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Reforma va Contra Chiquillada Política

La reforma electoral caminaba bien… hasta que los partidos políticos metieron las manos en el Congreso del Estado. Cada partido le ha puesto sus condiciones, con las que pretenden llegar a las competencias electorales de 2015 y la esperanza de sacar ventaja desde el escritorio.

Los negociadores se han trenzado en una guerra de declaraciones, acusaciones y descalificaciones, con las que buscan ganar el favor de la opinión pública y erigirse como los defensores de la democracia y los intereses del electorado.

Las descalificaciones más recurrentes hablan de que el partido de enfrente hace propuestas que no responden a las expectativas ciudadanas, son un retroceso en la democracia, no reduce los presupuestos de los partidos políticos que nos salen caros y la “cocinan” a su modo y beneficio.

Los diputados locales iniciaron sus intentos de reforma desde septiembre del año pasado, cuando organizaron foros por todo el Estado con lo que pretendían darle credibilidad a un trabajo que ahora ellos mismos se cuestionan y niegan, buscando que la desmemoria les ayude a dar por ciertas acusaciones de que hace apenas 10 días comenzaron los análisis y todo está sobre las rodillas.

Las reformas a las leyes secundarias que se demoraron a nivel federal, provocaron que los diputados locales llegaran con tiempos muy recortados al análisis de su propuesta, aunque en una ágil interpretación de las leyes, se regalaron una semana más, buscando con ello, el coordinador de la fracción parlamentaria del PRI, evitar presiones con las que la oposición quiere jugar.

Básicamente son cuatro: la reducción de financiamiento que nadie quiere que se apruebe pero todos la ex igen convencidos de que no pasará; la cantidad mínima de votos que se requieren para que los partidos pequeños tengan la posibilidad de tener representantes en los ayuntamientos y el Congreso, así como la llamada cláusula de gobernabilidad, en donde nadie sabe qué proponen los contrarios.

Además, la forma en que se repartirán las diputaciones de representación proporcional, pues mientras el PRI quiere regresar a las listas de plurinominales y desaparecer la figura del repechaje (darles curul a los perdedores que más votos sacaron), el resto busca dejar las cosas como están y las llamadas candidaturas comunes, una fórmula de alianza simple, con la única regla de la conveniencia en aras de la llamada democracia que esgrimen panistas y pemecistas, quienes quieren con esto establecer una regla llamada solamente “antiPRI”.

Uno punto más en la controversia es cómo aplicar las fórmulas de género. La reforma establece que deben ser mitad hombres y mitad mujeres, lo que todos aprueban, pero el PRI quiere sacar de la fórmula a los presidentes municipales, porque con eso los cabildos tendrían números pares para poder dividir 50 y 50 por ciento. La oposición dice que no, que todo cuenta y el problema entonces es de dónde sacar un regidor (por ejemplo), mitad hombre y mitad mujer.

La sobrerrepresentación, que determina si desaparece o no el repechaje; la cláusula de gobernabilidad, que limitaría el número de diputados de un solo partido, y el umbral para convertir el número de votos en curules, a partir de un tres por ciento de la votación, y las candidaturas comunes.

Es aquí donde se presenta la principal controversia, donde se ve la intención de desaparecer los partidos de menor representatividad, conocidos también como la “chiquillada” política.

La decepción generalizada es que los partidos políticos no reducirán sus ingresos, que actualmente se reparten 30 por ciento de manera equitativa y 70 por ciento de acuerdo a sus votos obtenidos, a pesar de que los diputados priístas Miguel Castro y Héctor Pizano lo habían propuesto con anterioridad.

 

EXTINGUIRÁN A LA “CHIQUILLADA”

Buscando tener de su lado a toda la izquierda, que aun siendo poca pueden ser los votos que le den el triunfo, el PMC ha planteado, con el apoyo del PAN (Partido Acción Nacional), mantener los niveles mínimos para acceder a cargos de representación proporcional y con ello podrían eliminarse los partidos políticos que se conocen como “la chiquillada”.

Al quitarle el atractivo del posible cargo por representación proporcional, los partidos pequeños tendrían sin duda, problemas al integrar cuadros de calidad en sus planillas, los que buscarían vías seguras de acceso al poder que suponen los pemecistas, serían ellos.

La fórmula que se propone es reducir los porcentajes que permitan la asignación de cargos de elección por la vía de la representación proporcional, a fin de que los partidos políticos tengan representación en municipios y el Congreso. La propuesta es del PRI, con lo que se garantiza, dicen, la sobrevivencia de los partidos pequeños.

Desde enfrente (PMC y PAN), califican la medida como la malévola intención del priísmo de tener muchos pequeños aliados que le permitan tener votaciones seguras, por lo que se oponen a reducir los porcentajes de asignación, condenando a la chiquillada política y no tener posiciones públicas por elección.

Dice al respecto Rafael González Pimienta, que la intención es darle acceso a todas las corrientes políticas, pero que si no hay consenso, que la fórmula de reparto se quede como está, lo que dice, no es nada inequitativo y lo explica:

“Con la fórmula vigente no podrán decir ningún partido que sea inequitativa porque si revisan la formula el PAN ganó (en 2012) cinco distritos y tiene 14 diputados, no veo la inequidad de esa fórmula; el PMC ganó un distrito y tiene cinco diputados, entonces, no le veo la inequidad a esa fórmula; el PRD no ganó ningún distrito pero tiene dos diputados; el Partido Verde, ganó un distrito y tiene un diputado, nosotros ganamos 13 distritos y tenemos 17 diputados.

“Es una fórmula que no demuestra inequidad alguna, nuestro planteamiento es que si no nos ponemos acuerdo con la fórmula que ellos ponen en la mesa, que se quede la que está” y con ello podría repetirse para la “chiquillada” política, el panorama actual, no tienen representación en los municipios metropolitanos.

En este paquete se discute también la asignación del ocho por ciento de lo que se llama sobrerrepresentación, que es un mandato federal. Aquí el PRI quiere bajarlo a cinco puntos, pero la dupla PAN-PMC no quiere.

Para González Pimienta las negociaciones en proceso no tienen mayor complicación y la única salida es que sus pares deben “leer muy bien” la propuesta del PRI y la reforma electoral nacional para dictaminar, pero está consciente de que “esto es de diálogo, no es de enojo o cansancio, es de paciencia de mucho diálogo de mucho acuerdo”.

Para el coordinador del PRD, Enrique Alfaro, el problema fundamental es el reparto de posiciones plurinominales, tanto de diputados como de regidores, porque están prácticamente negando el acceso a las fuerzas políticas más pequeñas, a los cargos de elección.

Sin embargo, el tema de las candidaturas comunes son sin duda, dice, lo más complicado, porque en un amasiato recién formado entre PAN y PMC, se busca impulsar una figura sin reglas de candidaturas comunes, lo que dice se trata de promover la promiscuidad política que permita arrojar a los procesos electorales candidatos sin reglas y sin compromiso con el electorado, con la intención de ganar a toda costa y sin más compromiso que serle fiel a quien los designe candidatos.

“Hay posiciones encontradas, hay quien quiere que una alianza o una candidatura como se haga a capricho”, esto es, “candidatura común sin necesidad de una plataforma electoral común” y eso “nos genera mucha promiscuidad política porque no hay una coincidencia más que querer enemigos de mis enemigos o mis amigos y eso no creo que le ayude a la democracia”.

Ricardo Rodríguez, la nueva carta del PMC (ex panista), es el negociador de los pemecistas y él define por qué no debe aprobarse una reforma en la distribución de cargos plurinominales en el Congreso y los ayuntamientos: “la fórmula debe de representar en la próxima cámara la realidad política de Jalisco que nos dice que si bien no hay un partido que se lleva todo, no son dos, son tres los que se estarían teniendo representación en el Estado y la tendrían que tener en el Congreso”, es decir, PRI, PMC y PAN, el resto no debe existir.

¡RETROCESO! LA INTENCIÓN DEL PRI

Hay un frente común entre Clemente Castañeda, el coordinador del PMC y José Luis Munguía, coordinador del PAN, quienes autoproclamados dueños de la verdad acusan que la intención del PRI es el regreso al pasado con su propuesta de reforma electoral.

Aun cuando los partidos políticos a nivel nacional le dieron visto bueno a uno de los mayores retrocesos en las decisiones políticas del país, la centralización del poder y la decisión electoral en el centro, la dupla PAN-PMC acusan a los demás de pretender regresar a prácticas añejas y rancias.

El PMC y el PAN quieren que se autoricen como parte del esquema de coaliciones, candidaturas comunes en donde la simple voluntad de los partidos políticos (y los intereses electorales que los muevas en municipios o regiones, apunta el panista-pemecista Guillermo Martínez Mora), los lleve a unirse y decidir un solo candidato y que eso sea suficiente para que lo dejen competir.

Clemente Castañeda reclama además la reducción de 40 por ciento a los financiamientos a partidos políticos, para frenar la asignación de dinero público a fines exclusivamente políticos y con eso, dice, “estamos listos para homologar la ley federal con la local”.

Para Alberto Esquer, panista simpatizante del PMC y parte de lo que se ha definido como “Los hombres G” o G-9, la demora en la reforma tiene un solo responsable, el PRI.

“Si hoy estamos a tres días de no votar la reforma electoral, el único responsable es el PRI. Las modificaciones que están poniendo sobre la mesa del 2015 son porque el PRI ve perdido el Congreso del Estado, en el 2015. El PRI ve perdido en el 2015 muchos municipios en la zona metropolitana y el interior del Estado y por eso quiere una reforma electoral realmente que no beneficie a los ciudadanos y realmente que no beneficie una reforma electoral como tal”.

El PRI, dicen desde la oposición, quiere ganar las elecciones desde la mesa.

La reforma electoral, ante esto, se encuentra atorada. No hay acuerdos ni posibilidades de hacerlo y esta es la última semana que tienen para sacarla adelante. Pocos son los acuerdos como que todos se reelijan casi hasta el cansancio (alcaldes dos periodos y diputados cuatro).

 

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