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Perfil Político: Mandíbulas de Cristal

Por Luis Alberto ALCARAZ

LEJOS DE LA BATALLA. Aunque a 105 días de la elección presidencial abundan quienes dan por seguro ganador a tal o cual candidato, en términos reales nadie puede cantar victoria, sobre todo si tomamos en cuenta la forma tan simple e inesperada en que algunos candidatos pueden perder puntos ante el electorado en general. El ejemplo más claro lo tuvimos hace seis años en la campaña de Andrés Manuel López Obrador, quien a pesar de tener una ventaja mínima de 10 puntos sobre el panista Felipe Calderón, al final terminó perdiendo por una diferencia menor a un punto porcentual. Se puede decir que esa elección fue truculenta por culpa de la intromisión del entonces presidente Vicente Fox, así como de un grupo de empresarios que transmitió anuncios en los que se advertía una catástrofe nacional en caso de que el tabasqueño ganara la presidencia de la República, pero nada de eso habría sido de gran utilidad para el PAN si el perredista hubiera sabido administrar correctamente su ventaja. Tras encumbrase con el fallido juicio político luego de su desafuero como jefe de gobierno del Distrito Federal, López Obrador arrancó su campaña presidencial en los cuernos de la luna, pero le bastó una frase tan desafortunada como el “cállate chachalaca” que le dedicó a Fox para perder por lo menos 5 puntos porcentuales.  

 EL NIETO DEL SOBRINO. Hace un año nadie dudaba que Enrique Peña Nieto era una máquina de hacer votos, imbatible en cualquier escenario. Con una ventana inicial de casi 25 puntos sobre su más inmediato perseguidor, Peña Nieto era visto por millones de mexicanos como el seguro ganador de la próxima contienda, a menos, por supuesto, que ocurriera una gran tragedia como la de Lomas Taurinas que cortó de tajo la campaña y la vida del sonorense Luis Donaldo Colosio Murrieta. Pero no hizo falta una tragedia de tal magnitud, bastó que a Peña Nieto le preguntaran en la FIL de Guadalajara los títulos de tres libros que marcaron su vida para que se mostrara como el Titanic que es, majestuoso pero con sus puntos débiles. Esa pequeña pifia de Enrique Peña Nieto le costó apenas dos o tres puntos en el marcador, sin embargo evidenció la fragilidad de un político que se presumía blindado en su travesía hacia Los Pinos. Preocupante en verdad que un político que durante seis años gobernó de manera casi magistral el Estado de México al final haya mostrado un talón más sensible que el de Aquiles, lo cual hace dudar sobre su futuro de frente a una contienda que estará marcada por la guerra sucia.

  

 DEL PLATO A LA BOCA… Enrachada por el rebote que tuvo a raíz de su contundente victoria en la elección interna del PAN, Josefina Vázquez Mota sonreía a más no poder, sobre todo a raíz de que el presidente Felipe Calderón Hinojosa dio a conocer que según sus encuestas la candidata del PAN ya estaba a tan solo 4 puntos del puntero Enrique Peña Nieto. El pronunciamiento presidencial desató una auténtica tempestad pero al final logró su cometido: convencer a muchos mexicanos de que la contienda no está resuelta a favor de Enrique Peña Nieto. Si bien prevalece el convencimiento de que Andrés Manuel López Obrador está fuera de la zona de competencia, la intención del presidente Calderón fue dejar muy claro que la disputa será entre Peña Nieto y Vázquez Mota, con una diferencia entre ambos de tan solo 4 puntos, prácticamente el margen de error, lo cual implica un empate entre los dos. En esas andaba Josefina, disfrutando sus 15 minutos de fama, cuando el destino la alcanzó en estadio del Cruz Azul, donde se suponía viviría uno de sus momentos estelares con motivo de su registro como candidata presidencial del PAN.  

 PAN CON LO MISMO. Mientras que Enrique Peña Nieto optó por la mesura al rendir protesta como candidato presidencial en un auditorio de provincia bajo techo, con capacidad apenas para mil 200 invitados, Josefina Vázquez Mota prefirió dar un golpe espectacular al asumir la candidatura en el estadio del Cruz Azul, el cual tiene capacidad para 35 mil 161 personas. Para lograr esa muestra de poderío los operadores de Josefina Vázquez Mota organizaron operativos similares a los que usaba el PRI en sus épocas de gloria, cuando desde todos los rincones del país se fletaban autobuses para acarrear simpatizantes a sus mítines estelares. Recuerdo en mi niñez que algunos militantes del PRI viajaban desde el estado de Sonora hasta la Ciudad de México para respaldar a su candidato presidencial, sin importar las incomodidades que implicaba un viaje de más de 40 horas por carretera. Sin tomar en cuenta los nuevos tiempos, los operadores del PAN movilizaron personas de todo el país logrando cubrir una buena parte de los asientos del estadio Azul, sin embargo, justo cuando Josefina pronunciaba un encendido discurso, miles de personas empezaron abandonar al mismo tiempo el graderío, llamando la atención de todos los medios de comunicación ahí presentes. Los videos son contundentes al registrar la forma en que cientos de panistas abandonaban sus butacas a pesar de que su candidata estaba pronunciando su discurso estelar. Se dice que el problema se derivó de un retraso de tres horas en el evento, lo cual motivó el cansancio de los presuntos panistas.  

 POSDATA. El problema real es que miles de asistentes a ese evento del PAN no eran militantes convencidos, sino simpatizantes acarreados por los operadores del PAN para dar una muestra de gran arrastre. Por desgracia el resultado fue lamentable en contra de la imagen de Josefina, quien fue la comidilla en las redes sociales y en la mayoría de los medios de comunicación tradicionales. Tras haber cumplido con su compromiso de acudir al mitin del PAN, los acarreados simplemente decidieron que era momento de abandonar el inmueble, sin importar que todavía no concluyera. Ocurre en todos los estadios, cuando los aficionados abandonan las tribunas cuando faltan 10 minutos para el final y el partido está 5 goles a 1 en contra del equipo local. Más que panistas de hueso colorado, los asistentes al evento de Vázquez Mota eran aficionados al futbol y por eso se comportaron como tal. Por si fuera poco, a este patinón Josefina debió sumar casi de inmediato otros dos: su chistecito de la Ibero y el asunto de la UNAM, ambos con un importante costo ante esas comunidades universitarias.  

 VOX POPULI. Estos tres ejemplos demuestran que a veces una ingenuidad o un descuido pueden ser suficientes para alterar las preferencias de los electores, por lo tanto nadie debe afirmar que la sucesión de Felipe Calderón está resuelta. La facilidad con  la que Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador suelen perder puntos es un indicio de que en los tres meses de campaña que vienen cualquier cosa podría pasar. Sobre todo a raíz de los dos debates que por ley tendrán que sostener los cuatro candidatos presidenciales. Hay que recordar que en 1994 el panista Diego Fernández de Cevallos ganó el debate presidencial y se puso a la cabeza de la contienda, y sólo mediante su misterioso retiro de la campaña por “motivos de salud” pudo ceder de nueva cuenta el primer sitio a Ernesto Zedillo Ponce de León.

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