Home / Colaboradores / Luis Alberto Alcaraz / Perfil Político: Experimentos Fallidos

Perfil Político: Experimentos Fallidos

Por Luis Alberto ALCARAZ

PROMESAS INCUMPLIDAS. Inspirado en el gobierno izquierdista de Enrique Alfaro en Tlajomulco de Zúñiga, el entonces candidato a la alcaldía de Puerto Vallarta, Ramón Guerrero, prometió en su campaña algunas innovaciones de gobierno que han funcionado muy bien en otras democracias de América Latina desde hace varias décadas En especial gustaron mucho sus propuestas para establecer una Contraloría Social, aplicar el Presupuesto Participativo y poner en práctica una consulta popular a mitad de su gobierno para que el electorado decida si el gobierno ciudadano sigue en el poder o lo deja por incapacidad. A casi cinco meses de iniciado el actual gobierno empieza ha quedado claro el fracaso de las dos primeras promesas, dándose por hecho que difícilmente habrá una consulta pública en marzo del año entrante debido a lo vulnerable que estará para entonces el gobierno de Ramón Guerrero, quien por lo mismo difícilmente se expondrá a una consulta pública que impulse una posible revocación de su mandato. Sin embargo para ello falta más de un año, así que es justo darle el privilegio de la duda, en cambio ya tenemos evidencias sobradas del fracaso de las otras dos promesas, relacionadas con el Contralor Ciudadano y el Presupuesto Participativo.

DURMIENDO CON EL ENEMIGO. De manera recurrente la corrupción ha sido una enorme sombra que enturbia los gobiernos municipales de las últimas décadas, de ahí el intento de algunos alcaldes por legitimar sus actos de gobierno mediante una fiscalización adecuada. El intento más serio lo vimos durante el trienio de David Cuevas García, quien en 1997 se atrevió a ceder a los regidores plurinominales la designación del titular de la Contraloría Municipal. En aquella ocasión el PRI tenía cinco regidores y el PRD uno, así que en ellos quedó la decisión de elegir al contralor municipal que se encargaría de fiscalizar las acciones del segundo ayuntamiento panista. Mediante una negociación interna con el regidor del PRD Luis Fernando Famanía Ortega, el PRI logró quedarse con la exclusividad para nombrar al nuevo contralor, siendo el contador público José Luis Niño Rodríguez quien asumiera las riendas del proceso. Por desgracia, lejos de buscar un perfil ciudadano idóneo para el cargo, lo que prevaleció fue el amiguismo y el afán por meter a la nómina a un incondicional. Al final el seleccionado fue el contador público José Venegas, ni más ni menos que amigo personal de José Luis Niño y compañero en el despacho contable que ambos tenían a un costado del edificio de la CTM. El desempeño de José Venegas como Contralor Municipal fue tan malo que al poco tiempo fue removido de su cargo con más pena que gloria.

LO MISMO PERO MÁS BARATO. Superado ese intento fallido por dotar al municipio de un auténtico contralor ciudadano, los sucesivos alcaldes no se anduvieron por las ramas a la hora de designar contralores que abiertamente sirvieran para ayudar a hacer legales algunos trámites plenos de ilegalidad. El caso más reciente lo vimos en la persona de Miguel Ángel Rodríguez Curiel, un experto en leyes que se dedicó tres años a cuadrar las cuentas de Salvador González Reséndiz. Lejos de denunciar y castigar ilegalidades cometidas en la pasada administración, el Yerbabueno procuró siempre darle un baño de legalidad a lo que parecía ilegítimo. En el fondo ese ha sido el papel de los contralores municipales: ayudar a los alcaldes a no incurrir en delitos a la hora de meterle mano al presupuesto. Lamentablemente la promesa del alcalde de dotar a Puerto Vallarta de una auténtica Contraloría Ciudadana devino en más de lo mismo: colocar en el cargo a un contador público incondicional, en este caso el C.P. Juan Hernández, recomendado para el cargo por Oscar Pérez, secretario particular del presidente municipal.

DE MAL EN PEOR. Pero si la figura del Contralor Ciudadano fue fallida, más fallida ha sido la promesa de aplicar en Puerto Vallarta la figura del Presupuesto Participativo, un concepto muy de moda en la llamada nueva gobernanza, con enorme presencia en algunos países de Europa y América Latina. El caso más reconocido a nivel municipal del Presupuesto Participativo lo tenemos en Brasil, en Porto Alegre, capital del estado de Río Grande del Sur, donde prácticamente se acuñó el concepto del Presupuesto Participativo, que consiste a grandes rasgos en que cada año, antes de que se determine el presupuesto de egresos, se realiza una gran cantidad de reuniones en barrios y colonias para que los propios habitantes del municipio decidan en qué se aplicarán los recursos contemplados por el presupuesto de egresos. En cambio, en Puerto Vallarta se ha decidido aplicar un simple cuestionario a todos los ciudadanos que acuden a pagar el impuesto predial, en el cual se les pide que señalen a grandes rasgos en qué desean que se apliquen los recursos municipales. Hasta el día de hoy, de acuerdo con información del propio ayuntamiento, el 50% de los encuestados ha manifestado que el dinero se debe invertir en mayor seguridad pública, aunque no se especifica la forma en que debe hacerse. Mientras que en Porto Alegre el Presupuesto Participativo permite a los ciudadanos decidir en qué obra concreta se gastará determinada cantidad de dinero del municipio, en Puerto Vallarta el ejercicio se limita a preguntarle al ciudadano de manera genérica en qué le gustaría que se aplicaran los recursos del municipio.

POSDATA. No cabe duda que ambas figuras, Presupuesto Participativo y Contraloría Social, son de gran importancia para la nueva forma de gobernar que se está aplicando en buena parte del mundo, por lo tanto sólo hace falta que el alcalde perfeccione ambos mecanismos y los aplique de manera correcta, respetando el espíritu democrático que ambos instrumentos tienen.

VOX POPULI. No hay que inventar el hilo negro, la misma Ley de Desarrollo Social vigente en México establece los lineamientos para integrar una adecuada Contraloría Social, la cual debe “servir como un instrumento efectivo de rendición social de cuentas en el contexto de la política social. En tal sentido, puede ser un mecanismo para: 1) generar espacios para la responsabilización de los servidores públicos ante los beneficiarios, lo que permitiría otorgarles independencia técnica, pero con mecanismos efectivos de rendición de cuentas en cada comunidad; 2) prevenir los problemas de corrupción, captura, clientelismo, ineficacia, ineptitud e ineficiencia que se asocian con la política social; 3) dar al ciudadano marginado la posibilidad de influir en las políticas en las que participa; 4) empoderar al ciudadano pobre frente al proveedor de servicios públicos y contribuir a potenciar sus capacidades en otros espacios de lo público; y 5) contribuir a generar confianza como requisito para lograr la corresponsabilidad de los ciudadanos en el logro de una política pública”.

Check Also

Jaime Cuevas Dinamita Alianza en Bahía

Por Luis Alberto ALCARAZ Mientras algunos operadores políticos de Bahía de Banderas se empeñan en …

Aristóteles, Cambiar Para Seguir Iguales

Por Luis Alberto ALCARAZ “El gobernador anuncia más cambios en su gabinete” dice la cabeza …

González Pimienta, el Plan B de Aristóteles

Por Luis Alberto ALCARAZ Siempre pensé que el gobernador Aristóteles Sandoval tiene un Plan B …

Héctor Gallegos y los Secretos del Mochilas

Por Luis Alberto ALCARAZ Dicen los amigos del Cepillo, también conocido como Arturo Dávalos, que …

PRI Vallarta: Sigue Siendo Iván

Por Luis Alberto ALCARAZ Pese a que el proceso de renovación del CDM del PRI …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *