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Perfil Político de Vallarta: Apoyar al Presidente

Por Luis Alberto ALCARAZ 

LA SORPRESA. Nadie esperaba que en medio de la euforia generada por la calificación de México al mundial de Sudáfrica el presidente Felipe Calderón Hinojosa fuera a tomar la decisión de liquidar a la paraestatal Luz y Fuerza del Centro, una compañía encargada de ofrecer el servicio de energía eléctrica a varios estados del centro de la República, pero principalmente al Distrito Federal. Con aproximadamente 40 mil empleados, la Compañía de Luz y Fuerza del Centro es una de las empresas pública más deficitarias de México, lo cual ha provocado que durante este año el gobierno federal le haya transferido 42 mil millones de pesos para evitar su quiebra. Con una empresa tan eficiente en el manejo de la energía eléctrica como la CFE, no se explica el afán por mantener operando una empresa pública que ha sido incapaz de operar con números negros, en parte debido a que desperdicia el 30% de la energía eléctrica que distribuye. En realidad la supervivencia de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro se entiende sólo desde la óptica de un sindicalismo mexicano que se da vida de rey a costillas de las finanzas públicas. Al igual que ocurre con sindicatos como el de PEMEX, el sindicado de Luz y Fuerza recibe cada año partidas millonarias que son ejercidas sin la mínima transparencia. De hecho el detonador de esta situación fue la forma en que la actual dirigencia sindical de Luz y Fuerza violentó la ley para lograr su reelección en un proceso a todas luces fraudulento. La negativa de la toma de nota anunciada la semana pasada por el gobierno federal fue el primer paso para proceder a algo que ya era un clamor popular, especialmente en los estados donde esa compañía ofrecía el servicio de energía eléctrica de manera monopólica. Por eso todos estamos obligados a aplaudir la valiente decisión del presidente Felipe Calderón, porque es evidente que se desatará una guerra política en defensa de todo tipo de intereses oscuros. 

LOS INTERESES POLÍTICOS. Aunque nadie en su sano juicio se atrevería a meter las manos al fuego en defensa de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, en cuanto se anunció su extinción de inmediato surgieron los aliados del Sindicato Mexicano de Electricistas,

 especialmente dentro del PRD, aunque el principal opositor al cierre de Luz y Fuerza ha resultado ser Andrés Manuel López Obrador, quien ayer puso al servicio del sindicato de electricistas toda la fuerza de su movimiento. Con esa lamentable actitud López Obrador continúa perdiendo piso, evidenciando que con tal de seguir adelante con su proyecto presidencial es capaz de defender a esta pandilla de pillos que por décadas han tendido secuestrado a los usuarios del centro del país, quienes han sido obligados a pagar por un pésimo servicio un elevado costo económico. Por lo mismo, la noticia de la desaparición de esa empresa fue muy bien recibida por la opinión pública y por la totalidad de usuarios del servicio, lo cual hace más lamentable la actitud asumida por personas como Andrés Manuel López Obrador y Alejandro Encinas, quienes sin llegar al fondo del problema cierran filas en torno a los líderes sindicales de esa empresa sólo por lo que le representan al PRD en materia de financiamiento económico y rentabilidad electoral. Por lo mismo, es hora de que todos tomemos partidos sin importar los intereses personas, y en este caso estamos obligados a respaldar la iniciativa del presidente Calderón, quien de esta forma da un gran paso para ahorrarle al país un enorme desfalco y al mismo tiempo garantizar a los usuarios del centro un suministro de energía eléctrica de mucha mejor calidad, porque aunque la Comisión Federal de Electricidad padece todavía muchas deficiencias su servicio es bastante aceptable, aunque a veces también terriblemente caro para el usuario. De cualquier forma la CFE es una empresa autosuficiente, con lo cual se justifica completamente la decisión de entregarle lo que era la extinta Compañía de Luz y Fuerza del Centro.

 UN MAL ARREGLO. Más allá de los argumentos ridículos de los opositores, quienes amenazan incluso con interponer una controversia constitucional para revertir la extinción de Luz y Fuerza, está claro que el presidente Calderón actuó en apego a sus facultades constitucionales, por lo que ahora todo debe centrarse en el proceso de liquidación de los trabajadores, a quienes se les está ofreciendo una indemnización histórica, de 2.5 años contra lo que establece la ley de tan solo tres meses más 2 días por año trabajado. Lo mejor de todo es que la CFE está en posibilidades de recontratar a cuando menos 10 mil empleados de Luz y Fuerza para incorporarlos a su planta laboral para hacerse cargo del servicio de energía en el Distrito Federal y los otros estados en donde operaba la desaparecida empresa, lo cual deberá ayudar a la solución del conflicto. Lo realmente complicado será obligar a que el asunto no se politice, algo que realmente se antoja imposible porque ya López Obrador asumió la defensa de Luz y Fuerza como si fuera un gran bien para la nación. Por lo mismo, en los próximos días se librarán batallas muy complicadas que enrarecerán el ambiente, sin embargo lo peor que debe hacer el gobierno federal es ceder a las presiones y chantajes de los electricistas, quienes de plano se niegan a dejar escapar el millonario negocio de las cuotas sindicales y las renegociaciones de los contratos colectivos que cada año dejan millonarias ganancias a los líderes sindicales.

 LO QUE SIGUE. La principal razón por la que los defensores de Luz y Fuerza del Centro se niegan a aceptar su desaparición es simple: se trata del primer paso para meter orden en otros sindicatos burócratas del país, especialmente en el sindicato de petroleros y el sindicato de maestros, donde ocurre exactamente lo mismo que pasaba en el sindicado de Luz y Fuerza gracias a la opacidad con la que se desempeñan los líderes sindicales. Por desgracia la mayoría de estos sindicatos, pese a haberse forjado y fortalecido durante las épocas de gloria del PRI, hoy están alineados a la izquierda por un instinto básico de supervivencia, como pasó con sindicatos como el del Seguro Social y el del metro del Distrito Federal, aunque el más grande de ellos sigue siendo el sindicato de petroleros, el mismo que en el año 2000 tuvo la fuerza económica para inyectar mil millones de pesos a la campaña presidencial de Francisco Labastida Ochoa. Lo más increíble de todo es que esa millonaria cantidad le fue entregada al sindicato por el propio PEMEX como parte de sus prerrogativas sindicales, lo cual exhibe el enorme negocio que este tipo de sindicatos pueden representar para algunos dirigentes, como el célebre Napoleón Gómez Urrutia, quien desde Canadá sigue controlando al poderosos sindicato de mineros. Por lo tanto este conflicto deberá servir para que los protagonistas de la política nacional se definan y tomen partido, especialmente el PRI, que hasta el momento no ha asumido una postura lo suficientemente clara para saber si está a favor o en contra. En lo personal lamento la forma en la que Andrés Manuel López Obrador sigue derrochando el enorme capital político que en algún momento llegó a tener, y si antes supo venderse como el gran defensor de los pobres de este país, hoy cada vez se exhibe más como defensor de una bola de pillos que pretenden seguir amasando fortunas a costillas de los contribuyentes.

 POSDATA. Tal vez el futbol no sea un asunto importante para muchos mexicanos como yo, pero es indiscutible que el hecho de que la selección nacional haya calificado para el mundial de Sudáfrica representa una excelente noticia para millones de mexicanos y ayuda a mejorar el ánimo de todo el país. Así que mientras el TRI, las Chivas y el América sigan ganando, bien nos puede cargar la crisis, la influenza y el dengue y ni quien se ponga a llorar.

 VOX POPULI. El ayuntamiento de Puerto Vallarta se ha embarcado en la Guerra de las Toyotas en contra del periódico Tribuna de la Bahía, lo cual representa una evidencia más de que el alcalde Javier Bravo se va poniendo cada vez más sensible conforme se acerca el fin de su trienio. En lugar de andar gastando su pólvora en infiernitos el alcalde Javier Bravo debería ponerse a hacer sus maletas porque a casi 10 semanas de dejar el poder ya no hay mucho que pueda hacer para modificar la historia de su paso por palacio municipal.

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