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Perfil Político: La Imposibilidad del Fraude

Por Luis Alberto ALCARAZ

CORTAS PERO MUY LARGAS. Con nuevas reglas que reducen las campañas prácticamente a la mitad, en el último minuto del miércoles pasado terminaron las campañas electorales en todos los niveles a lo largo y ancho del país, dando inicio a una tregua en la que por supuesto abunda el trabajo subterráneo y la guerra sucia. Podría decirse que todo está escrito, sin embargo, una vez más, como hace seis años, la incertidumbre que hoy prevalece es la principal demostración de que estamos en una democracia bastante aceptable. Si en el siglo pasado las elecciones eran un mero trámite porque de antemano se sabía quién iba a ganar, en la actualidad, al margen de lo que digan las encuestas, por lo menos tres de los cuatro candidatos presidenciales se muestran muy confiados en que el domingo se levantarán con la victoria. O son muy buenos actores porque es obvio que solamente uno de los tres ganará, o son realmente ingenuos al suponer que efectivamente operará el milagro de la multiplicación de los votos. El único que ya reconoció que no va a ganar las elecciones es Gabriel Quadri, el candidato del Panal, quien con conseguir el 2.5% necesario para mantener el registro del Partido se dará por bien servido y podrá reclamarle a la maestra su bono de productividad.

CHOQUE DE TRENES. Está muy bien que los tres candidatos grandes presuman que tienen el triunfo en la mano, lo malo es que contribuyen a generar un clima de exagerado optimismo en millones de seguidores que desde ahora debieran estar resignados a una derrota inevitable. Porque los de abajo, los de pie-tierra, sí se contagian con el desmedido triunfalismo de sus candidatos y se mentalizan para un triunfo que de plano no llegará, lo cual al final genera un clima de descontento y desconfianza porque al no conseguir el triunfo se opta por presumir la presencia de un fraude electoral. Curiosamente el único que no se ha declarado ganador, fuera de Quadri, es Enrique Peña Nieto quien ha mostrado una excesiva modestia al no proclamarse como seguro ganador de la contienda. En cambio Josefina le dio vuelo a la imaginación presumiendo un vertiginoso incremento en las preferencias en menos de 24 horas. Por su parte Andrés Manuel López Obrador recorrió el país en los últimos días prometiendo que en julio regresaría ya investido como presidente de la República. Valdría la pena tomar apuntes de esto para analizar la posibilidad de que en próximas reformas electorales se incorpore la prohibición de que los candidatos se proclamen vencedores antes de que se los confirme la autoridad electoral. Porque los candidatos fintean, pero millones de seguidores sí se la creen y luego ahí andan emperrados tomando calles y cerrando carreteras porque disque les robaron la elección.

NO PASA NADA. Ante todo esto, es muy importante recalcar que pese a lo que se diga nuestro sistema electoral hace imposible la realización de un fraude electoral el próximo domingo. Y es que en internet se publican todo tipo de barbaridades, como esa de que la DEA había decomisado millones de boletas electorales del IFE en una ciudad de Estados Unidos. Para darle más credibilidad al rumor se ilustró con una foto de un operativo de la DEA que en realidad nada tenía que ver con decomisos de boletas electorales. Aunque el asunto es imposible de creer, sucede que abundan quienes sí lo creen, porque según ellos lo que sale en Televisa es falso y lo que se publica en la red es la neta. Tristemente la blogósfera amenaza con convertirse en el reino de los pendejos, cilindreados por unos cuantos abusadores de su ingenuidad. El caso es que no hay forma de que el próximo domingo se registre un fraude, y no porque el IFE sea un organismo altamente ciudadanizado, que no lo es porque los consejeros responden a intereses partidistas. No cabe el fraude simple y sencillamente porque estas serán las elecciones más vigiladas de la historia de nuestro país.

LO LIMPIO NI JABÓN NECESITA. Por primera vez los tres principales partidos en disputa tendrán representantes en la totalidad de las casillas de todo el país, lo cual evitará cualquier posibilidad de fraude. Hace seis años Andrés Manuel López Obrador fue incapaz de vigilar todas las casillas, ya que le falló casi el 40% de sus representantes, lo cual no implica que haya habido un fraude, pero sí evitó que López Obrador tuviera la certeza de que todas las actas de casillas fueran apegadas a la realidad. Hoy en cada casilla habrá por lo menos un representante del PRI, otro del PAN y otro del PRD, además de otros del PT, MC y, sobre todo Morena, la plataforma electoral que implementó López Obrador para evitar que los representantes del PRD se vendan y le den la espalda. Pero además de estos representantes de casillas habrá funcionarios de casilla seleccionados mediante un proceso de insaculación que canceló cualquier posibilidad de manipulación. Y por si hiciera falta, habrá además una gran cantidad de observadores electorales ciudadanos acreditados ante los órganos electorales, quienes con sus celulares en mano estarán facultados para grabar las evidencias de cualquier intento de trampa. Por todo lo anterior, aunque no se sabe con certeza quién ganará, los electores debemos estar claros de que quien resulte ganador será porque así lo quiso la mayoría del electorado.

POSDATA. Entre los detalles pendientes de ajustar en la actual ley electoral está el asunto de las encuestas, ya que el código federal establece la prohibición de publicar encuestas tres días antes de la elección, mientras que algunas leyes electorales estatales, como la de Nayarit, sólo permiten la publicación de encuestas hasta siete días antes de la elección. Algunas leyes estatales como la de Jalisco están acordes con la federal, pero no es igual en todos los estados, por lo cual valdría la pena una homologación al respecto para evitar confusiones.

VOX POPULI. En este contexto, llama la atención la pasividad de los organismos electorales ante algunas evidentes violaciones al tope de campaña de algunos candidatos. No es posible que un candidato a la alcaldía de Puerto Vallarta cierre su campaña con la presentación de la banda El Recodo cuando el tope de campaña es menor a los 700 mil pesos y esa popular banda fácilmente cobra más que eso. Otro candidato cerró con Julio Preciado, cantante que tampoco cobra cuatro panchólares por presentación. Sería muy bueno que en este proceso las autoridades electorales se atrevieran a cancelar el triunfo de algún candidato que haya incurrido en este tipo de violación, se sentaría un precedente de gran utilidad para próximas contiendas.

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