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Perfil Político: Un año con Enrique

Por Luis Alberto ALCARAZ

EL TIEMPO PASA. Con diciembre ya presente, el país cumplió sus primeros 12 meses bajo el mando del mexiquense Enrique Peña Nieto, sin embargo el domingo pasado generó más atención el partido del América que el cumplimiento del primer año de gobierno del sucesor de Felipe Calderón. Deliberadamente el equipo presidencial decidió darle un bajo perfil a la fecha, tal vez porque no está el horno para bollos, tal vez por excesiva modestia. Lo cierto es que estos primeros doce meses del nuevo gobierno no ha sido lo que muchos mexicanos esperaban, particularmente en dos ejes fundamentales que significaron el fracaso del sexenio de Felipe calderón: el económico y el de seguridad pública. Y es que en ambos temas la novedad es que no hay novedad, el panorama económico se oscureció repentinamente y el 2013 a punto estuvo de presentar un crecimiento negativo, pero gracias a un milimétrico repunte en los últimos meses del año el país se libró de la recesión y podrá reportar un crecimiento positivo, apenas por debajo del 2%, cifra verdaderamente lejana del 7% que requiere el país para salir de su estancamiento. Pese a todo un crecimiento del 1.8% anual no es mala cifra en un contexto mundial en el que la mayoría de las grandes potencias están completamente estancados. Esperábamos más de Peña Nieto en este terreno, pero con no entrar en recesión parece que estamos satisfechos.

EL GRAN PENDIENTE. Por desgracia la otra pinza de la tenaza tampoco refleja una mejoría sustancial, más allá del hábil manejo de las cifras y de una evidente estrategia de comunicación social para vendernos la sensación de que el país está más seguro hoy que hace un año. La realidad es otra, el país sigue en manos de la criminalidad aunque los medios masivos de comunicación ya no reflejan a diario los baños de sangre que fueron la constante durante el sexenio anterior. Pero como nunca estados como Michoacán se debaten en una auténtica guerra civil en la que miles de ciudadanos comunes se han visto obligados a recurrir a las armas para proteger sus pueblos de la amenaza de los grupos criminales. El avance de las llamadas autodefensas en Michoacán es un reflejo de la impotencia del nuevo gobierno federal por imponer la paz de una vez por todas. Por desgracia el gobierno federal no solo tiene que luchar contra los grupos criminales, sino que además está obligado a arrastrar la incapacidad, y a menudo complicidad, de los gobiernos locales que abiertamente han arrojado la toalla en el combate al crimen organizado. Los presidentes municipales lejos de enfrentar el problema han optado por entregar la plaza, dedicándose a administrar el gasto corriente mientras los ciudadanos quedamos a merced de los grupos criminales.

UN AÑO DE LOGROS. Como ocurre con toda gran obra arquitectónica, el proyecto de gobierno de Enrique Peña Nieto ha dedicado su primer año a la implementación de un andamiaje que le permitirá arrancar a partir del segundo año. Como nunca lo había hecho otro presidente de México, Enrique Peña Nieto consiguió en su primer año las reformas que ningún otro presidente había conseguido fraguar. De manera casi mágica Peña Nieto logró conciliar con el PAN y el PRD para a través del pacto por México sacar adelante reformas estructurales que presumiblemente le darán al país los cimientos necesarios para empezar a crecer de manera vigorosa. Desde el encarcelamiento de Elba Esther Gordillo y el desmantelamiento de su red política hasta la ambiciosa reforma educativa, pasando por reformas como la financiera además de otras, el saldo del presidente Peña Nieto es extraordinario en materia de reformas, sobre todo si esta semana logra concretar la reforma político-electoral y posteriormente la energética. Hecho lo anterior no habrá pretextos para que el año entrante el país recupere la ruta del crecimiento, de lo contrario el PRI estará en graves problemas durante las elecciones locales del 2014 que se realizarán en algunos estados como Nayarit.

REGRESO A LA REALIDAD. Por desgracia las ambiciosas reformas conseguidas por Peña Nieto no le han servido para ganar popularidad, por lo que de acuerdo con algunas recientes encuestas el presidente pasa por el peor momento de su popularidad, por primera vez con niveles de desaprobación superiores al 50%. Evidentemente que este escenario está contemplado por el equipo presidencial, que tiene claro que para poder crecer el país requiere urgentemente de una plataforma sólida que permita el despegue económico. Por ejemplo, los expertos aseguran que la reforma financiera dará grandes resultados el año entrante gracias a que por ley los bancos estarán obligados a prestar el 50% de sus ingresos con tasas accesibles, lo cual generará una guerra entre todos los bancos por acomodar sus recursos en las mejores condiciones posibles, lo que redundará en un mayor movimiento de la inversión privada. Sin embargo las esperanzas seguirán depositadas en el gasto social promovido por el gobierno federal, que al no gastar a tiempo su abultado presupuesto en la mitad de este año generó la caída en los índices de crecimiento y a punto estuvo de meter al país en una etapa de recesión. Por todo esto el 2014 es un año que al menos en materia electoral y económica parece pintar mejor, aunque en el terreno del combate a la inseguridad debemos prepararnos para lo peor, porque el país está muy lejos de conseguir una mejoría.

POSDATA. Pese a tener casi segura la reforma energética, el gobierno de Enrique Peña Nieto debe prepararse para un invierno muy caliente debido a que el ala radical de la izquierda mexicana encabezada por Andrés López Obrador está decidida a tomar la calle en defensa de lo que llaman la soberanía nacional representada por la industria petrolera. A ellos no les importa que la gasolina en México sea más cara que en Estados Unidos, para ellos Pemex debe seguir como está, sumido en el fracaso por culpa de la burocracia que lo ahoga en aras de un mal entendido patriotismo.

VOX POPULI. Ya en el segundo año de su gobierno, Enrique Peña Nieto está obligado a empezar a dar resultados positivos que se reflejen en el bolsillo de los mexicanos en la tranquilidad en todas las calles del país. Con las reformas conseguidas no hay pretexto para que el país recupere el crecimiento, así que estamos obligados a ser optimistas aunque el escenario por momentos parezca desolador.

 

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