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Perfil Político: ¿Y la Veda, apá?

Por Luis Alberto ALCARAZ

CAMBIO DE ESTRATEGIA. En los últimos días de marzo pasado el presidente Felipe Calderón realizaba frenéticas giras de trabajo por todo el país, inaugurando obras y pronunciando discursos en los que se vanagloriaba de los logros de su sexenio. Directo como suele ser, en varias ocasiones comentó en sus discursos que se estaba aprovechando porque en unos días más entraría la veda electoral y la ley le impediría presumir sus logros de gobierno. Y es que por mandato de la ley electoral todos los gobiernos están impedidos de publicitar sus logros en los tres meses previos a la fecha de la elección, aunque sí se les permite la publicidad de temas como el fomento turístico y la prevención de desastres naturales. Se creía entonces que iniciada la contienda el presidente Calderón bajaría el switch y no volvería a aparecer hasta la noche del 1 de julio cuando saldría a reconocer el triunfo del nuevo presidente de México. El propio Calderón lo dijo en tono de reproche: “una vez iniciada la campaña no tendré oportunidad de defender los logros de mi gobierno”.  

 CALDERÓN HASTA EN LA SOPA. Pero la contienda presidencial arrancó y la figura de Felipe Calderón ha seguido siendo una constante en los medios de comunicación de todo el país. Sigue recorriendo el país pronunciando encendidos discursos todos los días, sigue hablando de los logros de los gobiernos panistas y sigue respondiendo a sus críticos, como lo hizo recientemente cuando defendió sus logros en materia de vivienda popular luego de que Andrés Manuel López Obrador dijera en el debate del domingo que no es justo que se construyan “huevitos” para quienes reclaman una vivienda digna. Como si fuera un candidato más, todos los días el presidente Calderón ocupa un lugar estelar en los noticiarios nacionales en donde se da el lujo de advertir a los electores que sería un desastre si el país volviera al pasado, en una clara alusión a la posibilidad de que el PRI recupere la presidencia de la república. Incluso se atrevió a aclarar que en esta contienda ningún adversario es imposible de derrotar, en clara alusión a quienes presumen que la contienda ya está resuelta a favor de Enrique Peña Nieto. 

  LA CANCIÓN DEL ELEFANTE. Como en la clásica canción infantil que habla del elefante que al columpiarse y confirmar que la telaraña resistía fue a llamar otro elefante, el presidente Calderón, ante el silencio del IFE y de otras instancias, redobla su estrategia y manda al ruedo a sus generales a realizar un trabajo similar, como ocurrió el martes pasado con el foro realizado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para explicar los logros fiscales de este gobierno. En el evento el secretario de Economía, Bruno Ferrari, se soltó el pelo al denunciar que México todavía está pagando miles de millones de dólares por el manejo irresponsable de la deuda pública que se tuvo en los gobiernos de José López Portillo y Miguel de la Madrid. Nomás le faltó proponer la creación de una comisión de la verdad para castigar a los responsables del criminal endeudamiento público del país. Pero lo más extraño de todo no es el silencio del IFE, sino incluso del mismo PRI, cuyos voceros se han mantenido estáticos ante la ilegal estrategia gubernamental que busca influir en el ánimo de los electores reviviendo el fantasma de la pesadilla que para muchos han sido los gobiernos del PRI.   

SE ACABA HASTA QUE TERMINA. Y es que Felipe Calderón, al igual que López Obrador, venía haciendo un enorme esfuerzo por renunciar a su actitud beligerante en aras de la gobernabilidad del país. El más reciente libro de Julio Scherer ilustra un pasaje en el cual el presidente Calderón jura ante la tumba de su padre que no permitirá el regreso del PRI a la presidencia de México, lo cual parecía concordar con la actitud hasta grosera que mostró Calderón antes del inicio de la contienda, cuando abiertamente arremetía contra los candidatos del PRI. Tras lo que pareció un acuerdo PAN-PRI el presidente le bajó de tono a su activismo y se dijo resignado a desaparecer el escenario para ceder los reflectores a los cuatro candidatos presidenciales, sin embargo a últimas fechas no parece resignado a esperar cruzado de brazos a que Enrique Peña Nieto gane las próximas elecciones y le quite al PAN la residencia de Los Pinos. El debate del pasado domingo demostró que no hay bomba alguna en contra de Enrique Peña Nieto y que lo más grave que se le tiene preparado es su relación con Carlos Salinas de Gortari y su parentesco con Arturo Montiel. Peor aún, Peña Nieto demostró que sí es capaz de debatir sin telepromter y además sabe defenderse y atacar de una manera bastante correcta, lo cual le da más garantías de seguir nadando de a muertito administrando su enorme ventaja hasta llegar al 1 de julio sin mayores sobresaltos. Y eso parece no gustarle mucho al Presidente, a quien seguramente algo se le ocurrirá en los próximos días para tratar de descarrilar al candidato presidencial.  

 POSDATA. Por desgracia para Calderón la clave de todo está en algo que dijo ayer Andrés Manuel López Obrador: “Con todo el dolor de mi corazón aceptaré el triunfo del PRI si el pueblo decide votar mayoritariamente por Peña Nieto. Será un acto de masoquismo generalizado que habré de respetar”, dijo el tabasqueño, al empezar a entender que si Peña Nieto tiene 20 puntos de ventaja sobre el segundo lugar no es gracias a los anuncios de televisión, sino al hecho incontrovertible de que el grueso de la población mexicana, prácticamente la mitad, se declara a favor del candidato del PRI. Las razones de esta actitud deberán encontrarlas los psicólogos, no lo politólogos.  

 VOX POPULI. Pero la respuesta no es tan complicada: tras casi 12 años del PAN en la presidencia de la República el país no es muy diferente del que gobernaba el PRI. Por el contrario, en los sexenios de Salinas y Zedillo no teníamos, ni de lejos, ésta inseguridad que nos aterroriza y, en cambio, por si ya se les olvidó, el país creció al 6% durante el último año de Ernesto Zedillo. Cerca del 30% de los electores actuales eran menores de 10 años cuando el PRI dejó de gobernar el país, por lo mismo no saben cómo era ese régimen, en cambio han padecido las incapacidades de los políticos del PAN, que han demostrado ser tan corruptos e incompetentes como muchos del PRI. Por eso, por el fracaso del PAN, el PRI está a punto de recuperar Los Pinos.

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