Home / Colaboradores / Producciones Rancho Azul, de Alfredo Don / Las Reformas Estructurales a Través de la Historia

Las Reformas Estructurales a Través de la Historia

Por Alfredo DON OLIVERA

Lo importante no son las reformas estructurales
sino la austeridad en el gasto

Vicente Fox

Aunque ya ha pasado un mes de que festejamos el aniversario de la Constitución Mexicana, no quisiera dejar pasar por alto la oportunidad de ofrecer al amable radio lector, algunas reflexiones relativas a esta ordenanza que sin duda alguna significa la estructura de nuestra nación. Por lo mismo cuando se utiliza el término de “Reformas Estructurales”, no solo se está hablando de la modificación de uno o de algunos artículos constitucionales, sino de un cambio de fondo de la Constitución misma, que obviamente implica un cambio trascendente en nuestra forma de vida.

Porque las Leyes son ese acuerdo social que adoptan obligatoriamente los ciudadanos de una nación, son esas conductas que todos nos comprometemos a suprimir de nuestras conductas, como una necesidad imperante para facilitar la armonía de nuestra necesaria convivencia y así poder progresar.

Cuando hace 500 años el europeo, impulsado por los tratados de Tordecillas del entonces Papa Alejandro VI, para satisfacer las ambiciones de poderío y riqueza pretextando la evangelización de los indígenas, se apoderó arbitrariamente del continente americano, la suprema Ley que imperó en nuestro país fue la voluntad absolutista del rey de España en turno.

Así durante 300 años de dominación española, el hispanoamericano, católico en su totalidad, aceptó que estos territorios, eran propiedad del Rey de España, quien además era Rey, no por elección popular sino por ordenamiento divino -así que desobedecer al Rey, en realidad era desobedecer a Dios. De tal suerte, que la voluntad del Rey de España, buena o mala, correcta o no, se convirtió en la Justicia absoluta e indiscutible de estas tierras.

Sin embargo, a finales del siglo XVIII, la Ilustración Francesa comenzó a cambiar las mentalidades y a erradicar el concepto del Rey con poderes absolutos por derecho divino, para impulsar el nuevo concepto de las repúblicas o Estado de Derecho en que actualmente vivimos bajo el imperio de ese acuerdo social que llamamos leyes.

En nuestro país, el primer intento de establecer ese cambio, corrió a cargo de Morelos, quien fundamentado en sus “Sentimientos de la Nación” generó en 1813 la primer Constitución de nuestro país. Documento que ya bosquejaba los principios de Justicia social y paz como los pilares fundamentales del país que hemos aspirado construir.

Pero la captura de Morelos prácticamente acabó con la vigencia de esa constitución y fue hasta 1824, cuando ya bajo la vida independiente, se aprobó la constitución que puntualizó las características de la nueva nación mexicana. Esa nueva Constitución, influida determinantemente por las ideas de la ilustración francesa, por los conceptos masónicos de los yorkinos plasmados en la constitución norteamericana y naturalmente por los Sentimientos de la Nación del cura Morelos, conceptualizó a México como una república federal que aspiraba a la libertad y la equidad como estructuras de su independencia para la Justicia, pero paralelamente paradójicamente también preservó los privilegios de la aristocracia, el ejército y la Iglesia Católica, suprimiendo l libertad de cultos y conservando el infame Tribunal de la santa Inquisición.

Esta constitución fue modificada por el General Santana en 8 años después, para suprimir el Federalismo y adoptar el carácter centralista que propugnaba la Iglesia católica, haciendo estallar al país en una lamentable guerra civil que desintegró al territorio nacional con la separación de centroamérica, el estado de Texas y los intentos de Yucatán, Chiapas y Jalisco por también separarse de la República. La consecuencia final de semejante desorden fue la invasión norteamericana donde tristemente también se perdieron los territorios del norte de la república.

La última dictadura del General Santana que suprimió las leyes, ocasionó en 1855 la Revolución de Ayutla, y del triunfo de ésta, surgió una nueva Constitución en 1857 que al fin igualó a los mexicanos ante la Ley, eliminando los privilegios de la iglesia católica, el ejército y la aristocracia, e impulsando por primera vez la libertad de cultos.

La reacción de la Iglesia católica para recuperar el poder, dio lugar primero a la guerra de los tres años o “revolución de religión y Fueros” pero al ser derrotada por Benito Juárez, recurrió como recurso final a invitar a Francia a invadir a México y establecer el 2° Imperio mexicano. No obstante Juárez venció a Maximiliano y restauró la República.

Ahora el gran paso iba a ser poner fin al régimen agrario que mantuvo en el atraso a México desde tiempos de la colonia para impulsar la inserción de México en la modernidad, mediante el impulso del capitalismo o comercio como modo de vida.

Aunque Juárez murió intempestivamente, fue Porfirio Díaz quien logró tales aspiraciones y aperturando el país a las inversiones de Ingleses y franceses, a pesar del malestar de la doctrina Monroe norteamericana, sentándose así las bases del México que hoy somos.

Sin embargo, el porfiriato no supo entender la necesidad de una nueva constitución que se adaptara para regular las nuevas características del México que se había creado y la Revolución Mexicana dio lugar a la Constitución de 1910.

Esa nueva Constitución se gestó en momentos de cambios trascendentales para el mundo, porque durante el siglo XIX, la sociedad mundial se convulsionaba víctima de los enormes abusos y profundas desigualdades que el Liberalismo Económico ocasionaba, al propiciar en al sector empresarial libertades que reflejaron el fracaso de la Economía de Mercado, el surgimiento de los grandes monopolios, abusos laborales, desempleo, y carestía. Fue por ello que surgieron las teorías sociales que demandaban la creación de Estados que asumieran nuevas funciones, ahora en calidad de responsables del bienestar de la sociedad, para impulsar la justicia y la equidad regulando la economía y protegiendo los derechos de los trabajadores.

Esta nueva visión del Estado, se reflejó durante el siglo XX en casi todo el mundo, poniendo fin al fracasado Liberalismo Económico a base de generar las estructuras jurídicas que cobijaron al llamado modelo keynesiano para la redistribución de la riqueza. Modelo bajo el cual, al fin y por primera vez, la sociedad progresó.

Y precisamente fue la Constitución Mexicana de 1910 ¡LA PRIMER CONSTITUCION SOCIAL DEL MUNDO! La primera constitución en incorporar las ideas sociales. De aquí y especialmente a partir de 1934, bajo el impulso de Lázaro cárdenas que recuperó para México la el control y la explotación de sus riquezas petroleras, México comenzó a desprender para convertirse en la primer potencia latinoamericana y en la 14a economía mundial dando lugar así al llamado Milagro Mexicano, en donde también tuvo mucho que ver, el llamado modelo del Desarrollo Estabilizador o de substitución de importaciones que impulsara e 1952 el magnífico expresidente mexicano Adolfo Ruiz Cortines.

Finalmente la decadencia del PRI y la inflación que sufrió el mundo durante los 80s, aunadas a la caída de la URSS han ocasionado el advenimiento del neoliberalismo, que no es otra cosa que el ya fracasado Liberalismo Económico y su absurda teoría de Economía de Mercado, pero ahora reforzado con otro mal mayor que es la Globalización.

Pero para lograr ese esquema, ahora se requieren Reformas Estructurales, es decir, acabar de derogar la constitución social de 1910, con cambios que conviertan a México en un país de negocios, donde los grandes capitales puedan encontrar las libertades necesarias para enriquecerse, lo cual implica necesariamente, el pago raquítico de impuestos y de bajos salarios.

Es decir, están intentando crear un México donde los únicos beneficiados van a ser los grandes capitales a costillas de una población sometida y empobrecida bajo la falaz esperanza de que un día la riqueza que se produzca alcanzará a permear a las clases trabajadoras.

Cierro señalando que para resolver la problemática de la inflación, no precisamente era necesario retornar a los males del Liberalismo económico, sino como en alguna ocasión de lucidez intelectual señaló el entonces presidente Vicente Fox; “lo importante no son las Reformas Estructurales, sino la austeridad en el gasto.

 

Check Also

Una Visión Autista de la Realidad

Por Alfredo DON OLIVERA Ya es tradicional en México, que en la medida en que …

La Lamentable Reunión de Patos

Por Alfredo DON OLIVERA La verdad, que ya no quisiera seguir con los temas de …

La Evolución del Conflicto Magisterial (2)

Por Alfredo DON OLIVERA En la pasada entrega, en mi breve narración sobre la evolución …

La Evolución del Conflicto Magisterial (I)

Por Alfredo DON OLIVERA Desde Benjamín Bloom, María Montessori y Pierre FaureNo hay nada nuevo …

El Terrorismo

La religión es el opio de todos los pueblosKarl Marx Por Alfredo DON OLIVERA Sin …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *