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Perfil Político: De Encuestas a Encuestas

Por Luis Alberto ALCARAZ  

LOS INDECISOS. En los últimos días del proceso electoral se desató una guerra, principalmente en las redes sociales, en torno a la utilidad y credibilidad de las encuestas electorales. Durante los dos meses de la contienda se publicaron varias encuestas principalmente en diarios nacionales como El Universal, Reforma y Milenio, todas favoreciendo ampliamente al candidato del PRI-Panal-PV Roberto Sandoval Castañeda, a quien se le daba una ventaja de entre 10 y 16 puntos, aunque el propio candidato tricolor siempre fue muy cauto y estimó que su ventaja real era de sólo 10 puntos. En contraste, ni una sola encuesta hecha pública beneficiaba a la candidata del PAN Martha Elena García, sin embargo tanto en los medios tradicionales como en las redes sociales se generó una importante corriente de opinión que aseguraba que ella sería la ganadora de la contienda. No había ningún indicio de que el PRI sería derrotado, tan solo corazonadas de algunos “analistas” que anhelaban la derrota del PRI porque con ello se garantizaba un sexenio de beneficios personales. Pese a todo, llama poderosamente la forma en que un instrumento tan probadamente científico, como lo es una encuesta de opinión, fue fácilmente descalificado por quienes se negaban a aceptarlo por el simple hecho de ir en contra de sus convicciones. Así, el resultado electoral se convirtió en un asunto de fe, no de consecuencia de una campaña electoral. Hoy, a toro pasado, es importante analizar el comportamiento de las encuestas, sobre todo para ratificar que una encuesta bien levantada sigue siendo el principal elemento para medir una campaña.

 ENCUESTAS Y RESULTADOS. Una de las empresas encuestadoras más constantes en el país es el Gabinete de Comunicación Estratégica 

que ha probado su efectividad en muchos procesos electorales, sin embargo, a pesar de su seriedad, las encuestas que levantó en Nayarit fueron muy cuestionadas por los seguidores de Martha Elena García. La última encuesta de GCE fue levantada el 20 de junio en 779 domicilios nayaritas utilizando la metodología telefónica. El resultado, publicado en todos los diarios locales el 21 de junio fue de 37.5% para el PAN, 50.6% para el PRI y 9% para el PRD de 3.5%. El resultado del 3 de julio fue de 38.42% para el PAN, 45.74 para el PRI y 10.82% para el PRD. En el caso del PAN la diferencia entre la encuesta y la votación real fue de 0.92%, en el caso del PRI fue de 4.86% y en el caso del PRD fue de 1.82%. Tomando en cuenta el margen de error de 3.5%, según la encuesta de GCE el resultado final de Roberto Sandoval debería oscilar entre el 47.1% como mínimo y 54.1%, sin embargo el resultado definitivo fue del 45.74, lo cual implica que tuvo un error de 1.36%. En lo que se refiere a los porcentajes de Martha Elena García, la encuesta de GCE predijo que sacaría 37.5% y el resultado final fue de 38.42, casi milimétrico. Lo mismo puede decirse del PRD, a quien la encuesta le dio 9% y en la elección sacó 10.82. Todo esto con un lapso de 13 días entre la encuesta y la fecha de la elección, lo cual deja muy en claro lo preciso que pueden ser las buenas encuestas para medir una elección.

 OTRO EJEMPLO. Otra empresa que midió muy de cerca el proceso electoral de Nayarit fue el diario El Universal, que el 9 de junio, tres semanas antes de la elección, publicó su segunda encuesta otorgando un porcentaje de 49 puntos a Roberto Sandoval, 38 para Martha Elena y 12 para Guadalupe Acosta Naranjo, con un margen de error de más menos 3.1%. Esto quiere decir que según la encuesta de El Universal Roberto Sandoval sacaría entre 45.9% y 52.1%, lo cual concuerda con el resultado definitivo de la elección que fue del 45.74%. En lo que se refiere a Martha Elena y Acosta Naranjo, el resultado fue más certero ya que la encuesta le dio 38 puntos a Martha y el 3 de julio sacó 38.42, mientras que a Naranjo le pronosticó 12 puntos y en la elección sacó 10.82. Lo anterior es suficiente para dejar muy en claro que una buena encuesta siempre será fundamental para medir el rumbo de una contienda, por lo cual haremos bien como sociedad en respetar el trabajo de empresas serias que respaldadas por medios de comunicación igualmente serios aportan elementos a los electores para estar bien informados. La clave está en detectar el uso incorrecto de encuestas falsas publicadas con el interés de confundir al electorado. Martha Elena pagó un precio muy alto al realizar una campaña basada en los resultados de encuestas incorrectas, seguramente mal levantadas por problemas de metodología.

 ENCUESTAS DE SALIDA. Si en la recta final del proceso electoral las encuestas generaron polémica, el domingo tres de julio al término de la votación se generó una confusión mayor cuando los dos principales candidatos se declararon ganadores basándose en sus respectivas encuestas de salida. En realidad Roberto Sandoval se proclamó vencedor de la contienda cuando Consulta Mitofsky dio a conocer en televisión nacional su encuesta de salida, otorgando 39 puntos a Martha Elena, 47 a Roberto Sandoval y 11 puntos a Acosta Naranjo. El resultado oficial, eliminando votos nulos y candidatos no registrados, fue de 39.38 para el PAN, 46.88 para el PRI y 11.09 para el PRD, mismo que coincide casi milimétricamente con la encuesta de salida de esta prestigiada empresa, lo cual es un triunfo para quienes a lo largo de los últimos 11 años han librado una enorme batalla por demostrar que las encuestas de opinión profesionales son una gran herramienta para consolidar nuestra democracia. En procesos electorales altamente competidos, como el que vivimos recientemente en Nayarit, las encuestas nos sirven para dar luz sobre el cauce  de la contienda y ayudar a los probables perdedores a asimilar el resultado final. El problema es que todos los bandos se mentalizan en torno a un supuesto triunfo y al final, cuando el resultado les es adverso, alegan fraude y se niegan a aceptar la validez de la elección. En Nayarit hasta Acosta Naranjo creía que tenía posibilidades de ganar la con tienda, y todo debido a que siempre se negó a creer lo que las encuestas le advertían.

 POSDATA. En cuanto a las encuestas fallidas, es importante diferenciar entre aquellas que deliberadamente fueron manipuladas con la intención de sembrar confusión y aquellas que fallaron simple y sencillamente porque estaban mal hechas. Martha Elena García creyó ciegamente en sus encuestadores y terminó pagando las consecuencias, pero al menos parece quedar claro que sus encuestadores no la engañaron deliberadamente, sino que todos, candidata y encuestadores, fueron víctimas de una mala metodología.

 VOX POPULI. Porque no fue una, ni dos ni tres las encuestas pagadas por Martha Elena García que arrojaron resultados muy distantes de la realidad. Prácticamente toda la campaña de la candidata panista se basó en el resultado de unas encuestas que le aseguraban que iba en ascenso, cuando la realidad fue otra, ya que desde el 9 de junio la encuesta de El Universal le dijo muy claramente que obtendría 38 puntos, mismo que finalmente logró el 3 de julio. Desconocer y desacreditar una buena encuesta es negarse la oportunidad de hacer una campaña ganadora, como ya lo comprobó la señora Martha Elena.

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