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Perfil Político: Una Nueva era Electoral

Por Luis Alberto ALCARAZ

UN MUNDO RARO. Tras dos procesos electorales federales que marcaron a toda una generación de mexicanos, vivimos ayer los primeros comicios de la nueva era en la que el PRI regresó a Los Pinos tras 12 años de ausencia. Por tratarse de 14 elecciones locales en igual número de estados de la República, 15 si se incluye la elección en un distrito local de Sonora, la jornada de ayer domingo fue poco atractiva para el grueso del electorado nacional y sólo involucró a los residentes de esos estados, en los cuales la atención se centró en Baja California, único estado donde se realizaron elecciones para gobernador. Por desgracia, más que el sentido del voto mayoritario, lo que impuso condiciones en la jornada de ayer fue el morbo de los factores externos. Por ejemplo, los resultados de los comicios de ayer fueron catalogados de antemano como un indicador para establecer con cierta claridad si el PAN de plano sigue en decadencia o si contuvo su caída e inició su recuperación. En el supuesto de que el PAN haya conseguido importantes éxitos en la jornada de ayer, particularmente reteniendo la gubernatura de Baja California, entonces se daría por hecho que el presidente del CEN del PAN Gustavo Madero se afianzará en su cargo y tendrá fuerza para llegar al final de su mandato; de lo contrario su cuenta regresiva habrá comenzado.

LA BALCANIZACIÓN DEL PAÍS. Pero más allá del futuro y presente del PAN como partido político, lo que estuvo en juego en la jornada de ayer es la nueva actitud del PRI como partido gobernante. Enrique Peña Nieto, preocupado por consolidarse como un presidente democrático pese al historial antidemocrático del partido que lo llevó al poder, hizo hasta lo imposible por garantizar un clima de imparcialidad en las 14 entidades en juego, sin embargo es evidente que en el plano de lo local quienes marcan la pauta son los gobernadores, y éstos harán siempre hasta lo imposible por mantener sus espacios de poder, principalmente mediante el uso de programas sociales para mantener su clientelismo electoral. No importa de qué partido en el poder se trate, el gobernador en turno siempre aspirará a mantener la mayoría política y hará lo que pueda para heredar el cargo a un militante de su propio partido. Por lo tanto, al margen de los esfuerzos del presidente de la república, lo que verdaderamente importa en este tipo de elecciones es el compromiso democrático de cada gobernador, y en ese terreno estamos muy lejos de lo ideal. El descabezamiento del PRI como partido gobernante en el plano federal permitió el empoderamiento de gobernadores que hicieron de sus estados pequeños feudos independientes, lo cual provocó en gran medida el criminal endeudamiento público que arrastra la mayoría de los estados de la república y sus municipios.

EL PACTO REHÉN. Esos 12 años de orfandad política de los gobernadores mexicanos ha terminado por dos razones: el retorno del primer priista a Los Pinos y la crisis financiera que padecen casi todos los estados, cuyos gobiernos requieren obligadamente del apoyo del gobierno federal para salir adelante, lo cual los coloca en una posición de debilidad ante el gobierno central. Aunque hasta el momento no hemos visto el lado oscuro del PRI como partido gobernante, es obvio que tras el rostro amable y negociador de Enrique Peña Nieto está la historia de un PRI poderoso y absolutista que espera una pequeña oportunidad para saltar al escenario. Por eso algunos analistas aseguran que el mejor escenario que le convenía a Peña Nieto en las elecciones de ayer era la derrota del PRI en Baja California, porque ello demostraría que el PRI está dispuesto a aceptar sus nuevas derrotas. Perder un estado que en realidad tiene perdido desde hace 24 años no significa una derrota para Enrique Peña Nieto, en cambio ese resultado le permitiría seguir teniendo al PAN como aliado político dentro del Pacto por México. Sin embargo las fuerzas locales tienen su inercia, y si ayer el PAN no ganó Baja California, o si el PRI obtuvo una pequeña ventaja, estaremos ante el primer conflicto post electoral de la nueva era del PRI como partido dominante.

LOS NUEVOS INGREDIENTES. Al margen de lo anterior, lo más novedoso que vimos en la jornada electoral que culminó ayer en 15 entidades de la República, fue la agresión física en contra de un buen número de candidatos de todos los partidos. Como nunca antes ser candidato a un puesto de elección popular se convirtió en una profesión de alto riesgo en algunos puntos del país, donde candidatos de todos los partidos fueron asesinados, secuestrados o amenazados por el crimen organizado. Como es normal, los partidos de oposición denunciaron que el crimen organizado jugó a favor del PRI, sin embargo algunos candidatos del PRI fueron asesinados o agredidos, lo cual indica que la amenaza es pareja para todos. Lo grave sería que este clima de inseguridad se convierta en una constante en los próximos comicios, lo cual implicará un grave riesgo a la democracia mexicana. En resumen, es necesario señalar que el clima que prevaleció en las elecciones locales de ayer fue más parecido a lo que ocurría en el siglo pasado que lo que se esperaría de unas elecciones democráticas en un país que en apenas una década ha vivido dos transiciones democráticas.

POSDATA. En cuanto a los resultados de las elecciones de ayer, en realidad es lo que menos importa, porque el resultado dependió en gran medida de la capacidad de cada candidato. Si el PAN postuló buenos candidatos e hizo buenos gobiernos entonces debió cosechar importantes triunfos sin importar que hace un año haya quedado como tercera fuerza electoral a nivel federal. Si el PRI postuló malos candidatos entonces ayer debió pagar las consecuencias, sin importar lo bien que Enrique Peña Nieto esté gobernando en el plano nacional.

VOX POPULI. La decisión de Peña Nieto de gobernar con el consenso del PAN (y Gustavo Madero) y con el PRD (y Jesús Zambrano) es una decisión de alto riesgo porque sólo funcionará en la medida en que estos dos partidos se mantengan vigentes en el terreno electoral. Mantener el Pacto por México le implica a Peña Nieto ceder importantes espacios de gobierno a estos dos partidos opositores, sin importar lo que los electores decidan. Y eso no tiene nada de democrático. El Pacto por México ha sido un milagro político de Peña Nieto pero no será para siempre, por el contrario, las elecciones de ayer pudieron haberlo reventado.

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