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Nayarit, Gobierno de Cuatro Años

Por Luis Alberto ALCARAZ

Finalmente se consumó la anunciada reforma electoral confirmando uno de los escenarios más probables: el próximo año los nayaritas acudirán a las urnas para elegir a un gobernador que sólo durará cuatro años en el cargo.

En cambio los alcaldes y diputados se sacarán el premio mayor ya que serán electos para cuatro años, lo que implica grandes beneficios personales que por desgracia no siempre significan beneficios para la sociedad.

Quitarle el 30% de duración a un sexenio pareciera ser mucho, pero en la práctica equivale a elegir alcaldes por dos años en lugar de tres. Según la lógica común esta decisión del Congreso de Nayarit serviría para desanimar a algunos de los aspirantes a la gubernatura que con tristeza verán que sólo tendrán cuatro años en lugar de seis para concretar sus grandes programas de gobierno.

Pero no es así. El primero en decir que no hay tos es Manuel Cota Jiménez, el puntero en la contienda para llevarse la candidatura del PRI. Contrario a lo que algunos pensarían, don Manuel no está decepcionado por la decisión de los diputados de recortar el que presuntamente será su mandato.

Por el contrario, dice que con cuatro años le bastará para implementar los grandes cambios que requiere la entidad. Y seguramente opinarán lo mismo el resto de aspirantes como Polo Domínguez, Layín y compañía. ¿Pero por qué no les preocupa que el próximo gobierno estatal se vea sustancialmente reducido? Simple y sencillamente porque cuatro años son más que suficientes para ocupar el palacio de gobierno y sacar adelante todos sus proyectos personales y de grupo.

Proyectos que por desgracia no tienen mucho que ver con el bienestar de la sociedad nayarita en su conjunto, sino de la pandilla que los ayudará a llegar al poder. En términos prácticos los primeros cuatro años son los mejores para cualquier gobernador, a partir del quinto empieza su caída y el sexto año se convierte en una auténtica pesadilla, cuando ya todas las fuerzas políticas están pensando en el sucesor.

Y aquí hay que decir las cosas como son: todos los políticos buscan el poder como forma de enriquecimiento absoluto. Es probable que en sus inicios vieran la actividad pública como una herramienta para contribuir el mejoramiento de su sociedad, pero sobre el camino fueron perdiendo el rumbo y terminaron cediendo a las tentaciones del poder y la corrupción.

Ninguno se salva, el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.

Cualquiera que ocupe la gubernatura de Nayarit el año entrante tiene claro que cuatro años serán más que suficientes para enriquecerse de manera grosera, resolviendo sus problemas económicos para el resto de sus días. Por supuesto que ninguno será tan cínico como para aceptar lo anterior, pero todos sabemos que esa es la verdad.

Porque si lo que realmente quisieran fuera trabajar en beneficio de los que menos tienen no se concederían sueldos escandalosos ni andarían en vehículos de lujo con cargo al presupuesto. No atascarían la nómina de familiares y amigos, no harían diputados a sus choferes, no convertirían en funcionarias a sus amantes.

Así las cosas, lejos de que la reducción del sexenio se convierta en un obstáculo que le reste atractivo a la gubernatura, el hecho los animará más porque en tan solo cuatro años habrán resuelto el resto de su vida.

Pero en algún lugar debe caber la prudencia. Por supuesto no en Nayarit, sino en los altos mandos del PRI y el gobierno federal. El nuevo escenario político debiera incidir de manera contundente en los próximos movimientos políticos.

Aunque Manuel Cota parece ser el candidato natural, a la luz de un sexenio de cuatro años el perfil más indicado parece ser el de Raúl Mejía, quien tendría cuatro años para poner orden y entregar un gobierno más eficiente a quien de nueva cuenta será gobernador por seis años.

Hasta el día de hoy todos los análisis son en base a que los priistas de Nayarit se mandan solos, pero en la práctica no es así. Ahora más que nunca el PRI nacional meterá las manos en Nayarit con la intención de garantizar los mejores resultados.

No hay que olvidar que hace cinco años Roberto Sandoval fue candidato gracias a la intervención de Enrique Peña Nieto, quien en aras de la rentabilidad electoral le amarró las manos a Ney González y avaló la candidatura más recomendable para el PRI.

El año entrante pasará lo mismo, será el PRI nacional, principalmente Manlio Fabio Beltrones en coordinación con los hombres del presidente, quien decida quién será el candidato del PRI a la gubernatura de Nayarit. Y por esa rendija todavía se les puede pasar Raúl Mejía.

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