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Más Impunidad en Movimiento

Por Luis Alberto ALCARAZ

Si hay alguien que en los últimos 10 años ha abusado de su condición laboral en el ayuntamiento de Puerto Vallarta ese ha sido el dirigente del sindicato de empleados municipales Gilberto Lorenzo, quien tras muchos años de haberse mantenido a la sombra de Manuel Galindo se apoderó del sindicato cuando éste pidió licencia para desempeñarse como tesorero municipal en la administración de Gustavo González Villaseñor.

Confiado en la lealtad de su amigo Gilberto, Manuel Galindo cometió un terrible error al confiarle el manejo del sindicato en el entendido de que sería temporal. Para su desgracia Gilberto Lorenzo aprovechó la oportunidad para dar un golpe de estado al interior del sindicato utilizando la nómina para crear un grupo de interés que le dio la espalda a Manuel Galindo cuando éste intentó recuperar la dirigencia.

Para traicionar a quien por décadas fuera su protector Gilberto Lorenzo Rodríguez utilizó el sindicato para beneficiar a sus allegados otorgándoles nombramientos de base para sus hijos pasando por encima de lo que establece el escalafón en materia de otorgamiento de puestos laborales basificados.

Ya con Manuel Galindo fuera por completo del sindicato, Gilberto Lorenzo se alió con los nuevos gobiernos para fortalecerse al frente de la dirigencia sindical lo que le permitió manejar el sindicato sin necesidad de rendir ningún tipo de cuentas, gastando a su antojo las cuotas sindicales que mes con mes recibe de parte de la tesorería municipal.

Eso le permitió cometer la primera gran violación a la Ley de Servidores Públicos en el 2006, cuando fue electo regidor por el PRI en el municipio de Cabo Corrientes. Sin importar lo que dice la ley, durante tres años Gilberto Lorenzo cobró como regidor de Cabo Corrientes y como empleado municipal de Puerto Vallarta, además de desempeñarse como dirigente del sindicato de burócratas lo que le permitía manejar a su antojo las cuotas sindicales.

Sin que nadie lo sometiera a juicio por esa ilegalidad, al término de su período como regidor de Cabo Corrientes Gilberto Lorenzo se desempeñó como Secretario del mismo municipio durante el trienio 2009-2012, sin dejar de cobrar como empleado municipal de Puerto Vallarta y líder sindical de los burócratas vallartenses.

Acostumbrado a hacer de la traición una forma de vida, Gilberto Lorenzo se alió a Ramón Guerrero cuando éste intentó pasar por encima de los derechos sindicales de los trabajadores del municipio, a quienes intentó meter en un fideicomiso para escamotearles algunas prestaciones laborales.

Como pago de su apoyo al Mochilas, éste lo incrustó en la planilla del MC encabezada por Arturo Dávalos, lo cual le permitió asumir por segunda ocasión el cargo de regidor, ahora en el municipio de Puerto Vallarta.

La forma dictatorial en la que ha manejado el sindicato desde que asumió la dirigencia le permitió a Gilberto Lorenzo seguir controlando el sindicato durante los días de campaña, tiempo durante el cual se siguió desempeñando como dirigente sindical, lo cual es totalmente contrario a derecho ya que para ser candidato a regidor se requiere no ser servidor público a menos de que se separe del cargo 90 días antes de la fecha de la elección.

Esto quiere decir que Gilberto Lorenzo debió pedir una licencia sin goce de sueldo a su plaza como empleado municipal en marzo del 2015, y al dejar de ser empleado municipal en automático estaba impedido para seguir siendo dirigente sindical. Sin embargo con la protección del gobierno municipal siguió controlando el sindicato durante los meses de campaña.

Una vez conseguido el triunfo electoral Gilberto Lorenzo rindió protesta como regidor, lo cual lo convierte en servidor público de confianza, con lo cual está impedido para ser miembro del sindicato, lo cual implicaba el nombramiento de un nuevo dirigente municipal.

Y es que la Ley para los Servidores Públicos del Estado de Jalisco y sus Municipios establece claramente en su Artículo 73 que “cuando los servidores de base sindicalizados desempeñen un puesto de confianza o de elección popular, quedarán en suspenso todas sus obligaciones y derechos sindicales”.

Pero al alcalde Arturo Dávalos parece no importarle la ley ya que no solo ha tolerado que Gilberto Lorenzo siga controlando el sindicato municipal desde su oposición como regidor del MC, sino que desde el inicio de esta administración cada 15 días le entrega a Gilberto Lorenzo un jugoso cheque por concepto de cuotas sindicales descontadas a los trabajadores.

De acuerdo con información publicada en el portal de Transparencia del ayuntamiento de Puerto Vallarta, el 24 de junio del 2016 la Tesorería Municipal entregó a Gilberto Lorenzo Rodríguez un cheque por 47,865.86 pesos por concepto de “descuento de Sindicato a Empleados Municipales correspondiente a la primera quincena del mes de junio”.

El 11 de julio del mismo año la Tesorería pagó a Gilberto Lorenzo Rodríguez otro cheque por 48,137.02 pesos por el mismo concepto correspondiente a la segunda quincena del mes de junio de 2016. Este dinero corresponde a las cuotas que cada quincena el ayuntamiento retiene a sus empleados para ser entregados al sindicato cuyo dirigente ejerce a su antojo sin rendir cuentas a nadie.

Por si fuera poco el ayuntamiento de Puerto Vallarta entregó en junio otros dos cheques por 24,940 y 24,980 al Sindicato de Servidores Públicos al servicio del H. Ayuntamiento de Puerto Vallarta por concepto de “descuento a empleados sindicalizados y jubilados para apoyo de gastos funerales”.

Lo anterior representa un descuento de 20 pesos que cada 15 días el sindicato hace a sus miembros a través del ayuntamiento, dinero destinado a apoyar a aquellos empleados que tengan la desgracia de perder a un familiar. Gracias a esto Gilberto Lorenzo maneja también cada mes un promedio de 50 mil pesos aportados por los propios trabajadores como fondo para los gastos funerarios de los empleados municipales.

Además de todo lo anterior, cada mes el ayuntamiento vallartense entrega un cheque al Sindicato de 3 mil pesos por concepto de “apoyo al sindicato”.

La primera duda que surge aquí es la siguiente: ¿por qué el ayuntamiento entrega cada mes dos cheques por u total de 96 mil pesos a Gilberto Lorenzo Rodríguez como persona física por concepto de “descuento de sindicato a empleados municipales” y en cambio los cheques por descuento de gastos funerarios y apoyo a sindicato son girados a nombre del Sindicato de Servidores Públicos al Servicio del H Ayuntamiento de Puerto Vallarta como persona moral?

¿Por qué el ayuntamiento entrega las cuotas sindicales a un particular y el resto de dinero se entrega a nombre del sindicato? Sin embargo la pregunta más importante es: ¿por qué el alcalde le entrega 96 mil pesos mensuales a un regidor, dinero que fue descontado a los trabajadores que forman parte del sindicato?

De acuerdo con la Ley de Servidores Públicos del Estado de Jalisco Gilberto Lorenzo no puede formar parte del sindicato de empleados municipales por estar ocupando el cargo de regidor. Por lo tanto, si no puede ser miembro del sindicato es obvio que tampoco puede ser dirigente del mismo. Y al no serlo no puede bajo ninguna condición recibir dinero del ayuntamiento destinado al sindicato.

Lo más grave de todo es que el alcalde Arturo Dávalos firma cada mes dos cheques de 48 mil pesos cada uno que son entregados a una persona física llamada Gilberto Lorenzo Rodríguez, y al mismo tiempo se entregan cada mes otros tres cheques, esos sí dirigidos al Sindicato como persona moral.

En conjunto, el regidor Gilberto Lorenzo Rodríguez cobra cada mes 76,847.7 pesos en su carácter como edil por el Partido Movimiento Ciudadano, al mismo tiempo recibe de parte del ayuntamiento 149 mil pesos mensuales por concepto de cuotas sindicales, descuentos para gasto funerarios a los empleados y apoyo para el Sindicato.

En total este sujeto recibe cada mes de parte del municipio de Puerto Vallarta 225,847 pesos, lo cual explica la facilidad con la que adquirió una lujosa camioneta con la cual se traslada por la ciudad.

Lo más difícil de entender es la impunidad que beneficia a este sujeto sólo por su tino de militar en el Partido Movimiento Ciudadano, lo cual lo ha convertido en un intocable que puede violar la ley sin pagar ninguna consecuencia. El lamentable e ilegal comportamiento del regidor Gilberto Lorenzo es una prueba contundente de que el alcalde Arturo Dávalos utiliza un rasero muy selectivo a la hora de enfrentar los actos de corrupción.

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