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Reportes de Crédito

Pues resulta que a mi tío Tolito lo llevó a la tumba la incomprensión gubernamental y la de los banqueros que en su vida tanto odió, pues resulta que un mes antes de morir mi tío Tolito llegó a la cantina más cercana a su corazón, que no puedo decir su nombre pero sus iniciales son “La Fuente”, y pidió como siempre un tequila muy doble y muy reforzado.

 Rogelio, el cantinero, lo miró con profunda tristeza y le anunció que no podría servirle esa copa, Tolito pensó que tal vez era porque no había pagado las copas que se había bebido los pasados tres años, pero aquello era peor todavía, por si las dudas preguntó al cantinero la razón de tan draconiana medida, el cantinero con ojos llorosos le dijo que no podía servirle en virtud de que su nombre había aparecido en el buró de crédito, y que muy posiblemente estaría en las listas de fobaproa; mi tío preguntó asustado: a ver, revise usted si aparece mi nombre completo, pero, exclamó: si yo nunca he debido a un banco, desde luego no porque no hubiera querido, sino porque no me hubieran fiado, dijo Tolito. Pues resulta, dijo el cantinero, que en el año de 1970 le abrieron una cuenta de tarjeta de crédito, que nunca le llegaron a entregar y le cargaron 150 pesos de gastos de apertura, mismos que a la fecha equivalen a tres millones de nuevos pesos, alguien piadosamente le sugirió que fuera a CONDUCEF, a lo que otros comensales opinaron que ésta servía para lo que se le unta al queso.

 Sin otro recurso tangible y con voz temblorosa se dirigió a la citada oficina en donde le establecieron que efectivamente debía ese crédito, a pesar de que nunca ni recibió la tarjeta ni firmó ningún contrato.

 Es a todas vistas evidente que si hay una institución que no tenga ningún valor moral ni uso civilizado es el referido buró de crédito, son unas ratas almizcleras que explotan a los pobres, porque voy que en la citada lista no aparecen ni Lanquenau, ni Cabal, ni el Divino, ni miles de defraudadores del país, pero Tolito a partir de tan infausto suceso murió de tristeza, no sin antes confirmar su teoría de que la única diferencia entre un banquero y un ratero era el monto de lo robado.

 Con el programa gubernamental que había prometido otorgar créditos a los changarros Tolito hubiera estado fascinado, y créanme que no se haría como toda la bola de políticos que hablan puras tarugadas, que los intereses muy caros y cosas por el estilo, a mi tío le hubiera valido gorro que le hubieran cobrado el 7 o el 20 por ciento de interés, ya que jamás habría pensado en pagar el crédito y el Gobierno no es tan menso para pensar que se lo van a pagar.

 Lo que sí tenemos que considerar es cómo será el asunto del fobaproa changarrero, por lo pronto tendrá que haber un programa de bienes perecederos y otro de no perecederos, el primero deberá recibir en pago todo género de artículos con esas características de tal manera que deberá preparase para recibir garnachas, tal vez también se forme un Barzón changarrero, imagine usted mi solitario lector que Maximiano cabalgara de nuevo, ya no frente a los tractores, sino al frente de una troupe de cacerolas, anafres, tinas eloteras, latas tamaleras (a ver si puede, porque yo desde que uno de sus asesores dijo que había quedado muy mal de la choya desde que le cercenaron aquel leñazo entre ceja, oreja y madre no he vuelto a saber de él fuera, de saber que lo balacearon en un conocido balneario.

 Ahora el deporte nacional es criticar al gobierno y es que los del partido en el poder para demostrar transparencia se hacen como aquella que para demostrar que era virgen se dejaba violar, pero en fin, si les gusta que los estén criticando, pos que le sigan.

 Entre las ideas que se me ocurren para solucionar el asunto de las reducciones de presupuesto y para callar a los muchos de los criticones sobre todo a esos extranjeros perniciosos que estudian nuestra economía y dan respuestas diferentes a las del gobierno, la libertad de prensa es permitida, pero no debe ser tan amplia que contradiga las verdades oficiales, eso es abusar.

 Una  propuesta es que como viajan tanto  nuestros amados políticos que tanto se sacrifican por nosotros puedan carrancearse las sabanas, toallas, jabones y papel del baño de los hoteles del extranjero y pedir a los invitados que nunca faltan que hagan lo propio, fíjese en cualquier viaje hubiéramos podido conseguir cuando menos 100 juegos de sábanas con sus almohadas, 500 jabones, mil rollos de papel del baño y otras curiosidades como mermeladas , cerillos y shampoo; otra solución, que además de económica produciría, que en lugar de hacerse tarugos con chismes de comadres, y de comadres bastante tontas, nos pongamos a trabajar y hasta los diputados podrían tratar de hacer debutar su cerebro, me cae que no duele.

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