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Perfil Político: Tentaciones del Malecón

Por Luis Alberto ALCARAZ

EL OBJETO PROHIBIDO. Convertido en el principal activo turístico de Puerto Vallarta, el malecón de esta ciudad ha sido históricamente disputado por tirios y troyanos, lo mismo en el terreno de lo político como en el de lo empresarial. Por lo menos en las últimas tres décadas se ha sostenido un soterrado enfrentamiento entre unos y otros por el uso y explotación de paseo, con victorias parciales para ambos bandos. Desde los vendedores de elotes y crepas que se empeñan en utilizar el malecón para sobrevivir ofreciendo sus fritangas a los paseantes, hasta los grandes empresarios que sueñan con hincarle el diente a un buen pedazo del malecón para extender sus comercios, este mirador es un oscuro objeto de los más variados deseos. Por fortuna hay una gran mayoría de ciudadanos que considera intocable el malecón, por eso ha sido tan difícil incluso remozarlo hasta llegar a lo que es en la actualidad. En la década de los 80’s se dio su primera remodelada, generando un intenso debate a raíz de que se le colocaron baldosas de color rojo, lo cual según un célebre personaje vallartense encendía las más bajas pasiones de quienes caminaban sobre él. Después, a principios de los 90’s, Rodolfo González Macías le hizo la primer gran transformación al cerrarlo por varios meses para dotarlo de un empedrado ahogado en cemento. Posteriormente, a raíz del paso del huracán Kenna, se le hizo cirugía reconstructiva de muy mala calidad, hasta llegar al trienio de Salvador González Reséndiz cuando fue transformado hasta ser lo que actualmente vemos.

TODOS CONTRA TODOS. Pese a que parece sencillo tener claro que un paseo turístico del tipo del malecón es el mayor atractivo turístico de cualquier puerto, en Vallarta nunca se han puesto de acuerdo en cuanto a la conveniencia de mantenerlo peatonal o hacerlo vehicular. Un gran número de ciudades turísticas del mundo se han reinventado a partir de un malecón similar al nuestro, como fue el caso de Barcelona, donde incluso se dinamitaron varias cuadras de edificios para generar el espacio abierto que requería el malecón. Por eso cuando Salvador González anunció su deseo de remodelar el malecón y convertirlo en un paseo peatonal de inmediato tuvo claro que no sería por las buenas, por eso recurrió a la sorpresa para iniciar la ambiciosa remodelación, de tal forma que cuando los adversarios recurrieron a los tribunales para intentar frenarla ésta ya estaba prácticamente concluida. Incluso ya terminada, convertida en una obra de prestigio internacional, abundan en Puerto Vallarta quienes la critican y la descalifican con todo tipo de argumentos ridículos. Lo cierto es que nadie con dos dedos de frente es capaz de argumentar en contra de las bondades del actual malecón, por desgracia persisten los intereses personales y grupales. Los taxistas exigen que el ayuntamiento les abra el malecón para que puedan hacer sitio en las afueras de los antros, otros en cambio apoyan que se mantenga peatonal pero pretenden que se les permita instalar mesas y maceteros frente a sus comercios.

EN OTRA PARTE. Quienes lamentan la peatonalización del malecón argumentan que el centro de la ciudad se vino abajo a raíz de que los turistas ya no pueden circular en sus autos por el malecón. Los taxistas en cambio sólo le exigen al Mochilas que les permita circular por el malecón como se los prometió en campaña. Desde las alturas un grupo de notables, que por supuesto no tiene negocios sobre el malecón, opina que debe mantenerse como está ya que es un gran atractivo para los turistas. El problema es que estos notables, que tienen en sus manos la obligación de promocionar a Vallarta en el plano internacional, han sido incapaces de poner de moda a Vallarta. Lo que ha ocurrido por inercia es que Vallarta se ha convertido en el balneario popular del bajío, principalmente de la Zona Metropolitana de Guadalajara, desde donde llegan miles de turistas en automóvil o autobús, un turismo carretero que por desgracia la mayor derrama que genera se puede medir en toneladas de basura. Hay que decirlo con todas sus letras, los responsables de la promoción de Vallarta han fracasado, pese a llevar décadas saltando de una oficina a otra, preocupados sólo por llevar agua a sus molinos particulares.

YA NO LE BUSQUEN. En este río revuelto ahora son los comerciantes del malecón quienes presentan su solicitud formal para que el ayuntamiento les autorice colocar mesas y sillas frente a sus negocios extendiéndose 3.5 metros más allá de sus propiedades, área que pretenden acordonar con macetones para que sus comensales puedan estar tranquilos y seguros. La pretensión no es nueva, de hecho esa fue la condición que pusieron los empresarios para avalar la peatonalización del malecón, por eso una vez más vuelven a la carga. Aseguran que con eso sus ventas se incrementarán y el centro de la ciudad recobrará su bullicio. La verdad es que el centro de la ciudad está pagando hoy los excesos cometidos en el pasado por sus propietarios, quienes mezquinamente se olvidaron de conservar áreas de estacionamientos de aras de comercializarlo todo. Si en el centro de la ciudad hay cientos de locales en renta no es porque no haya gente interesada en poner un negocio, sino por la codicia de los dueños de los locales que exigen por lo menos 3 mil dólares al mes por un miserable local de 9 metros cuadrados. Pero los dueños de los locales prefieren tenerlos vacíos, y con ello convertido en zona fantasma el centro de la ciudad, en lugar de cobrar rentas accesibles, por eso insisten en cobrar 10 mil o 20 mil dólares por cualquier local de mediano tamaño y buena ubicación.

POSDATA. No hay que ser experto en la materia para entender que Puerto Vallarta enfrenta la peor crisis económica de su historia porque ha perdido atractivo en el mercado internacional. Y lo ha perdido porque no ofrece nada especial a los millones de turistas que cada año conforman la corriente turística internacional. Pueblitos típicos hay muchos en México y el extranjero, con playas mil veces mejores que las nuestras. Lo que Vallarta tiene es ubicación, a dos horas de distancia por avión del mayor mercado de turistas a nivel mundial, pero esa ventaja nunca la han podido capitalizar nuestros genios de la promoción turística.

VOX POPULI. Ante esto lo que Vallarta requiere es reinventarse, empezando por un cambio generacional que permita la oxigenación de todos los organismos públicos y privados involucrados con el desarrollo y promoción turística del municipio. Al mismo tiempo es necesario un cambio de mentalidad en los propietarios de fincas del malecón, que deben ser solidarios con quienes invierten su dinero buscando hacer más atractivo el centro histórico. De igual forma es necesario que el gobierno municipal asuma el liderazgo en esta nueva etapa, aunque por desgracia eso es imposible debido al perfil que tiene el actual ayuntamiento. No hay, por lo tanto, buenas noticias en el corto y mediano plazo. Puerto Vallarta seguirá siendo un iceberg a la deriva, avanzando a merced de las condiciones exteriores.

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