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Perfil Político: La Mediocridad Como Sistema

 Por Luis Alberto ALCARAZ

DÍAS DE GLORIA. El excelente papel realizado por la delegación mexicana en los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 ha hecho que los dirigentes del deporte nacional echen las campanas al vuelo al haber superado con mucho, más de 18 medallas, la meta trazada de 24 medallas de oro. Con ello México logró su mejor actuación en esta justa deportiva que tiene un gran nivel deportivo gracias a la presencia de la delegación de Estados Unidos, aunque en la mayoría de los casos los competidores no se caracterizan por ser asistentes frecuentes a los Juegos Olímpicos. El logro de la delegación mexicana fue compartido por el país entero y por la mayoría de los cronistas deportivos que cubrieron la justa, al grado de que el staff de Televisa Deportes hizo la cábala de no afeitarse en tanto no se consiguiera la medalla 24, la cual para fortuna de muchos llegó de manera muy anticipada y contundente. Si a lo anterior sumamos logros como la medalla de plata obtenida por México en basquetbol en contra del equipo de Puerto Rico tras eliminar a Estados Unidos, o el oro en futbol conseguido por el equipo mexicano contra el equipo de Argentina, entonces hay que aceptar que tuvimos unos Juegos Panamericanos de ensueño, lo que permitirá a organizadores de la justa y federativos del deporte autoconcederse la medalla de oro en organización y participación.

MOTIVOS Y RAZONES. Visto desde esta óptica, podemos presumir el enorme avance de México en el terreno deportivo, aunque muchas de las medallas doradas conseguidas fueron por la vía de deportes que no tienen categoría de olímpicos, como el frontón donde México es potencia mundial. Y cómo no habría de serlo, si basta recorrer las muchas canchas públicas del DF para ver la forma en que miles de mexicanos se ejercitan a diario dando de manotazos a una pelotita. En el basquetbol el milagro mexicano se entiende cuando queda claro que el equipo representativo de Estados Unidos era de un nivel muy bajo, además de que el equipo mexicano tuvo entre sus filas a cuando menos dos jugadores nacidos en Estados Unidos. Pero no se trata de minimizar los logros de nuestros deportistas, que a menudo deben enfrentar infinidad de trabas para salir adelante, como es el caso de la clavadista olímpica Paola Espinoza, quien luego de haber sido la encargada de encender el pebetero de los Juegos Panamericanos podría ser sancionada por haberse atrevido a competir con un uniforme que no era oficial, ya que la empresa oficial fue Atlética, una marca orgullosamente mexicana pero que no alcanza los niveles de perfección de los atuendos de Nike. Incómoda por el uniforme que le entregó la Conade, Paola optó por utilizar uno de la marca Nike que le permitía un mejor desempeño, lo cual generó la ira de los federativos que la amenazaron con un castigo ejemplar, sin importar el enorme rendimiento que esta clavadista mostró a lo largo de la justa.

 LOS PARÁMETROS. Ante este escenario, no nos queda más que quitarnos el sombrero y ponernos de pie ante el arrojo de nuestros deportistas, sin embargo es necesario señalar otros factores que ponen en duda el relativo éxito deportivo de nuestro país. De entrada la meta trazada por la Comisión Nacional del Deporte se basó en un hecho simple: superar con al menos una medalla el papel realizado por la delegación mexicana en los Juegos Panamericanos Mar de Plata 1985, donde México obtuvo 80 medallas en total, 23 de ellas de oro. Ante el resultado final, 133 medallas en total, 42 de oro, Bernardo de la Garza de inmediato empezó a presumir que “hicimos historia”. Contrario a lo que algunos filósofos aducen, en los Juegos Panamericanos no se compite contra uno mismo, sino contra decenas de delegaciones representativas de otros países, por lo tanto es ridículo y mediocre trazar metas en base a los logros anteriores. Ese mecanismo de medición sólo nos permite establecer que somos más o menos mediocres que otros directivos, pero no nos mide como país, como la potencia deportiva que deberíamos ser. Y esto por un simple hecho: México, con una población cercana a los 110 millones de habitantes, logró 42 medallas de oro, mientras que Cuba, una modesta isla de 11 millones de habitantes, quedó en el segundo lugar del medallero con un total de 58 medallas de oro, 16 más que las conseguidas por México, que además tuvo un factor determinante a su favor: su calidad de país anfitrión, lo cual siempre se refleja en mejores resultados. 

MALAS ESTRATEGIAS. Si se presume que todos los seres humanos somos iguales, entonces es fácil concluir que el número de campeones deportivos debe ser proporcional al número de habitantes. Mera estadística elemental, un país con más de 100 millones de habitantes tiene 10 veces más posibilidades de tener mejores atletas que un país de 11 millones de habitantes. Más todavía, se presume que el nivel de vida de los cubanos está por debajo del de los mexicanos, y ni hablar de la calidad y cantidad de instalaciones deportivas. ¿Entonces por qué Cuba es una potencia deportiva mundial y México no? Porque si nos vamos a los Juegos Olímpicos, ahí sí el escenario es para llorar, porque México a duras penas consigue un puñado de medallas, a veces ni siquiera una de oro, mientras que los cubanos sí destacan. En estos Juegos Panamericanos Estados Unidos consiguió el primer lugar con 236 medallas, 92 de oro, lo cual habla realmente de su condición de potencia deportiva mundial. Si acaso hay que destacar que México superó en el medallero a Canadá, país que quedó en quinto lugar con 116 medallas, 28 de oro. Pero Canadá tiene menos de 35 millones de habitantes, la tercera parte de los que tiene México, lo cual justifica en parte su ubicación en el medallero. Brasil en cambio tiene 192 millones de habitantes y consiguió el tercer lugar en la justa, con apenas 6 medallas de oro más que México, lo que implica que su situación es peor que la nuestra. 

POSDATA. El origen de esta situación tiene mucho que ver con los intereses personales de los dirigentes de las respectivas federaciones deportivas, que favorecen a ciertos atletas en detrimento de otros, lo cual implica que en las competencias internacionales no siempre están los mejores atletas mexicanos, sino aquellos protegidos y beneficiados por los directivos. Ante esto es obligado impulsar una política deportiva incluyente, que garantice que los mexicanos con mayores aptitudes para el deporte serán seleccionados, becados y entrenados para dar resultados de alto rendimiento. Es triste saber que un campeón mundial de remo logró su medalla de oro no por las becas y el entrenamiento de alto rendimiento que el gobierno mexicano le brindó, sino por los muchos kilómetros que desde su niñez estaba obligado a remar en la piragua de la familia en el lago de Janitzio.

 VOX POPULI. Enloquecido por el éxito de los Juegos Panamericanos, el gobernador de Jalisco Emilio González Márquez ya anunció que va por la sede de los Juegos Olímpicos. Como dicen en el barrio, si no la controlan no la fumen.

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