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Re-Evolución: Candidatos Ciudadanos

* Por Francisco JIMENEZ REYNOSO

Una de las exigencias del poeta y escritor Javier Sicilia es legislar a favor de las candidaturas ciudadanas. Las siguientes líneas son algunas reflexiones que hago sobre el tema.

En estos momentos en que un gran sector social exige un replanteamiento político en nuestro país, y Jalisco, como entidad federativa, no es la excepción. Es conveniente pensar en reestructurar el sistema político electoral, con la finalidad de oxigenar el asfixiante ambiente que vive la clase política.

Hablar de implementar en nuestro sistema democrático figuras novedosas como las candidaturas ciudadanas, en mi opinión beneficia a todos, incluso a toda la clase política que enfrenta una severa crisis en relación a prestigio y credibilidad.

En primer termino, me gustaría marcar la “posible” diferencia entre candidaturas independientes y las candidaturas ciudadanas.

La intención del que suscribe, es darle la oportunidad de participar en procesos electorales a ciudadanos sin partido político. Este hecho permitiría equilibrar y oxigenar el actual sistema político en que vivimos.

Hago hincapié en que el término adecuado sería el de candidaturas ciudadanas, en virtud de que con el término de candidaturas independientes podría prestarse a que políticos “profesionales” (chapulines o vividores), después de haber peregrinado por la diversidad partidista que ofrece una amplia gama nuestro país, rematen en una candidatura “Independiente”.

Por el contrario, el concepto candidatura ciudadana podría blindarse legalmente, con la finalidad de que se acredite que el aspirante a ser candidato ciudadano compruebe que no ha participado activamente en partido político alguno.

Lo anterior no implica que el ciudadano candidato no conozca de política, es más, puede ser un experto; como estoy seguro que los hay en México y Jalisco, sin embargo, por la actual legislación electoral quedan excluidos en los congresos, a nivel federal y estatal.

Lo anterior no riñe con la partidocracia actual, simplemente compacta la competencia democrático-electoral, oxigenando al propio sistema que hoy por hoy se encuentra en crisis.

De esta manera, ciudadanos valiosos y ejemplares podrán ocupar curules entre los diputados (para empezar) que pertenecen a un partido político. Y considero podrían dar un interesante equilibrio en el juego político respectivo.

Cabe destacar que en estos momentos, ciudadanos valiosos son desperdiciados en virtud del blindaje jurídico que se tiene en la arquitectura electoral: para empezar, los artículos 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y el 218 del Código Federal Electoral otorgan únicamente a los partidos políticos el derecho y la facultad de solicitar el registro de candidatos de elección popular.

La consecuencia de lo anterior tiene implicaciones fundamentales en relación al tema, pues se coartan los derechos  de los ciudadanos y monopoliza por parte de los partidos políticos un derecho “ciudadano”, empobrece de forma substancial la vida política y social del país y de las entidades federativas.

Las consecuencias, de continuar así estos numerales, es el empobrecimiento de la vida política en México y en los estados, dan y seguirán dando continuidad a políticos competentes, pero también a incompetentes, cuya única convicción es perpetuarse en el poder a cualquier costo, en detrimento de todo México.

Por supuesto que las primeras preguntas que surgen son: ¿y cómo se les va a dar dinero para que lo gasten en lo que quieran? Y la respuesta es ¡no!, incluso ni siquiera podrían tener acceso a dinero en efectivo, sino que el financiamiento sería con candados específicos, con la finalidad de impedir que caigan en la tentación de desviar recursos. Lo anterior atendiendo al principio de equidad que en todo proceso electoral debe imperar.

Otra pregunta que se abre es ¿cuántos legisladores podrían ser candidatos ciudadanos? Y la respuesta es que un numero determinado en relación a la totalidad de los mismos. Por lo anterior, no se extingue el sistema de partidocracia, sino que se crearía una convivencia legislativa entre la partidocracia y la ciudadanía.

Otro de los filtros, ya lo dijimos, podría ser, que acredite no haber pertenecido a partido político alguno, sólo por citar algunos ejemplos… Los candados para que las candidaturas ciudadanas funcionen pueden ser diversos y efectivos.

Sólo hace falta voluntad política, con la finalidad de dinamizar  y oxigenar el asfixiado sistema político electoral en que hoy vivimos.

* Maestro en Derecho Constitucional U. de G.  jimenezabogado@gmail.com

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