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Perfil Político: Traición Priísta en Bahía

Por Luis Alberto ALCARAZ 

CAMPANAS A VUELO. Dice el proverbio que la derrota es huérfana mientras que la victoria tiene muchos padres. En Bahía de Banderas abundan quienes pregonan el triunfo de Rafael Cervantes Padilla como un reflejo de la decisión de los electores por avanzar hacia la alternancia, dotando por primera vez en su corta historia de un gobierno panista a ese municipio. Por supuesto que Rafael Cervantes se merece el triunfo porque ha trabajado incansablemente desde hace muchos años, desde que militaba en el PRI y decidió emigrar al PAN cuando encontró todas las puertas cerradas para seguir con su carrera política. Incuso en el mismo PAN enfrentó problemas en el 2008 cuando desde la Ciudad de México se le pidió renunciar a la candidatura para permitir el registro de Ramón Saldaña. Paciente en extremo, Rafa Cervantes aceptó declinar a cambio de una diputación plurinominal que lo mantuvo en la contienda y le allanó el camino para llegar a la alcaldía de su municipio. Pero todo eso no habría servido de nada si en el PRI, algunos grupos y corrientes importantes de ese partido, no hubieran literalmente traicionado a su propio partido votando en contra del candidato priista Julio Larios, quien pagó en las urnas su condición de candidato impuesto mediante una negociación política entre Roberto Sandoval Castañeda y Héctor Paniagua Salazar.

 VERDADES A MEDIAS. No hay, por lo mismo, nada que festejar al interior del panismo de Bahía de Banderas

 porque el triunfo obtenido el domingo pasado no es fruto del trabajo partidista, sino de una concertación entre panistas y priistas resentidos. Lo anterior se demuestra con un hecho contundente: de las nueve regidurías en juego, el PAN sólo logró una, la de Jarretaderas donde la imposición priista tuvo tintes de escándalo. Rafael Cervantes ganó la alcaldía de bahía por cerca de 400 votos de ventaja, sin embargo será un alcalde sin mayoría en el próximo ayuntamiento ya que el PRI tendrá la mayoría absoluta, por lo menos nueve de las 13 regidurías que integran el ayuntamiento. El PAN, en el mejor de los casos, tendrá tres regidurías, además de los dos votos que implican el alcalde y el síndico. Por lo tanto, un partido que perdió 8 de nueve regidurías, la diputación y la elección para gobernador, no puede presumir de ser una aplanadora. Rafael Cervantes debe ser humilde y tener claro que logró la alcaldía gracias a su alianza con su cuñado José Gómez, quien fue incapaz de disciplinarse ante los dictados de la cúpula priista que lo dejó fuera de cualquier cargo de elección popular. Lo mismo deben hacer los panistas de Puerto Vallarta, quienes se sienten responsables directos del triunfo panista en Bahía y lo anuncian como un anticipo de lo que pasará el año entrante en Puerto Vallarta.

 MAQUIAVELO REFORMADO. Quienes diseñaron el escenario electoral del 3 de julio pasado en Bahía de Banderas rayaron caso en la perfección: le arrebataron el control político del municipio a Héctor Paniagua al hacer perder a su candidato Julio Larios pero al mismo tiempo se aseguraron de que el nuevo alcalde panista tuviera un cabildo de mayoría priista, lo cual literalmente lo obligará a hacer un gobierno totalmente negociado con el PRI. Como en el caso Watergate, hay que seguir la huella del dinero. Aunque el PAN será el partido gobernante en Bahía de Banderas a partir del próximo 16 de septiembre, el alcalde Rafael Cervantes Padilla no podrá hacer grandes cambios en la política si antes no negocia con  la mayoría priista, mayoría que irónicamente será controlada por el ex presidente municipal Jaime Cuevas. Y es que cuando Jaime Cuevas aceptó disciplinarse ante la candidatura de Julio Larios exigió la mayoría de los espacios al interior de la planilla, provocando que todos los candidatos afines a Héctor Paniagua quedaran fuera. Paniagua, confiado en que el triunfo sería para Julio Larios, aceptó la imposición de regidores cuevistas creyendo que una vez en el gobierno serían controlados con el apoyo del gobernador Roberto Sandoval Castañeda. Pero el hubiera es el tiempo favorito de los pen…, dice el refrán, así que ahora el gran interlocutor de Rafa Cervantes será Jaime Cuevas.

 LA APLANADORA. No hay nadie en Bahía de Banderas que en los últimos días haya descrito con tanta precisión lo que pasó el domingo como el profesor Martín Estrada, quien ante la prensa local declaró: “Hay cosas que ni se preguntan, son muy claras como el agua, un candidato a gobernador que sale muy alto, unos regidores que ganan y recuperan regidurías perdidas la vez pasada, un PRI fortalecido a nivel estatal, a nivel local con regidurías, pero pierde su candidato a presidente. No es que el PRI esté debilitado, lo que pasa es que ahí hubo un voto de castigo, un descontento, muchas causas, tiene muchas aristas, descontento en la elección de su candidato que no era el adecuado, además de poca obra pública en muchos lugares y mucha obra en un solo lugar, descontento en muchas cuestiones, se expresa muy claro, no es el PRI quien pierde la elección, se ve un PRI muy fortalecido, pierde la elección una corriente de un candidato que no pudo captar la simpatía de los electores”. Tiene toda la razón el regidor petista, en Bahía de Banderas el PRI lució como en sus mejores épocas, con prácticamente un carro completo al ganar la gran mayoría de las posiciones en juego. Si Julio Larios y  Raúl de los Santos fueron sacrificados por los propios priistas fue en aras de sus propios intereses, ni más ni menos que un daño colateral perfectamente calculado por quienes maquinaron esta maniobra.

 POSDATA. El problema es que lo ocurrido el domingo pasado representa una fractura histórica al interior del PRI que difícilmente se superará dentro de tres años, cuando el grupo perdedor vaya por la revancha. Si los priistas que castigaron a Julio Larios no superan el número de 3 mil, los que siguen a Paniagua son cerca de 10 mil, por lo tanto seguirán siendo una fuerza mayoritaria en el municipio durante por lo menos una década más, lo cual podría beneficiar al PAN en las sucesivas elecciones.

 VOX POPULI. En cuanto al pago de facturas, Rafael Cervantes deberá entregar posiciones muy importantes a José Gómez y Oscar Valenzuela, quienes en la recta final fueron fundamentales para el triunfo panista. Entre José y Oscar le abonaron a Rafa Cervantes un promedio de seis puntos que sirvieron para revertir la desventaja de 3 puntos que padecía el panista en los días previos a la elección. José Gómez debe tener claro que su futuro en el PRI es incierto y por lo tanto su mejor opción es afiliarse al PAN y trabajar para ser su candidato dentro de tres años. De ese tamaño deben ser los compromisos adquiridos.

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