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Personalidades: El Relevista Almaguer

Antes del 31 de diciembre del año pasado, Eduardo Almaguer Ramírez anunció que buscaría la dirigencia estatal del PRI con la propuesta de una “renovación institucional”.

Estaba por cumplirse, de acuerdo a los estatutos, el periodo para el que fue nombrado Rafael González Pimienta, quien se colocó en el primer lugar de la lista de candidatos a diputados plurinominales para el próximo proceso electoral.

Lejos de irse, González Pimienta recibió el respaldo del Comité Ejecutivo Nacional.

Hoy, muy pocos niegan que el relevo es inminente, aunque Eduardo Almaguer se muestra evasivo en primera instancia.

De darse llegaría ligero de equipaje, sin compromisos, “con un equipaje de libertad, cuando hay algunos actores políticos que me han comentado esa posibilidad, yo he pedido algo que aunque pareciera sencillo es muy importante que es la confianza, yo necesito la confianza de todos los priístas y por supuesto mi compromiso de no defraudarla, entonces llegó con un equipaje ligero porque no es más que conciencia, mis valores y mis visiones, por supuesto compartida con la militancia”, le dijo a Gabriel Ibarra.

Desde que anunció sus intenciones, Eduardo Almaguer argumentaba la legalidad para buscar la dirigencia, “que se someta la decisión a la voluntad de los consejeros del partido, que haya una votación y si me gana pues ni modo, pero hay que respetar la legalidad”, decía entonces.

Pero le dijeron que no y recurrió a los tribunales.

En el ínterin, Eduardo Almaguer fue nombrado secretario General adjunto con labores de vocero, trabajo que no funcionó en los últimos dos años de la dirigencia que todavía encabeza Rafael González Pimienta.

Con Eduardo Almaguer tampoco caminaron las cosas y terminó por renunciar.

Ahora, las cosas tienen una perspectiva distinta:

“Se ha venido planteando la posibilidad de dirigir el Comité directivo estatal, obviamente es un tema que habrá de revisarse pero que siempre para quienes militamos en un partido pues no hay mayor honra que dirigirlo”.

Pero recuerda que lo dijo desde diciembre, cuando “puse mi perfil a disposición de la militancia para que cuando las diversas expresiones consideren que es válido, pues se pueda dar esa oportunidad, pero de momento nosotros seguimos trabajando muy activamente en el tema de Guadalajara, para desde esa trinchera organizar una extraordinaria campaña y mantener la capital del Estado”.

De darse, no sería el único cambio. Se uniría a los que ya se hicieron de Héctor Pizano Ramos y Hugo Contreras, quienes llegaron en lugar de José Socorro Velázquez y Salvador Rizo, en las secretarías de elecciones y de organización, respectivamente, al interior del PRI.

– ¿Qué te está limpiando el PRI, para cuando llegues? –Le pregunta directamente Nadia Madrigal a Eduardo Almaguer–.

– Bueno, Hugo Contreras ya había estado en la Secretaría de Organización, es un hombre con experiencia, que conoce las entrañas del partido en todo el Estado y el arquitecto Rizo Ayala termina una etapa y seguramente tendrá otros espacios dónde desarrollarse.

– ¿Pero sí te lo están limpiando? –Le insiste Modesto Barros–.

– Quiero ser muy honesto. Sí ha habido un planteamiento pero obviamente yo debo estar a la espera de que los temas institucionales se agoten como corresponde y, en este caso, donde hay una intervención directa del Comité Ejecutivo Nacional también tome la decisión que corresponde”.

Candidato a diputado suplente por el distrito III en el año 2000, cuando Samuel Romero Valle ganó todavía con la camiseta del PRI, Eduardo Almaguer aspiró también a la diputación local por el distrito 14, pero perdió.

Vino la dirigencia del PRI municipal Guadalajara y después la regiduría de Guadalajara, en la planilla que ganó Jorge Aristóteles Sandoval para el PRI, luego de 15 años de gobiernos panistas en la capital de Jalisco.

Desde ese trabajo partidista, asegura que “lo peor que le puede pasar a Jalisco es que lo siga gobernando Acción Nacional y esa debe ser la divisa principal de PRI”.

Tiene 44 años y un hijo de 21 a quien le quiso negar la posibilidad de dedicarse a la política pero a quien terminó por mandar “a trabajar desde las bases del partido, donde se adquiere experiencia”.

Desde que anunció sus intenciones para buscar las oficinas de Avenida del Campesino 222, aseguró que quiere ser “presidente del PRI para rescatar a Jalisco de los gobiernos de derecha que por más de 17 años han venido degradando el prestigio de nuestro Estado al grado de frivolizar, partidizar, con ocurrencias, las decisiones públicas más delicadas”.

Durante mucho tiempo mantuvo su discurso de “un partido como el que hicimos en Guadalajara, abierto a la sociedad, cercano a las causas (…) que tome las decisiones de abajo hacia arriba”.

En alguna ocasión, ante integrantes del club de periodistas de Jalisco presumió varios de sus logros al frente de la dirigencia del PRI municipal Guadalajara, “logramos por primera vez, después de cinco administraciones panistas, que el presidente municipal de Guadalajara, Alfonso Petersen, se sentara con el presidente del principal partido político opositor a ver asuntos de importancia de nuestra ciudad.

“Por primera vez se consiguió el presupuesto de egresos de Guadalajara que fue votado por unanimidad, porque debido al trabajo del Partido y a la propia presión, logramos poner los candados pava evitar un dispendio del gasto, y les hablo de varios cientos de millones de pesos.

“Logramos así, detener un dictamen que ya estaba listo para ser votado por la mayoría panista del cabildo tapatío, donde se permitiría de inmediato y de facto, la instalación de 100 gasolineras en la ciudad. Con esto, se impidió que se afectara al medio ambiente y a la convivencia segura en las colonias”.

Así resumía y presumía sus alcances como dirigente municipal, como vigilar la aplicación de los programas sociales en la ciudad de Guadalajara, luego de que la entonces regidora Rocío Corona detectara que se otorgaban en colonias como Providencia o Ladrón de Guevara.

Se logró, decía, que “el PRI sea de nuevo una alternativa de Gobierno en Guadalajara. Pusimos a nuestro partido de pie. Hemos ido reconstruyendo al PRI, y para ello, generamos la confianza suficiente para que las organizaciones tuvieran más participación”.

En Guadalajara renovó los 979 comités seccionales, algunos de ellos no sin inconformidades, e integró el Consejo Político Municipal equitativamente, con todas las expresiones.

De darse el relevo que pocos rechazan, Eduardo Almaguer no podría repetir el modelo, al menos no de manera inmediata porque se vive la víspera del arranque electoral y llegaría prácticamente como apagafuegos.

Y es que se trata de la repetición de las inconformidades tres años después, en donde se concatenarían tres dirigencias por el mismo hilo conductor del reparto de cargos de elección popular: Javier Guízar, Rafael González Pimienta y el propio Eduardo Almaguer.

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