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Todo Cabe en Tlaquepaque

A la ingobernabilidad denunciada apenas hace una semana, Tlaquepaque sumó la inseguridad.

El ataque a policías de San Pedro que dejó tres muertos generó un gran temor en la corporación: a la par de la agresión, una grabación comenzó a circular en los teléfonos de la policía, en donde un hombre amenaza con dejar «una asquerosidad» en todo el municipio, lo que motivó la llamada de auxilio de la presidente María Elena Limón al Estado y municipios metropolitanos, en tanto la Fiscalía General indaga las causas probables de los hechos y entre los sospechosos se encuentran los exmandos Martín Maldonado Juárez y Gregorio Martínez.

Hay una enorme confusión tras los hechos del pasado jueves, puesto que se han mezclado una gran cantidad de versiones y rumores que la Fiscalía no ha descartado como líneas de investigación y desde luego que entre ellas se encuentran las amenazas que dicen surgieron tras los enfrentamientos registrados en Lagos de Moreno en donde en la última semana murieron cinco presuntos delincuentes y los grupos criminales anunciaron la muerte de 10 policías por cada baja de sus filas.

Una línea más tiene que ver con la detención de un sujeto dedicado a la comercialización de drogas en Tlaquepaque, para el que los mismos policías solicitaron a Francisco Javier Alejo, ahora muerto, lo dejara en libertad y al no aceptarlo, los delincuentes se vengaron.

Y hay otra línea que es poco clara y que habla de la entrega de una camioneta blindada a un funcionario de San Pedro Tlaquepaque, por el jefe que controla la plaza y a quien identifican como «El Cholo» del Cártel Jalisco Nueva Generación, quien al pedir favores a cambio, se los negaron y la reacción fue la violenta ejecución que ha generado un gran pánico en las autoridades municipales, desde luego comenzando por la presidente María Elena Limón.

Cualquiera de las hipótesis que se confirme como la causa de los hechos violentos, incluye como sospechosos a los dos jefes policiacos que corrieron tras los hechos, el excomisario Martín Maldonado y su segundo, Gregorio Martínez, pues a decir de Eduardo Almaguer, el fiscal de Jalisco, «nadie que esté haciendo su trabajo de manera correcta, puede irse cuando hay una situación de este tipo, porque todos sabemos que son los riesgos que van implícitos al trabajo y la encomienda que tenemos, entonces estamos investigando todo el entorno de los policías y estamos investigando también la situación que prevalece en la corporación y en el propio municipio».

Se trata de esclarecer los hechos, dice, como es obligación de la Fiscalía y que desde luego es preocupación del gobernador del estado, añade el fiscal.

Los hechos…

La patrulla identificada con el número 1703, debido a que en ella viaja el tercer comandante, en orden descendente, de la policía de San Pedro Tlaquepaque, circulaba por la Av. Revolución y se detuvo cerca del cruce con Guatemala, frente a un motel de paso.

En ella viajaban los policías Francisco Javier Alejo Rodríguez, tercero al mando de la policía y sus escoltas Daniel Río Chávez y José de Jesús Hernández Centeno, cuando fueron alcanzados por un auto compacto y una camioneta Suburban, de la que bajaron civiles armados que comenzaron a disparar a mansalva, matando en el lugar a los uniformados.

Los policías no tuvieron la menor oportunidad de defenderse, los agresores llegaron disparando sin mediar palabra con los policías y, posteriormente, los delincuentes se dieron a la fuga sólo a bordo de la camioneta rumbo a la carretera libre a Zapotlanejo, pero no fueron localizados.

Después de eso, San Pedro Tlaquepaque fue un hervidero de policías, uniformados, civiles y soldados, los que sólo comprobaron que la agresión se hizo en no más de dos minutos, según los testigos, cuando dicen haber escuchado «unos cien balazos».

Al conocerse la agresión, los mandos de la policía alfarera, el comisario y su director operativo, anunciaron su renuncia al cargo, «por motivos personales», al menos eso argumentó la presidente municipal de Tlaquepaque, aunque entre esto y el asesinato de los uniformados, mediaron algunos hechos que generaron una gran inquietud y hasta temor, entre los uniformados de la Villa Alfarera.

Tras la agresión, algunos de los policías alfareros comenzaron a recibir mensajes de audio en donde se escucha la voz de un sujeto que advertía que iban a dejar «una … asquerosidad» luego de gritar que quedara claro que ya habían llegado y que el mensaje era de parte de «El Pantera», «El Ingeniero» y «El Zombie».

No se sabe de momento de dónde salieron los mensajes, aunque dicen tener identificados los números telefónicos, pero la voz a través del teléfono causó el efecto deseado, un gran temor entre uniformados.

Inmediatamente del caso conocieron la Policía Federal y el Cisen, los que tras analizar la grabación que se hizo del mensaje, descartaron que fuera reciente, es decir, dijeron que se trataba de un mensaje que ya había sido transmitido por una frecuencia policiaca y sin precisar mayores detalles, comentaron solamente que era muy viejo, que fue grabado en la Ciudad de México, en donde ya había sido difundido.

Lo que nadie explicó es cómo llegó la voz a los teléfonos de los policías y el hecho de que fuera un mensaje viejo no acabó con el temor entre los elementos de la corporación, lo que seguramente abonó a la renuncia de los mandos policiacos, los que dijeron que no tenían respaldo ni garantías de su presidente María Elena Limón, para seguir en su trabajo.

El pánico se apoderó de la presidente municipal, quien rápidamente buscó apoyo en el Estado y en sus homólogos de la Zona Metropolitana y compañeros de partido, y aun cuando ya se había determinado que un mando de la Comisaría de Seguridad Pública del Estado, el Beta 1 Pedro Martín del Campo fuera el nuevo comisario de la Policía de Tlaquepaque, los alcaldes de Guadalajara y Zapopan mandaron de inmediato a su gente para hacerse cargo de la corporación.

Por ello es que Camilo González Lara (desde Guadalajara) y Aldo Méndez Salgado (desde Zapopan), llegaron a San Pedro en calidad de comisario y director operativo.

Tras los lamentables hechos se conocieron entonces versiones de irregularidades que prevalecían también en la policía de Tlaquepaque, puesto que el ahora desaparecido comandante Francisco Javier Alejo Rodríguez, tampoco había sido certificado, a pesar de que la presidente municipal afirmaba: «Cualquier cosa que se esté publicando lo desmiento, todos aprobaron sus exámenes de control de confianza, todos fueron evaluados. Expediente limpio».

Pero Ruth Gallardo, del Consejo Estatal de Seguridad Pública, confirmaba la versión de que el desaparecido comandante no estaba certificado, lo que se consideraba una irregularidad y se sabía en la presidencia municipal de San Pedro, pues se habían cruzado oficios entre la autoridad municipal y el consejo.

Los escoltas Daniel Río Chávez y Jesús Hernández tenían vencidas las certificaciones desde junio y marzo de 2015.

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