Home / Colaboradores / Carlos Enrigue Zuloaga / Voluntad de Dios en la Yunta de mi Compadre

Voluntad de Dios en la Yunta de mi Compadre

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA

He estado considerando algunas de las singularidades que tenemos los habitantes, oriundos y agregados, de esta algún día noble y leal ciudad. Lo digo por parejo ya que en mi opinión tan tapatíos somos los que nos tocó nacer aquí como aquellos que eligieron a la ciudad para vivir; habrá también quienes sin tener una definición de adopción les tocó vivir en ella y más o menos aceptan las costumbres y formas de ser de esta ciudad.

Sin duda que Guadalajara tiene una cantidad de defectos inenarrables, qué baches (uff), hasta programas televisivos y en los medios para criticarlos, que en cuanto llueve (que por lo general son unos tormentones terribles) se inunda, es una verdad innegable, baste decir que somos tan, pero tan sofisticados que construimos el puente atarantado (que algunos, de los que me excluyo, lo consideran un icono que podría traer turismo a la ciudad, cosa que personalmente dudo, pero como decía Bora, yo respeto) pero, guste o no, es un puente que te hace, cuando está lloviendo, que llegues a la inundación que con absoluta seguridad se formará bajo los inconclusos Arcos del Milenio, no queremos que se tarden en llegar. Inundadita la avenida pero muy veloz.

Qué decir de la destrucción de fincas patrimoniales, aunque hay que reconocer que si usted es feliz propietario de una finca que “alguien” consideró como patrimonial no podrá hacer nada con ella. En principio no creo que casi nadie se oponga a conservar las construcciones representativas, eso generará que alguno de nuestros amados padres conscriptos decida crear una ley que las proteja, lo que fuera del exceso de leyes suena bien, donde la puerca tuerce el rabo es cuando se trata de decidir quién o quiénes serán los que determinarán el valor que se señalará como sujeto de protección y en su lugar, es muy común que se contrate a un gran número de amigos y bienhechores de los hombres públicos quienes al tanteo van a determinar cuáles bienes deberán protegerse aunque hay que decir que el criterio de estos últimos se obtiene más que por conocimiento sobre el tema por el grito de a puños, y después contamos y se sienten en la obligación de censar la mayor cantidad de fincas y eso, creo que no resulta.

Todos los días vemos cómo son derribadas construcciones que son consideradas como valiosas por personas que opinan en los medios, no tengo capacidad para determinar si tiene o no valor para conservar una finca, pero sí para percibir que poco a poco se modifica nuestro entorno vital sin que en la mayoría de casos se mejore el entorno y eso daña la convivencia.

Ahora que lo que resulta más difícil es qué puede hacer el dueño de una propiedad valiosa, resulta fácil decirle que la conserve, que invierta; utilizando la clásica de que se haga la voluntad de Dios en la yunta de mi compadre, de tal manera que deberemos buscar formas para no perjudicar a los propietarios.

De no hacerlo así, va a ser muy difícil que la destrucción de la ciudad se detenga.

Check Also

¿Para qué Escribir?

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA Me puse a considerar cuál es la causa por la que …

‘La Unidad Popular’

Por Carlos ENRIGUE Yo siempre he creído que los mexicanos no necesitamos que nadie nos …

La Manzana de la Discordia

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA No lo digo por el director de Conade y amigo del …

Las Gestas de Gloria

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA Mienten miserablemente quienes -fuera del congreso porque ahí es la casa …

Me he Estado Acordando

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA Tradicionalmente los jacobinos han establecido que el sacramento de la confesión …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *