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Perfil Político: El Hundimiento del PAN

Por Luis Alberto ALCARAZ

UNA HISTORIA DE TRIUNFO. Desde su aparición formal en Puerto Vallarta, durante las elecciones de 1988, el Partido Acción Nacional se había consolidado como el único opositor al PRI, al grado de que entre 1995 y 2003 se mantuvo como primera fuerza política al ganar por tres elecciones consecutivas la alcaldía vallartense. De manera fortuita el PAN capitalizó por décadas el voto opositor al PRI, al grado de que en la década de los 80’s, sin tener candidato registrado, ya sacaba un mínimo de 2 mil votos en las elecciones locales. Extraño fenómeno el del panismo vallartense, porque a pesar de contar con una membrecía inferior a los 500 militantes, fue capaz de sumar votaciones cercanas a los 30 mil sufragios en la última elección, en parte gracias a la manifiesta incapacidad del PRD o cualquier otro partido opositor, para capitalizar el voto de castigo en contra del PRI. Los únicos momentos en que la oposición ajena al PAN ha logrado altas votaciones ha sido mediante la postulación de cuadros priistas, como Luis Fernando Famanía en 1997 y Heriberto Sánchez Ruiz en 2006. De ahí en fuera todo ha sido PAN contra PRI, con un saldo muy favorable al tricolor.

CHOQUE DE GRUPOS. Lamentablemente el PAN nunca dejó de ser una franquicia propiedad de un grupúsculo de notables que representan a un puñado de familias que en cada elección se reparten los cargos de elección popular respondiendo sólo a sus intereses. Gracias a eso tenemos personajes como Humberto Muñoz Vargas, Ignacio Guzmán García y Pedro Ruiz Higuera que llevan más de una década saltando de un cargo a otro gracias al control que tienen al interior del partido. Lo irónico es que a raíz de que el PAN se abrió, y eso a base de fallos judiciales, y aumentó su membrecía a más de 600 miembros activos sobrevino la debacle. El precario control que históricamente sostenía el grupo de panistas tradicionales se rompió con la llegada de nuevos panistas que se identificaron más con el proyecto de Ramón Guerrero, un panista de viejo cuño pero ajeno por completo a Puerto Vallarta ya que nació en Ayutla y allá inició su carrera política como presidente municipal. Pero no se trata de una polarización de nuevos panistas contra viejos panistas, sino de un entreveramiento de intereses, porque uno de los principales promotores de El Mochilas es ni más ni menos que Ignacio Guzmán García, quien tres años atrás era aliado incondicional de Humberto Muñoz Vargas.

OPOSICIÓN FRAGMENTADA. La fractura interna del PAN generó la candidatura de Ramón Guerrero por la alianza integrada por el Movimiento Ciudadano y el Partido del Trabajo, dos partidos totalmente inexistentes en Puerto Vallarta, por lo que es fácil entender que el porcentaje de preferencias que en estos momentos ostenta El Mochilas proviene casi de manera íntegra de una clientela que en el pasado formaba parte del PAN. Así, en lugar de constituirse como un peligro para el candidato del PRI Adrián Méndez, el abanderado del PAN Humberto Muñoz se ha visto obligado a dedicar gran parte de su campaña a evitar que el clientelismo del PAN se le fugue hacia el Movimiento Ciudadano. De acuerdo con nuestras encuestas, el histórico voto opositor al PRI se ha partido casi por la mitad, quedando una parte con Humberto Muñoz Vargas y la otra alineándose con Ramón Guerrero. Otra parte, pequeña mas no por ello menos importante, ha encontrado cobijo en la candidatura de Tito Yerena en el PRD, con lo cual en automático se está beneficiando al PRI con esa pulverización del voto opositor.

A LA SEGUNDA DIVISIÓN. Ante este escenario, el PAN tradicional, lejos de leer atinadamente su realidad, se monta en una cacería de brujas con la intención de sacar del partido de manera definitiva a quienes en estos momentos están jugando contra los intereses de Humberto Muñoz Vargas. En lugar de centrarse en una rectificación de la campaña con miras a un repunte, el grupo de Beto Muñoz prefiere desangrarse en una guerra interna en la recta final de la campaña, como si con ello fuera a lograr más votos a favor de su candidato. Olvidan que después, mediante procesos judiciales, la mayor parte de quienes hoy sean expulsados lograrán recuperar su membrecía panista en caso de desearlo. Sin embargo lo más probable es que estemos ante el derrumbe del PAN como segunda fuerza en el municipio para convertirse en una tercera o cuarta fuerza, desplazada en el corto plazo por el Movimiento Ciudadano que con Ramón Guerrero seguramente viene para quedarse un largo tiempo en Puerto Vallarta. Una vez superada la contienda y disueltas las alianzas, El Mochilas, ya como regidor de oposición, tendrá que definirse por una militancia y muy probablemente optará por afiliarse en el Movimiento Ciudadano, partido que con Enrique Alfaro a nivel estatal se convertirá también en la segunda fuerza política, muy por encima del PAN y del PRD.

POSDATA. El futuro político para Enrique Alfaro y Ramón Guerrero es alagüeño, aunque seguramente ellos creyeron que ganarían sus respectivas contiendas en esta elección, lo cual seguramente los frustrará, pero una vez que superen el trance tendrán la oportunidad de convertirse en figuras políticas de gran peso en el estado y la región.

VOX POPULI. En cuanto al PAN, está en la antesala de sus primeros seis años de vacas flacas luego de 18 años en el poder en Jalisco y 12 años de despachar en Los Pinos. En Puerto Vallarta, aunque el PAN lleva 9 años fuera del poder, sus principales cuadros no han sufrido miseria debido a que han estado cobijados por los gobiernos estatal y federal, como es el caso del propio Humberto Muñoz Vargas que lleva 5 años manejando a su antojo el Seapal Vallarta, un organismo con más poder económico que el propio ayuntamiento de Puerto Vallarta, proporcionalmente hablando. Una derrota el próximo 1 de julio será finalmente un gran golpe a su moral, pero sobre todo a sus finanzas, porque ahora sí se quedarán completamente desempleados al menos por los próximos tres años. Por supuesto que Beto Muñoz no tiene un escenario tan negro, porque del 15 de julio al 30 de septiembre volverá a cobrar como director del Seapal Vallarta, y a partir del 1 de octubre cobrará como regidor plurimominal, aunque es capaz de rendir protesta como regidor y de inmediato pedir licencia para seguir despachando en el Seapal hasta febrero del año entrante, cuando finalmente termine el sexenio de Emilio González Márquez.

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