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Perfil Político: API Vallarta, la Disyuntiva

Por Luis Alberto ALCARAZ

UN ERROR DE CAMPAÑA. Durante su gira electoral por Puerto Vallarta, el entonces candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, ofreció entre sus compromisos firmados ante notario la construcción de una terminal marítima, sin que ninguno de sus asesores le advirtiera que Puerto Vallarta cuenta desde hace muchos años con una de las terminales portuarias más eficientes de México. Tal vez por tratarse de una terminal dedicada exclusivamente al transporte turístico la API de Puerto Vallarta no está presente en el gobierno federal, contrario a otras terminales como la de Mazatlán que registra un enorme tráfico comercial de carga. Pese a todo, el compromiso de Peña Nieto se ha mantenido firme, al grado de que en el Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018 recientemente presentado por el Presidente de la República, figura dentro de las obras correspondientes al estado de Jalisco la “Construcción de una Terminal Portuaria de Pasajeros en Puerto Vallarta” con una asignación de $702.4 millones y con el carácter de compromiso, lo que implica que estas obras son prioritarias.

LA VOZ DEL EXPERTO. Al hablar sobre el tema, el ex director de API Vallarta, Francisco Martínez Narváez, destaca que “no obstante que desde entonces ha habido tiempo para corregir el error, se sigue manteniendo el mismo concepto “construir otra terminal”, lo que en la realidad será imposible realizar, por no contar con un lugar para este propósito. En todo caso puede interpretarse como obras complementarias para la terminal existente. De esa manera se sostiene la palabra del presidente”. Según Martínez Narváez “es difícil entender qué proyecto puede llevarse a cabo en el recinto portuario, dado que en las condiciones actuales se cumple con las necesidades que exigen las líneas navieras y los propietarios de embarcaciones que hacen recorridos por la bahía, quienes son los usuarios del puerto”. De acuerdo al Ing. Martínez, “es muy conveniente que los vallartenses conozcan cuál es el proyecto que se pretende realizar, ya que si nos remitimos al estudio que se presentó a la comunidad el año pasado en el que se proponen dos tipos de inversión, la del sector público que comprende obras portuarias, por cierto inapropiadas; y las del sector privado, que se refieren a un desarrollo comercial que es inviable financieramente, como ya se demostró hace seis años, cuando ningún empresario se atrevió a invertir en el puerto, al analizar la situación del mercado y las limitaciones de espacio. Además se consideró que no es conveniente competir con los comerciantes del centro histórico, que pasan por una difícil situación”.

LA DISYUNTIVA. Como algunos recordarán, durante varios años la terminal marítima de Puerto Vallarta ofreció el servicio de carga mediante el transbordador que viajaba desde Los Cabos a esta ciudad, hasta que por falta de rentabilidad se suspendió la ruta, reservando el puerto para la recepción de navíos turísticos provenientes de Estados Unidos, además del intenso tráfico local de embarcaciones menores. Desde entonces periódicamente se han registrado intentos de convertir a la API Vallarta en una terminal que ofrezca también el servicio de carga, lo que pareciera encajar con el proyecto federal contemplado en el actual Programa Nacional de Infraestructura, para lo cual están programados los 702 millones de pesos ya mencionados. El problema es que Puerto Vallarta difícilmente soportaría un escenario como el que implica una terminal portuaria como la de Mazatlán o Manzanillo, y ya no digamos Lázaro Cárdenas. Es fácil anticipar el caos que se generaría en la zona de la terminal marítima ante la entrada y salida de pesados transportes de carga. Al mismo tiempo el riesgo de contaminación de las playas cercanas sería enorme debido a las abundantes descargas de todo tipo de contaminantes que generan los buques de carga. Por donde se le vea, un proyecto de esta naturaleza sería la muerte para la actividad turística de Puerto Vallarta.

UN RIESGO MAYOR. Pero lo más grave de todo es que ni siquiera una inversión de esta naturaleza destinada a hacer de la API un moderno centro turístico podría ser positiva para la industria turística local, como lo advierte el propio Ing. Francisco Martínez Narváez: “Existe el riesgo que con fondos federales se construyan instalaciones que no contribuyan a beneficiar a Puerto Vallarta, por lo contrario que lo afecten negativamente cuando la bella imagen que ahora presenta el puerto se transforme en algo similar a las instalaciones de la ciudad de origen de los pasajeros y, lo más importante, con recursos federales que podrían destinarse a infraestructura urbana que tanta falta hace a Puerto Vallarta. Lamentablemente las personas de la localidad que siempre han demostrado interés en el desarrollo y turismo de Puerto Vallarta se entusiasman con el hecho de que habrá una inversión cuantiosa, que básicamente beneficiará a proyectistas y contratistas foráneos y no muestran interés por conocer en qué consiste dicho proyecto y sus consecuencias. Seguramente los funcionarios de la API y de la SCT se enfrentan ante el dilema de realizar un proyecto riesgoso para Puerto Vallarta o reconocer valientemente que no es necesario, pero seguramente con la ayuda y orientación de los vallartenses destacados pueden encontrar buenas soluciones, para beneficio de todos”.

POSDATA. Tiene mucha razón el Ing. Martínez cuando advierte la urgencia de tomar una posición crítica ante el proyecto del gobierno federal, porque más allá de la cuantiosa derrama económica que esto implica, en el mediano y largo plazo no se advierte un beneficio importante en la infraestructura turística local. La API Vallarta actualmente es funcional y eficiente, pensar en ampliarla es prácticamente imposible debido a su ubicación actual. Para ello sería necesario remover la Zona Naval de su actual sede, algo que evidentemente no va a ocurrir nunca. Por lo demás no se requiere una mayor capacidad de la API ya que en el mediano plazo no se advierte un incremento notable de arribos de cruceros. Puerto Rico cuenta con una terminal con capacidad para recibir 10 cruceros de manera simultánea, en cambio Puerto Vallarta con sus tres posiciones de atraque tiene más que suficiente para atender la demanda actual.

VOX POPULI. En lo único que podría aplicarse esa inversión sería en la construcción de un nuevo edificio administrativo ya que el actual es muy viejo, pero hacer de la API un centro comercial turístico de categoría internacional implicaría darle el tiro de gracia al centro de la ciudad, que desde hace algún tiempo no pasa por su mejor momento. Es hora de que los expertos opinen y decidan lo mejor para el destino, aunque eso implique sacar de su error al presidente Enrique Peña Nieto y aclararle que Puerto Vallarta ya cuenta con una terminal marítima de pasajeros de muy buena calidad.

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