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Rancho San Bernardo

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA 

El pasado fin de semana tuve una agradable sorpresa, resulta que mi adorado tormento me ordenó, perdón, me indicó que iríamos unos días a la risueña población de Tapalpa, bello pueblo mágico del Sur de nuestro Estado, por lo que con el espíritu de obediencia que me caracteriza fui para allá.

 El sitio me gusta muchísimo, lo que no me gusta son las multitudes y el sitio está a tope, yo no sé si algún sitio tenga tantos turistas por habitante nativo, pero es uno de los sitios más concurridos.

 Para mi fortuna, mi domadora eligió un sitio perfecto para la excursión. Una casa verdaderamente maravillosa, ubicada como a 10 minutos del pueblo, por el rumbo de Las Piedrotas; se llama rancho San Bernardo, es parte de una asociación que se llama algo así como haciendas, casonas y casas rurales de Jalisco, que creo es donde se reserva.

 Cuando se escucha el nombre del sitio, uno se imagina una simpática casita de campo con ganado, y no la residencia que es. Justo el tipo de campiranismo que me gusta, tal vez me apliquen aquello de primero muerto que sencillo, pero lo que sí es cierto es que mi cuerpito está hecho para el confort y ahí caí de pie, ni mandado a hacer.

El inmueble está ubicado en un fraccionamiento de lujo en una loma que linda con una presa en la que ingresa alimentándola un arroyo por una cascada visible desde algunos lugares de la casa, tiene unos jardines extraordinarios.

 Resulta una residencia que ya la quisiera para un día de fiesta y no nada más para una vacación, es una casa impresionante donde la pongan y no nada más por su tamaño, la amplitud de las habitaciones y de las terrazas, salones y estancias parecen pensadas para que luzca el paisaje. Los materiales con que se construyó son mármoles, madera y piedra.

 Se cuidó que cada espacio abierto tuviera una vista cuidada, elegida para cada ocasión que produce que donde esté usted gozará un paisaje fuera de serie. No crea que exagero, el sitio es simplemente sensacional.

 Los muebles son muy finos, elegidos con gran sentido del gusto e incuestionablemente acordes a la calidad de la construcción, hace que el sitio tenga un mobiliario de calidad desusada para sitios de hospedaje, incluso en lugares anunciados como de mayor lujo.

 El sitio tiene pensadas para sus huéspedes una gran cantidad de actividades deportivas y recreativas, desde luego que fui invitado a practicarlas, pero preferí quedarme practicando el “ dolce fare niente”, esto es, quedarme de playón en las instalaciones, leyendo y gozando el sitio, de manera que si los huéspedes son activos tendrán muchas actividades y los que vayan a flojear la gozarán sin esas actividades.

 Alguien me dirá que en la zona hace mucho frío y tendrá razón, pero aún el frío es atractivo para los que vivimos en tierra caliente, salvo que usted no vaya con la ropa adecuada, resulta divertido por un tiempo vestirse con ropas gruesas, mucho suéter y chamarra y cobijas para envolverse las piernas, tal vez estar cerca del fuego y calientito gozar el clima diferente con un buen vino tinto o un licor, que por cierto ahí no le cobran descorche.

 El personal es muy amable y según me platicaron en ese sitio hay una especie de escuela, más que escuela se reúne gente de la región a darle instrucción para elaborar productos tales como mermeladas, incluso para diabéticos o gente que está a régimen, usando en su elaboración productos de la región, productos que las personas que van a aprender venden. También obtienen de sus propias colmenas excelente miel para la clientela.

 En el sitio cultivan en muchos casos sus propias hortalizas y frutas frescas y especias y por ello lo que ahí se sirve es de primera, entre lo que también fabrican quesos y productos lácteos.

 Por ejemplificar, el domingo había para desayunar un gran plato de frutas, como de ocho tipos, entre las que sobresalían moras y zarzamoras, dos tipos de yogurt y tres tipos de cereales, lo cual resulta maravilloso para la busca de ácidos omega, ingesta de beta caroteno y producen eliminación de radicales libres, y si a usted le gustan pues también se pueden comer o probar, lo cual producirá que usted se pierda lo monumental de un desayuno como Dios manda, puede si quiere tomarse un jugo de frutas con un par de cafés hasta que con ellos sienta usted que esa mañana ha vuelto a ser un ser humano.

 Entonces puede continuar con una memorable carne de puerco con chile que de seguro repetirá, acompañándola con unos chilaquiles rojos o verdes aderezados con queso de grano y con dos huevos de la cosecha de la casa estrellados, montados y acompañados de unos deliciosos frijoles refritos.

 Me dirán que ese tipo de desayuno puede tomarse en algunos lugares y puede ser cierto, aunque permítame dudar que los consiga de la misma calidad, aunque no puede compararse el escenario y el paisaje y no es todo, imagine que todo eso es acompañado con tortillas recién echadas, no tortillas que saben y parecen ser de cartón, no tortillas buenas pero sin ser hechas ahí, quien esto escribe es veterano de gorreadas en las que llevan buenas tortillas pero cada vez es más extraño un lugar donde tortean ahí mismo, es realmente un privilegio digno de los sultanes y rajás más sofisticados del mundo.

 Créame que vale la pena.

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