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Perfil Político: La Guillotina Panista

Por Luis Alberto ALCARAZ

LA REVANCHA. Diez meses después de la traición, los verdaderos panistas de Puerto Vallarta empiezan a saborear la venganza al concretarse la expulsión del primer paquete de 20 panistas que formaron parte del proyecto político que llevó al poder a Ramón Guerrero. No hay nada qué reclamar o criticar a quienes con los estatutos de su partido en la mano han exigido que quienes apoyaron la campaña de El Mochilas simplemente dejen de militar en ese partido. Sus argumentos son válidos y están sustentados jurídicamente, de ahí que procede la purga panista que han venido impulsando. En todo caso lo verdaderamente lamentable es el cinismo de decenas de ciudadanos que pese a militar en el PAN no tuvieron empacho en impulsar la campaña de un candidato registrado por otro partido. Más criticable es la postura de quienes trabajando en el llamado Gobierno Ciudadano insisten en seguir formando parte del PAN, cuando los estatutos de ese partido establecen con claridad que será motivo de expulsión el hacer campaña por un partido contrario, ser candidato de otro partido o trabajar en un gobierno emanado de otro partido ajeno al PAN sin tener autorización expresa del órgano directivo. La única reserva que debe tenerse en este asunto es que sólo sean expulsados aquellos que claramente incurrieron en la traición, que ningún panista inocente sea acusado de algo que no cometió.

LA OPERACIÓN CICATRIZ. Mientras el panismo vallartense no cierre ese lamentable capítulo de la traición no podrá aspirar a seguir adelante con su proceso interno de rearticulación. Tras el recuento de los daños el PAN volverá a ser el partidito de 200 militantes que por décadas fue propiedad de un puñado de notables familias conservadoras de Puerto Vallarta. Porque eso es el PAN, un partido conservador que creció de manera proporcional a los excesos y errores de los gobiernos priistas. El PAN perdió el rumbo cuando permitió ser utilizado como plataforma de políticos que en el fondo sólo ambicionaban el poder por encima de cualquier interés colectivo. En Puerto Vallarta el PAN ganó el poder con Fernando González Corona pero perdió el partido, lo mismo pasó a nivel nacional con la candidatura de Vicente Fox. Hoy ambos, Fernando González y Vicente Fox, están más cercanos al nuevo PRI que al viejo PAN, simple y sencillamente porque los capitales no tienen ideología, sólo tienen intereses. Por supuesto que la ideología no es garantía de éxito, porque el PAN de Felipe Calderón y Pedro Ruiz Higuera fue tan lamentable como el de los neopanistas, por eso el PAN es hoy la tercera fuerza electoral del país, con altas posibilidades de ser la cuarta o quinta en los próximos años.

LOS MOTIVOS REALES. Basta leer la lista de los panistas vallartenses acusados de traición para tener claro que se trata de personajes sin convicción, claramente obsesionados por el poder, mismos que no tuvieron espacio en el PRI y encontraron en el PAN la ruta alternativa para la conquista del poder. El tristemente célebre Agustín Ortiz es un ejemplo que representa a esta pandilla de vividores que se decía defensora del bien común: luchó como pocos por el poder desde el PAN y cuando no pudo avanzar se sumó al proyecto de El Mochilas y ya instalado en la nómina se ha desempeñado cívicamente como un aviador, abusando del poder para insultar a los policías municipales y embarazar a cuanta mujercita en edad de merecer se le ponga enfrente. No pierda nada el PAN, mucho menos la sociedad vallartense, con el hecho de que estas personas dejen de formar parte de la membresía del PAN. Lo que impresiona es el afán de algunos de estos traidores de seguir siendo militantes del Partido al que ayudaron a hundir en la pasada contienda electoral. Y es que a pesar de todo, derrotado y difuso, el PAN de Puerto Vallarta seguirá siendo una fábrica de regidores plurinominales que llevará al cabildo un mínimo de 2 regidores en las próximas elecciones.

LA BATALLA POR EL PODER. En este proceso de expulsiones los panistas acusados de traición se empeñan en mantenerse en el PAN porque tienen claro que en el 2015 el PAN será la mejor opción, fuera del PRI, para aspirar a retener el poder municipal. La coyuntura del 2012 en la que el Movimiento Ciudadano se convirtió en la segunda fuerza electoral de Jalisco difícilmente volverá a repetirse en el 2015, cuando Enrique Alfaro será un factor estrictamente local en la Zona Metropolitana de Guadalajara y los opositores al PRI no tendrán un candidato con la rentabilidad de El Mochilas. Lo podemos escribir desde hoy: el Movimiento Ciudadano no hará huesos viejos en Puerto Vallarta, quienes hoy ostentan el poder municipal son resultado de un accidente político y una vez que terminen sus períodos desaparecerán sin dejar huella. Será el debut y despedida para la mayoría de notables que hoy se regodea en los pasillos de la presidencia municipal. A Otoniel Barragán sólo le quedará su Tlatoani para presumir que un día fue funcionario público. Por eso el grupo comandado por Ramón Guerrero pretende mantenerse militando en el PAN con el fin de disputar el control del Comité Directivo Municipal, para repartir las candidaturas en el 2015 y aspirar aunque sea de forma mínima a repetir en la presidencia. Aspirar a eso desde otro partido que no sea el PAN será misión imposible.

POSDATA. Según los tiempos políticos, esta misma semana deberá sesionar el Consejo Universitario del Centro Universitario de la Costa para la integración de una terna que será presentada al nuevo rector general Tonatiuh Bravo Padilla, y al día de hoy en los pasillos del campus solamente suena un nombre, el del ex rector general Marco Antonio Cortés Guardado, quien tiene dos hermanos que laboran en el CUC desde hace varios años, una hermana que trabaja en el área de Servicio Social y un hermano que está en el área de mantenimiento de auditorios, ambos de bajo perfil.

VOX POPULI. Aunque la norma indica que será el rector general Tonatiuh Bravo quien elija al nuevo rector del CUC de entre la terna que le presentarán, es bien sabido que el gran elector, al menos en el caso Vallarta, es Raúl Padilla López, quien tiene un enorme interés por todo lo que pasa en Vallarta. En cuanto a Max Greig, se asegura que está muy interesado en cambiar su residencia a Los Ángeles, California, para fungir como punta de lanza en los proyectos de expansión internacional de la UdeG. Esta misma semana deberá acabarse el misterio cuando quede integrada la terna y sepamos el nombre del elegido, ya que los dos otros nombres que lo acompañen serán de mero relleno.

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