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Perfil Político: Bahía de Banderas, la Fractura

Por Luis Alberto ALCARAZ

 A PERPETUIDAD. Aunque algunos quisieran un borrón y cuenta nueva en Bahía de Banderas, los sucesos del 3 de julio difícilmente serán olvidados en el mediano y largo plazo, ya no se diga en lo inmediato. Y es que mientras unos le apuestan al olvido, otros de plano se resisten a pasar por alto la evidente traición que sufrieron de parte de grupos priistas con poco arraigo en ese municipio. Largamente apetecido por el PAN, el municipio de Bahía de Banderas se mantuvo ajeno a ese partido a lo largo de sus primeros 20 años de historia, a pesar de que no pocos municipios de la entidad pasaron a manos del PAN, especialmente en 1999 cuando los toñistas tomaron por asalto el poder estatal y algunos municipios. Ni siquiera la enorme influencia de los panistas vallartenses que tuvieron el poder durante 9 años en ese municipio ayudó a que el PAN ganara la presidencia municipal de Bahía. Tuvo que venir una enorme fractura para que el PRI perdiera por primera vez el control político de ese prominente municipio, el segundo en importancia en todo Nayarit, solo por debajo de la capital Tepic. Terriblemente disputado por diversos grupos políticos y empresariales, Bahía de Banderas finalmente cayó en manos del PAN gracias a la traición que algunos priistas le jugaron a Julio Larios, y en especial a su mentor Héctor Paniagua Salazar.

CHOQUE GENERACIONAL. Para entender lo que pasó en Bahía el 3 de julio hay que hacer un poco de historia. 

Fue, ni más ni menos, que el choque entre dos generaciones, dos visiones encontradas. Héctor Paniagua representa a los viejos habitantes del municipio que por décadas libraron una enorme batalla para darle autonomía a Bahía de Banderas independizándolo de Compostela. Ese lucha le ha dado a Héctor Paniagua una gran autoridad política reconocida en todo el municipio, al grado de ser el único que ha logrado ser dos veces presidente municipal en los pocos años de historia que tiene el municipio. En su contra jugaron quienes tienen poco tiempo haciendo política en el municipio, algunos ni siquiera oriundos de Bahía de Banderas, como es el caso de los michoacanos José Gómez y Omar Reynoso, dos de los actores más destacados en la derrota de Julio Larios. Junto a ellos hizo lo propio Jaime Cuevas, quien comprobó que sin el apoyo de Héctor Paniagua es simplemente un cero a la izquierda, como lo era hasta el día en que Paniagua lo sacó de su consultorio de San Pancho y lo llevó de la mano a la presidencia municipal. Para desgracia de Paniagua el médico Jaime Cuevas resultó muy malagradecido y muy pronto renegó de sus orígenes, pretendiendo erigirse como un nuevo liderazgo en el municipio. Debe ser objeto de estudio de algún psiquiatra esa enfermiza obsesión que ha mostrado por el poder Jaime Cuevas desde que dejó la alcaldía, sobre todo si se recuerda el bajo perfil que siempre tuvo antes de ser alcalde.

 TIERRA DE PIRATAS. Como ocurriera siglos atrás, Bahía de Banderas se convirtió de pronto en un territorio muy apetecido por muchos políticos, lo cual generó un choque entre los viejos políticos y una nueva generación. La vieja guardia, aglutinada principalmente en torno a los núcleos ejidales, gira en torno a Héctor Paniagua y Julio Larios, mientras que frente a ellos se consolidaron grupos emergentes que sin tener la fuerza para disputarles el control político de la plaza sí la tuvieron para hacer perder al PRI. Si algo dejó muy en claro el resultado del 3 de julio es el enorme control político que tiene en todo el municipio el alcalde Héctor Paniagua, quien prácticamente de la nada impuso a su segundo candidato y a punto estuvo de convertirlo en presidente municipal. Si Paniagua no pudo cumplir su objetivo fue debido a la poca hombría de personajes como Jaime Cuevas, Omar Reynoso y José Gómez, quienes se negaron a acatar las reglas no escritas del PRI que establecen lealtad al partido. Al menos en el caso de José Gómez está suficientemente documentado su trabajo en contra de la candidatura de Julio Larios, lo cual está claramente sancionado por el PRI en sus estatutos, por eso a Pepe Gómez, a Cuevas y a Omar Reynoso les urge el borrón y cuenta nueva, como si la herida que abrieron pudiera cerrar en  tan solo tres años.

 LA TIERRA PERDIDA. La fractura del PRI que provocó la pérdida de este importante municipio nayarita tendrá repercusiones por lo menos durante la próxima década, por lo tanto los grandes responsables de la derrota de Julio Larios difícilmente tendrán buenos resultados políticos en el corto plazo. Se equivocan quienes ya ven a Omar Reynoso despachando en la alcaldía de Bahía dentro de tres años, porque el repudio que se ganó entre los paniaguistas no desaparecerá ni siquiera en nueve años. Lo mismo ocurre en el caso de Jaime Cuevas y José Gómez, quienes intentarán de nueva cuenta ser candidatos dentro de tres años y sólo recibirán el voto de castigo de quienes hoy sufren las consecuencias de su deslealtad. Por lo mismo, en el caso de José Gómez lo más sensato que puede hacer es renunciar al PRI y acomodarse en el PAN para crecer políticamente durante estos tres años en los que su cuñado Rafael Cervantes Padilla será presidente municipal. En el PRI no tendrá futuro, no mientras Héctor Paniagua siga representando más de 10 mil votos en todo el municipio. Lo mismo puede decirse para Jaime Cuevas, quien con su traición demostró su nulo valor como político y quedó listo para pasar al basurero de la historia. Por desgracia para el PRI, esta enorme herida beneficiará al PAN al menos en la próxima elección, sobre todo si Rafael Cervantes realiza un buen gobierno. El propio Paniagua no tendrá empacho en aliarse a Rafa Cervantes en el futuro próximo si con ello se asegura de que Jaime Cuevas, Omar Reynoso y José Gómez no vuelvan a tener una oportunidad electoral por la vía del PRI en el corto y mediano plazo.

 POSDATA. En el contexto de la derrota del 3 de julio, llama la atención la actitud asumida por el alcalde de Bahía Héctor Paniagua, quien lejos de acuartelarse a relamerse las heridas, al día siguiente regresó a la pasarela política decidido a cerrar con broche de oro su segunda administración. Y es que seguramente Paniagua sigue con el objetivo de ser candidato del PRI a la diputación federal por el tercer distrito, tiene estatura política para serlo y acaba de demostrar ser el dueño de una enorme bolsa de votos. Nadie en el tercer distrito con su talento y estatura política, si el PRI quiere jugar a la segura tendrá que postularlo.

 VOX POPULI. Igual actitud asumió el gobernador Ney González, quien seguramente ya está operando para conseguir su candidatura al senado de la república, la cual prácticamente nadie le disputará el año entrante, si acaso Manuel Cota intentará completar la fórmula con el gobernador. Pero a diferencia de Héctor Paniagua, el gobernador Ney González tendrá un cierre de administración un poco más complicado, similar al que ya estamos viendo en la alcaldía de Tepic. 

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