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Perfil Político de Vallarta: Historia de una Traición

Por Luis Alberto ALCARAZ 

 EL TRABUCO. Cegados por su ambición política, los cabecillas del Grupo Universidad cometieron un gran error al postular a Maximiliano Lomelí Cisneros como candidato del PRD a la presidencia municipal de Puerto Vallarta. La candidatura natural de Susana Carreño se descarriló cuando el PRD se negó a concederle al grupo de la periodista las dos primeras posiciones en la planilla aduciendo que con Susana o sin ella tenían todas las posibilidades de conquistar cuando menos esas dos regidurías. Así empezaron a presumir un trabuco ciudadano que incluía las candidaturas de los hoteleros Abel Villa y Oscar Rivero, quienes ridículamente aceptaron ir de relleno en la planilla encabezada por Maximiliano Lomelí Cisneros, quien a lo largo de la campaña se fue inventando un cuento que acabó por creer: que tenía todas las posibilidades de ganar la elección municipal. Responsables en buena medida fueron los panistas, quienes por su afán de desinflar la campaña de Salvador González Reséndiz se prestaron a la farsa de inventar encuestas

 en las que el panista Ignacio Guzmán aparecía en primer lugar y el perredista en la segunda posición con 18 puntos porcentuales. Al más puro estilo de Joseph Goebbels, aquel que decía que una mentira repetida mil veces terminaba por hacerse realidad, Maximiliano Lomelí Cisneros finalmente se creyó que era el favorito para ganar la elección y empezó a sufrir un cambio de piel que molestó a sus principales promotores, especialmente al rector Javier Orozco Alvarado, quien de ser su mentor y principal financiero pasó a convertirse en su peor enemigo. El resultado final está a la luz de todos, el PRD no solamente no ganó la elección municipal, sino que ni siquiera logró retener la única regiduría plurinominal que actualmente ostenta en el cabildo vallartense en la persona de Heriberto Sánchez Ruiz.



FINAL DE PELÍCULA. Aunque todos dábamos por hecho que el PRD lograría cuando menos una regiduría para Maximiliano Lomelí Cisneros, al final ni siquiera eso lograron, a pesar de que el PRD obtuvo el porcentaje mínimo que establece la ley para aspirar al reparto de regidurías plurinominales. ¿Pero qué pasó en los últimos días de junio para que la candidatura de Max Lomelí se desfondara inesperadamente? Pasó lo que tenía que pasar, el llamado Grupo Universidad le dio la espalda tras haber pactado una alianza con el candidato del PAN Ignacio Guzmán García para sumar fuerzas con la intención de derrotar al PRI. Fracasados los intentos por hacer crecer a Nacho Guzmán mediante encuestas falsas y campañas sucias, los operadores del PAN concretaron una alianza con el rector Javier Orozco para darle la espalda a Maximiliano Lomelí y sumarse a la causa de Nacho Guzmán. La historia de esa traición hoy la presumen a los cuatro vientos los operadores de Ignacio Guzmán, quienes cuentan que personalmente el rector Javier Orozco les manifestó su malestar en contra de Maximiliano Lomelí, a quien se le daría una lección al retirársele el apoyo de la universidad para sumarse a la campaña de Ignacio Guzmán. Por supuesto que en el fondo el principal argumento que tuvieron los universitarios para cerrar filas con el PAN consistió en el convencimiento de que el presumido trabuco ciudadano no tenía la mínima posibilidad de triunfar en las elecciones, por lo tanto se optó por el voto útil en beneficio de Ignacio Guzmán, quien de esa forma inesperada logró repuntar en las preferencias electorales, recortando considerablemente una ventaja de casi 20 puntos que le sacaba Chava González para poner los números finales en una ventaja de casi 10 puntos.



EL ÚLTIMO CLAVO A LA CRUZ. Lo que nunca imaginaron los perredistas encabezados por Javier Orozco fue que esa vergonzosa alianza con el PAN no serviría de nada para evitar el triunfo del PRI y en cambio sí provocaría que Maximiliano Lomelí se quedara fuera del próximo cabildo. La última paletada de tierra que recibió Maximiliano Lomelí Cisneros encima de su ataúd corrió a cargo del PRI, cuando en la ciudad de Guadalajara se movieron los hilos entre panistas y priistas para cancelar toda posibilidad de que el ex candidato del PRD consiguiera una regiduría plurinominal. A la hora del balance de daños, los cabecillas del PRI decidieron que si Maximiliano Lomelí formaba parte del próximo ayuntamiento se convertiría en una piedra en el zapato de Salvador González Reséndiz, por ello decidieron que sería preferible contar con un cabildo exclusivamente del PRI y del PAN, aunque ello implicara un riesgo de no conseguir la mayoría calificada. Sin embargo ya quedó demostrado que el PRI se acomoda más con el PAN que con el PRD, como se ha quedado evidenciado en los últimos seis años, cuando los gobiernos de mayoría priista han sacado adelante iniciativas muy delicadas gracias al voto de los regidores del PAN. El alcalde anterior concesionó el relleno sanitario a la empresa Envir Eau de México gracias al apoyo de la entonces regidora María Elena Sahagún, por su parte el alcalde Javier Bravo logró el apoyo de cuatro regidores del PAN cuando le aprobaron el endeudamiento de 450 millones de pesos. Con esos antecedentes, a algunos priistas como Javier Bravo y Salvador González Reséndiz les quedó claro que sería más fácil negociar con los futuros regidores del PAN que con un perredista como Maximiliano Lomelí Cisneros, quien ni siquiera fue confiable para los mismos que lo llevaron a la candidatura del PRD.


LA TERCERA ES LA VENCIDA. La traición que sufrió Maximiliano Lomelí Cisneros a manos de su propio grupo podría tener varias repercusiones en el corto plazo, sin embargo para bien o para mal el tiempo del rector Javier Orozco ya se está agotando ya que en abril del año entrante se dará a conocer el nombre de su sucesor. Esa coyuntura política podría servir de una buena vez para que tanto el PRD como el CUC consigan su independencia. En cuanto al CUC, ya es hora de que esa universidad deje de ser vista como un botín político al servicio del PRD y se consolide como la principal oferta educativa de la región, para lo cual se requiere un rectorado ajeno a los apetitos políticos. Los que están bien enterados presumen que el nuevo rector será Max Greig, quien por su perfil podría acabar con el perfil político de la universidad para dotarla de una visión estrictamente académica. Al no ser más el CUC el principal financiador de quienes detentan en estos momentos el control del PRD Vallarta ese partido finalmente podría aspirar a crecer más allá de los límites de la propia universidad. Por desgracia en Puerto Vallarta el PRD nunca ha sido más que un asunto propio de 30 o 40 personas, renunciando a toda posibilidad de convertirse en una opción real de poder ante las limitantes que implican PAN y PRD. Por desgracia la única que podría darle al PRD Vallarta un toque popular sería la propia Susana Carreño, quien lamentablemente terminó por completo ligada al grupo de Javier Orozco. Igual que en el pasado, Susana Carreño intentará recuperar su credibilidad como periodista durante los próximos dos años, y sólo en la recta final, allá en el 2012, de nueva cuenta cederá a sus ímpetus políticos y volverá a la escena como candidata del PRD a la presidencia municipal. Seguramente hoy dirá que no está interesada en la política, pero en su momento volverá a sucumbir por el canto de las sirenas y volverá a tropezar con la misma piedra, siendo algo que debió ser desde el 2006: candidata a la alcaldía de Puerto Vallarta.


POSDATA. Sin ánimo de entrar en debates inútiles, hay que decir que comprar patrullas de policía con un costo superior a los 400 mil pesos es derrochar el dinero público sin ninguna consideración. Bajo ninguna óptica se justifica comprar camionetas doble cabina para la policía municipal, en todo caso, si se trata de ir acorde con la topografía del municipio, lo más indicado sería adquirir Jeeps para usarlos como patrullas de la policía municipal. En lugar de comprar vehículos tan costosos, el ayuntamiento ya debe ir pensando en adquirir patrullas dotadas de cámaras de video y GPS, que seguramente tendrían un costo similar a las 10 que se acaban de adquirir en medio de una polémica generada por su alto costo.



VOX POPULI. A propósito de la columna publicada la semana pasada en torno a la necesidad de apoyar a Felipe Calderón en su decisión de liquidar a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, recibí este breve e-mail que les comparto íntegro: “Vaya !!!! es el primer artículo que leo de usted que es realmente coerente ante la postura del idiota de AMLO….” Atte. José Palacios. Al respecto sólo vale la pena decir que la palabra Coherente se escribe con H.

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