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Perfil Político de Vallarta: Casas de Cartón

Por Luis Alberto ALCARAZ

TACOS DE LENGUA. “No quiero techos de lámina de cartón”, dice el diputado Mochilas, mientras regala decenas de atados de esas láminas negras de cartón que han sido por décadas el símbolo más oprobioso del tercer mundo. Casas de techos de cartón, de esas que salen en la canción que ha sido un símbolo de la lucha proletaria, casas de cartón que no debieran existir en un país como México, en una ciudad como la nuestra en la que se presume de un gran crecimiento económico. Pero resulta que no, que Puerto Vallarta tiene uno de los PIB per cápita más bajos del país, tan solo de 62,501.18 pesos, según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. Según esa institución, los habitantes de Guadalajara tienen un PIB per cápita de 100 mil pesos, muy superior al que tienen los habitantes de Puerto Vallarta. El PIB de los habitantes de Bahía de Banderas es de 53,724 pesos, lo que también contradice el mito de que ese pujante municipio de Nayarit es el nuevo Dorado. En realidad no andamos muy lejos de la parte baja de la tabla nacional, porque en la capital de Chiapas el PIB per cápita es de casi 50 mil pesos, mientras que en Monterrey es de 100 mil pesos, similar al de Guadalajara, igual que en la mayor parte del Distrito Federal. Según el IMCO, en Puerto Vallarta viven 255,681 habitantes, en un municipio que entre el 2005 y el 2010 creció a un ritmo de 19.99%, mientras que en Bahía de Banderas radican 124,205 personas en un municipio que en los últimos cinco años ha registrado un crecimiento de 113.30%, aunque lo anterior es engañoso, ya que muchos de sus nuevos habitantes  en realidad son vallartenses que la única opción para obtener una vivienda propia han tenido ha sido adquirir una pichonera de interés social en Bahía de Banderas.

 PROMETER NO EMPOBRECE. En ese submundo de casas de cartón y calles de lodo anda en campaña el diputado local Ramón Demetrio Guerrero, quien el sábado pasado, durante su más reciente entrega de atados de lámina y bultos de cemento, se curó en salud 

al comentar lo que algunos dicen de su repentina actividad altruista: “algunas personas me han dicho ‘ya sabemos que andas en campaña’ y yo les contesto ‘no, no ando en campaña, ando ayudando a la gente que se encuentra olvidada del gobierno y que tiene que sacar adelante a su familia; y mientras ustedes sigan confiando en nosotros, no nos van a detener”. Ese comentario, puesto en un boletín de prensa hecho público por el propio Ramón Guerrero, tiene una clara intención política y electorera. Máxime que el propio Mochilas reconoce que “como todos saben no es mi obligación generar estos apoyos, pero sí lo es cumplir lo que me propuse desde el inicio de mi labor como diputado: ser un funcionario gestor para beneficio de los que menos tienen”. En realidad su función la define claramente la ley: legislar, hacer leyes que beneficien a sus representados. Pero en lugar de estar en el Congreso legislando y castigando los excesos de los funcionarios corruptos, El Mochilas prefiere andar recorriendo las colonias pobres de Puerto Vallarta regalando láminas de cartón y bultos de cemento, dádivas que, en efecto, para cualquiera parecerían una limosna pero para el que la recibe es de enorme importancia.

 ¿QUEN POMPÓ, CEMENTITO QUEN POMPÓ? Es evidente que el cemento y las láminas de chapopote que regala El Mochilas no son por cortesía de Materiales Muro, sino que provienen de alguna parte, que seguramente no es el bolsillo del robusto diputado, quien como buen político que es sabe perfectamente que la política debe hacerse con dinero ajeno. Semanas atrás El Mochillas también presumió haber gestionado el reparto de 150 cascos de motociclista como parte de un programa tendiente a concientizar a los chavos de que usen el casco cuando circulen en sus motos. En esa ocasión los cascos fueron financiados por la Secretaría de Vialidad y Transporte pero el Mochilas tuvo el talento de capitalizar el evento para boletinarlo como si fuera un logro personal. Es seguro que las dádivas que Ramón Guerrero reparte en Puerto Vallarta forman parte de un programa social del Gobierno del Estado, cuyo titular Emilio González Márquez ha dado luz verde para que recursos públicos sean entregados a Ramón Guerrero para que él los regale personalmente con fines claramente electorales. Obvio que estamos ante un desvío de recursos públicos con fines claramente electoreros, sin embargo no hay nadie en Jalisco capaz de enjuiciar, mucho menos castigar, a este legislador calenturiento que ni siquiera vive en Puerto Vallarta pero que ya está seguro de que será el próximo presidente municipal. Ni siquiera Salvador Cosío Gaona mostró un oportunismo tan repugnante como el que hoy caracteriza al Mochilas, ante el beneplácito de cientos de panistas que se le han arrodillado como si fuera el nuevo emperador de la bahía.

 LA POLITICA CUESTA. Sabedor de que ese proselitismo a base de dádivas pronto le implicará un enorme costo económico, El Mochilas reconoce que sus regalitos son meros paliativos que no resuelven nada de fondo, pero ahí está la clave, en que quienes las reciban se traguen el anzuelo y se crean que con El Mochilas como alcalde entonces sí tendrán residencias de primer mundo, no los miserables techos de cartón con que hoy se libran medianamente de la lluvia. Ramón Guerrero está en todo su derecho de aspirar a un cargo de representación popular, sin embargo lo menos que puede hacer es tener un mínimo de respeto por la inteligencia de los panistas vallartenses, a quienes ofende por el solo hecho de pretender ser presidente municipal a pesar de tener unos cuantos meses de haber tramitado su credencial de elector en este puerto. Si en verdad pretende pasar el resto de su vida en Puerto Vallarta, bienvenido, pero que primero lo demuestre con hechos, asentándose en el municipio y sumándose al trabajo colectivo sin esperar nada a cambio. Pero el señor tiene prisa, sabe que la mediocridad abunda en el PAN vallartense y está convencido de que podrá comprar los votos necesarios para convertirse en el próximo candidato del PAN a la alcaldía de Puerto Vallarta. Es una lástima que en el PAN permitan este tipo de insultos, ojalá que el grueso de los electores le dé la espalda a este tipo de oportunismo político.

 POSDATA. Pero si El Mochilas hace precampaña regalando atados de láminas de cartón, en el PRI no cantan mal las rancheras. Adrián Méndez, El Archie, ya identificado por muchos como el delfín de Chava González para la próxima contienda, también está orgulloso de su máximo logro: la campaña de Enlona tu Casa, que consiste en regalar lonas de vinil publicitarias recicladas para que los pobres de Vallarta ya no tengan goteras en sus viviendas. Ni a cuál irle.

VOX POPULI. Volviendo al estudio del IMCO, vale le pena subrayar las advertencias que se hacen sobre Puerto Vallarta: Puerto Vallarta no se ubica por debajo de la media para ninguno de los subtemas que conforman los pilares, sin embargo, hay ciertos indicadores que muestran resultados merecedores de atención: 1.- Ubicación muy inadecuada de la oferta de vivienda. 2.- 
Bajo potencial de crecimiento sobre suelo no social. 3.- Grave retroceso en el factor de competitividad de Mercados de los factores de producción.

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