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Perfil Político: Ayutla, we Have a Problem

Por Luis Alberto ALCARAZ

EL FUEGO AMIGO. Durante la encerrona encabezada por el alcalde Ramón Guerrero con sus funcionarios y regidores, celebrada el pasado fin de semana en el hotel Velas Vallarta, quedó de manifiesto de una manera cruda la motivación que tuvieron los regidores del llamado gobierno ciudadano para sumarse a la campaña de El Mochilas: la promesa de que podrían incorporar a 10 recomendados en la nómina municipal. La crisis financiera que padece el ayuntamiento vallartense y la decisión del presidente de reducir notablemente la nómina ha complicado el cumplimiento de esa promesa, lo cual trae francamente molestos a muchos de los nuevos regidores, quienes ven con enojo la forma en que han llegado de Guadalajara decenas de nuevos funcionarios mientras que ellos sufren para incrustar a la nómina a sus amigos. Esta situación provocó la semana pasada el primer encontronazo entre un regidor y un funcionario, quienes abiertamente se enfrascaron en una disputa que colocó al alcalde en una situación muy complicada, ya que por un lado está obligado a respetar la recomendación que le hizo el grupo de Enrique Alfaro para colocar a Sergio Zepeda al frente del Instituto Vallartense de Cultura, y por el otro debe cuidar que el polémico regidor Humberto Gómez Arévalo no estalle en uno de sus muy gustados escándalos de histrionismo y se declare regidor independiente.

GENIO Y FIGURA. Con una controvertida vida privada que lo ha mantenido en el ojo del huracán en los últimos años, el conocido regidor que ha amasado una considerable fortuna personal a base de cortar pelo y aplicar tintes, aunque sus enemigos lo acusan de ser un vulgar agiotista, el Beto cedió muy pronto a la tentación de buscar el poder político, acariciando desde muchos años atrás la posibilidad de ser regidor, para lo cual primero colaboró en las campañas priistas, posteriormente se sumó al equipo de la panista Eva Contreras para luego regresar al PRI en el proyecto de Andrés González Palomera, con quien rompió cuando éste no lo propuso para que formara parte de la planilla de Adrián Méndez. Decepcionado una vez más del PRI, Humberto Gómez se sumó a la campaña de El Mochilas, recibiendo una posición de privilegio en los primeros sitios de la planilla ciudadana. Nunca imaginó Ramón Guerrero lo caro que terminaría pagando esa contratación, ya que en el corto, mediano o largo plazo, trabajar con el Beto de la Infonavit equivale a echarse un alacrán al hombro que tarde o temprano terminará picándote porque lo trae en su naturaleza. Histriónico por definición, el Beto de la Infonavit finalmente consiguió su sueño de ser regidor, meta muy loable si tomamos en cuenta que si fue a la universidad fue sólo gracias a que años atrás trabajó como mesero en la cafetería del Centro Universitario de la Costa.

RIGOBERTO DIXIT. Se ignora en qué andaba pensando el alcalde Ramón Guerrero cuando tuvo la ocurrencia de entregar a Humberto Gómez Arévalo la comisión de Cultura ya que el regidor tiene un perfil más propio para ocuparse de comisiones como Parques y Jardines, Cementerios, Nomenclatura o Festividades Cívicas, pero la reducción del número de comisiones en el nuevo ayuntamiento disminuyó las posibilidades y al Mochilas no se le ocurrió ninguna otra salida que la de aplicar la máxima que hizo famoso el entonces gobernador de Nayarit, Rigoberto Ochoa Zaragoza, quien de manera grosera y corriente sorprendió a los reporteros cuando le preguntaron a quién designaría al frente del Consejo Estatal para la Cultura de Nayarit. “¡Pues a un puto!” –exclamó festivo el polémico político nayarita, conocido a nivel nacional por lo vulgar de su léxico y muy famoso en toda la bahía de Banderas a raíz de que pretendió abusar sexualmente de la entonces periodista Susana Carreño, a quien subió por la fuerza a su camioneta con muy insanas intenciones.

DE PODER A PODER. Total que Humberto Gómez Arévalo se tomó muy en serio el papel de regidor de Cultura y desde el primer día del nuevo gobierno ciudadano se apersonó en las oficinas de Cultura ubicadas en la isla del Cuale, donde después de anunciar que se encargaría del decorado del inmueble empezó a darle instrucciones al titular de la dependencia Sergio Zepeda, quien muy pronto recibió los primeros currículums de los amigos del Beto que ocuparían la mayoría de las 8 vacantes que había. La sorpresa de Sergio Zepeda fue en aumento conforme leía los expedientes de los recomendados del regidor de Cultura ya que el más capacitado presumía haber sido administrador de una lavandería y el otro era colega de profesión del regidor, ni más ni menos que peluquero, o estilista, como prefieren llamarse. Ante lo burdo de la situación, Sergio Zepeda pidió instrucciones en la presidencia municipal y en la oficina de Ignacio Guzmán se le informó que ningún nombramiento que no llevara la firma del alcalde Ramón Guerrero sería incorporado a la nómina. Así llegó la primera quincena de octubre y El Mochilas jamás firmó las propuestas de Humberto Gómez, quien estalló en contra de Sergio Zepeda acusándolo de haberlo traicionado, ya que según el Beto la designación de Zepeda se debe a que él lo propuso ante El Mochilas. No sabía el estilista que Zepeda traía el respaldo de su primo Clemente Castañeda y del propio Enrique Alfaro.

POSDATA. Luego de amenazar con “mandarle a unos cuates a partirle la madre a Sergio Zepeda”, el regidor Gómez Arévalo redactó una carta al alcalde exigiendo la renuncia del director de Cultura, para lo cual obligó a varios empleados de Cultura a firmar el documento. Posteriormente, en rueda de prensa, anunció que los tres recomendados que le rechazó Sergio Zepeda se pondrían en huelga de hambre en caso de que el presidente no le exigiera su renuncia. Al mismo tiempo el Beto advirtió a los asesores del Mochilas que si no se cumplen sus exigencias se declarará regidor independiente, con todo lo que ello implica para la gobernabilidad del nuevo ayuntamiento ciudadano.

VOX POPULI. En el fondo lo que Humberto Gómez Arévalo pretende como regidor de Cultura es apoderarse de la organización del próximo Carnaval de Puerto Vallarta y la resurrección de las Fiestas de Mayo, con lo cual pretende hacer jugosos negocios al amparo del poder. Por desgracia ya dio color de la forma en que pretende sacar adelante sus proyectos, durante una reunión con empresarios del Viejo Vallarta celebrada para impulsar la realización del festival cultural de la colonia, a la cual el regidor acudió sin ser invitado, sin ningún rubor presumió que contaba con excelentes amigos en el medio hotelero para conseguir financiamiento para sus proyectos culturales: “Mis amigos del blu chirsss con mucho gusto nos apoyarán en estos eventos”.

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