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Perfil Político: responsabilidades compartidas

Por Luis Alberto ALCARAZ

AQUÍ NO PASA NADA. Con la experiencia de haber sido el primer alcalde priista en entregar el poder a un alcalde ajeno a su partido, el cetemista Rafael Yerena Zambrano se muestra tranquilo ante la debacle del priismo vallartense, tal vez porque en lo personal no vislumbra ningún problema económico o político en su futuro, ya que además presume tener una excelente relación con el gobernador electo Aristóteles Sandoval. Después de haber vivido nueve años sin tener el control político de la alcaldía vallartense, parece no estar preocupado por los próximos tres años que no lo tendrá, por eso no hay en su discurso ni una gota de autocrítica, aunque acepta que la derrota del PRI se debe, en buena medida, al desgaste generado por los tres trienios consecutivos en los que ha ostentado el poder. A lo más que llega es a aceptar su responsabilidad “en el porcentaje que me corresponde”, ya que “la responsabilidad es de todos” los priistas que intervinieron dentro y fuera del proceso electoral pasado. Vaya forma de lavarse las manos y evadir una responsabilidad totalmente suya, porque él fue quien contra viento y marea impuso a Adrián Méndez González como candidato del PRI a la alcaldía de Puerto Vallarta.

QUE SIEMPRE NO. Rafael Yerena tiene derecho a jugar con las percepciones, porque a fin de cuenta a pocos les consta lo que realmente pasó en esos días en los que se decidió la candidatura de Adrián Méndez, pero él sí que no puede engañarse y sabe perfectamente que perdió una gran apuesta, Aplicar porque de manera personal se hizo responsable ante Aristóteles Sandoval de que el PRI ganaría Puerto Vallarta a pesar de jugar con un candidato que de acuerdo a encuestas propias y extrañas no era rentable. La historia empezó cuando Rafael González Pimienta, entonces presidente del PRI Jalisco, le dio a conocer que su candidato Adrián Méndez no había logrado permear en el ánimo de los electores, por lo que, “el candidato debe ser Andrés González Palomera, a menos que le quieras entrar tú”. Ante esto Rafael Yerena inició una etapa de cabildeo para analizar la posibilidad de asumir la candidatura del PRI, para lo cual habló con periodistas afines y se reunió con empresarios del puerto. Al final su conclusión fue contundente: no le convenía ser el candidato a la presidencia municipal debido a las altas posibilidades que tenía de perder y, sobre todo, a sus debilidades políticas y legales que lo harían blanco fácil de una guerra sucia en plena campaña.

TOPE EN LO QUE TOPE. Si bien su decisión de no ser candidato la tomó con la cabeza bien fría, la decisión de no permitir la candidatura de Andrés González la asumió con el hígado. Contrario a Rafael González Pimienta, que siempre tuvo claro que el candidato más rentable era Andrés González Palomera, el líder cetemista jamás contempló la posibilidad de otro candidato que no fuera el Archi. Ni siquiera cuando Aristóteles Sandoval le planteó de diversas formas las ventajas de que el candidato fuera Andrés, el cetemista cambió de parecer. Además de sus odios personales contra Andrés González, el líder obrero estaba convencido de que el PRI podría sacar adelante la candidatura de Adrián Méndez gracias a una maquinaria electoral presuntamente bien aceitada. Estructura que se fraguó durante la campaña de Javier Bravo y se profesionalizó en la campaña de Salvador González Reséndiz. Nunca, ni por asomo, Rafael Yerena Zambrano se detuvo a analizar un escenario en el cual el diputado Ramón Guerrero Martínez sería candidato a la presidencia municipal por un partido ajeno al PAN. Así, Yerena se atrevió a decirle no a Aristóteles Sandoval, lo cual provocó un enorme disgusto en el entonces candidato del PRI a la gubernatura de Jalisco.

CADA QUIEN SU PARTE. Más allá de las presunciones y los mitos, los responsables directos de la derrota del PRI son dos en la primera fila: Rafael Yerena Zambrano y Salvador González Reséndiz. Pero mientras el alcalde asume incondicionalmente su culpa, el líder obrero busca, como siempre, evadir su responsabilidad. Pero no hay forma de evadir el juicio de la historia, Rafael Yerena es el gran responsable del fracaso del PRI, si acaso el único, porque de él dependía que el PRI tuviera un candidato rentable como Andrés González o uno de relleno como Adrián Méndez. Pero hace bien Yerena en darse su cocowash presumiendo que no fue el único responsable de la derrota y que su relación con Aristóteles es buena. En la situación en que se encuentra le viene bien un gran cúmulo de autoestima, porque tiene por delante seis años de oscuridad nada halagüeños. Mejor dicho: si fuera previsor ya estaría diseñando una sucesión armónica en la CTM Jalisco y en la central vallartense, lo malo es que no cuenta con material humano para garantizar una transición exitosa, al grado de que su mejor carta es su sobrino Carlos Efraín Yerena, quien ni siquiera al interior de su familia ha podido forjarse una fama de político inteligente.

POSDATA. Lo mejor de todo es que don Rafa todavía cree en milagros y asegura que si la elección municipal se anula el PRI estaría en condiciones de ganar la segunda contienda. Nadie se lo preguntó, pero es capaz de decir que si hubiese una segunda elección de nueva cuenta impondría al Archi como candidato. De cualquier forma, tiene toda la razón cuando dice que el priismo debe reorganizarse, sin embargo está claro que lo mejor que Yerena puede hacer en este escenario es dar un paso atrás y permitir que el bombero histórico del PRI, léase Gustavo González Villaseñor, asuma las tareas de rescate. Nunca un dicho popular le viene tan bien a Rafael Yerena como en esta ocasión: mucho ayuda el que no estorba.

VOX POPULI. En este contexto la regidora Gloria Palacios debe presentar su renuncia irrevocable a la presidencia del CDM para permitir la llegada de un nuevo dirigente con capacidad para unificar a un priismo totalmente pulverizado por la derrota electoral. Los peques que se hicieron cargo del partido durante los seis años anteriores tienen derecho a reagruparse en el Frente Juvenil, allá que los aguante Pavín, pero el futuro político del PRI Vallarta depende exclusivamente de políticos con madurez, madurez física y madurez intelectual.

 

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