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Perfil Político de Vallarta: Se Calienta la Plaza

Por Luis Alberto ALCARAZ 

LA MASACRE. A la 1:30 de la madrugada del pasado martes, al amparo de las sombras y aprovechando el factor sorpresa, un grupo de sicarios acribilló de cuatro balazos al policía municipal de Puerto Vallarta Jorge Corpus López, quien recibió un impacto en la cabeza, dos en el tórax y uno más en la pierna, aunque el vehículo en el que se encontraba presentaba más de 60 impactos del famoso fusil AK-47, mejor conocido como Cuerno de Chivo. A bordo de la unidad PV-127, el agente acribillado cumplía con sus tareas de vigilancia como parte del operativo Gaviota, justo al ingreso norte de la ciudad, sin embargo pareciera que ni cuenta se dio cuando fue asesinado. De entrada llaman la atención varios aspectos, el primero de ellos es que el policía se encontraba solo al momento del ataque, lo cual es una estupidez en una plaza tan caliente como lo es Puerto Vallarta, donde la lógica y el manual establecen la obligación de que todos los elementos de Policía y Tránsito trabajen en pareja. El segundo detalle es que al momento del ataque el policía no portaba su chaleco antibalas sino que lo tenía a un lado, sobre el asiento de la patrulla. ¿Alguien se ha tomado la molestia de explicarles a los policías que los chalecos son para ponerse y no para llevarlos de copiloto? Por supuesto que se trata de un equipo pesado y molesto, pero precisamente por eso es de gran utilidad en este tipo de ataques.

LOS ABSURDOS. Por desgracia, 

aun llevando el chaleco antibalas el agente Jorge Corpus habría muerto porque uno de los balazos le destrozó la cabeza, pero otras dos balas hicieron blanco en el tórax, lo cual se habría evitado con el uso correcto del chaleco. El tercer detalle es que la agresión ocurrió frente a la cámara de video del sistema de vigilancia, lo cual deja claro que ese costoso equipo de vigilancia no sirve para inhibir a los delincuentes cuando se trata de cumplir sus objetivos criminales. El cuarto detalle es por desgracia chusco, aunque pudo terminar en una muerte adicional, la del policía José Belloso, quien a bordo de la patrulla PV-126 intentó valientemente detener a los sicarios cuando escapaban por la carretera federal rumbo a Bahía de Banderas. Sin tomar en cuenta que su jurisdicción termina a la mitad del puente del río Ameca, el policía vallartense inició la persecución de los malandrines, quienes huyeron en una camioneta Durango de color blanco, al mismo tiempo que se pedía apoyo a la policía de Bahía de Banderas para intentar cerrar el paso a los criminales. El llamado de apoyo fue atendido por el agente de la Policía Estatal Investigadora de Nayarit Manuel Pineda, quien desde Nuevo Vallarta se dirigió a la carretera internacional a bordo de su patrulla. Lo malo es que a la altura de la oficina de Telmex, en Bucerías, ambas patrullas se impactaron cuando el policía de Puerto Vallarta intentó salir de la carretera virando a su derecha sin percatarse que detrás de él venía la patrulla nayarita.

 TODO POR NADA. Seguramente el agente José Belloso no midió las consecuencias de su acto, porque en caso de haber dado alcance a los pistoleros seguramente lo habrían acribillado igual que al policía Jorge Corpus, lo que habría hecho mayor la tragedia. Lo extraño es que sólo una patrulla de Nayarit respondió al llamado de auxilio y sólo sirvió para imposibilitar la persecución. Poco después se sabría que el comando de sicarios había sido detenido a la altura de Lo de Ayala, cerca de Guayabitos, pero por alguna razón fue dejado en libertad para que siguiera con su exitosa fuga. Se aplaude al valor de los policías vallartenses, por desgracia existen jurisdicciones que les impiden incursionar en otro estado, como es el caso de Bahía de Banderas. Pero más allá de los detalles del asesinato, la pregunta clave es en torno a si los sicarios vinieron exclusivamente a asesinar al agente Jorge Corpus López por alguna razón en especial, o si se trató de una desafortunada coincidencia, siendo Corpus López el hombre equivocado en el lugar menos indicado.

 LAS CULPABILIDADES. Lo único cierto de todo es que el agente Jorge Corpus no tenía por qué encontrarse solo durante la madrugada de ayer. Al enterarse del brutal asesinado, la mayoría de los elementos de la corporación manifestaron su enojo en contra del Subdirector Operativo, Jorge García Esqueda, quien es directamente responsable de que algunos elementos trabajen sin acompañante. Según comentan los agentes, al inicio de su turno el policía Jorge Corpus estaba acompañado por otro elemento, sin embargo por órdenes de Jorge Enrique García Esqueda  este policía fue enviado a cuidar una fiesta particular, una quinceañera dicen. En realidad se acusa a García Esqueda de que frecuentemente envía policías a brindar seguridad en sitios privados a cambio de un pago económico, sin importarle que ello implique graves riesgos a la seguridad de sus elementos, como ocurrió la madrugada de ayer. Lo anterior echa por tierra el enorme esfuerzo que viene realizando el director de la policía municipal, Javier López Ruelas, porque si no se tiene capacidad para proteger a sus propios elementos, mucho menos se tendrá capacidad para proteger al ciudadano común y corriente.

 POSDATA. Hace dos años la ejecución de un agente de Tránsito municipal desató una cruenta guerra entre diversos bandos criminales que se disputaron el control de la plaza. Esperamos sinceramente que la muerte del policía municipal, ocurrida en las primeras de ayer, no sea el comienzo de otra ola de inseguridad similar a la del pasado. Por desgracia hay evidencias de que existen grupos interesados en calentar la plaza, tal vez con la intención de poner condiciones a la próxima administración municipal.

 VOX POPULI. Jorge Enrique García Esqueda fue el brazo derecho de Armando Partida Zamudio, sin embargo después de la renuncia de Partida el nuevo director Javier López Ruelas lo ratificó en el cargo, con las consecuencias que hoy muchos están lamentando. Tal vez ya es hora de que todos los mandos policiacos trabajen sujetos  a resultados, y aquellos que no den resultados en el corto plazo sean cambiados para dar oportunidad a otros elementos que sí estén interesados en hacer un trabajo efectivo. Puerto Vallarta tiene graves problemas de inseguridad pública, sin embargo a nadie se le ocurre hacer cambios en la estructura de la corporación. A ver si Salvador González Reséndiz tiene las soluciones que prometió.

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