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Las ONG’s También Votan

La sociedad organizada es una especie de mito que persiste en mantener una imagen de vida, la cual, en realidad, es inexistente.

 Las ONG´s corren la misma suerte que la sociedad organizada, deambulan como ánimas en pena, hacen declaraciones a los medios de comunicación, luchan por los derechos humanos, la ecología, la seguridad pública, la salud, el desempleo, etcétera; pero, ¿qué son y para qué sirven estas organizaciones?

 En los años ochenta, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, bajo la presión de los acontecimientos económicos venideros (ellos son como los meteorólogos que anuncian el clima del día siguiente, pero ellos sí son precisos), descubrieron una veta inagotable de negocios y de información clasificada: ofrecieron a la ONU crear y desarrollar los mecanismos de supervisión necesarios para garantizar el buen aprovechamiento de los recursos que prestaban a los países en vías de desarrollo y, con tal fin, estimularon la creación de organismos no gubernamentales, que entre otras cosas tendrían la misión de informar a sus benefactores del destino real que se le daba a los recursos prestados a los gobiernos de los países.

 Así tendrían la certeza de que los dineros se utilizaban en el rubro para el cual fueron solicitados.

 Esta es la historia de lo que hoy conocemos como certificación, pero la cosa no quedó ahí, sin darse cuenta (o de manera consciente) crearon un monstruo de mil cabezas.

 En México existen cientos de ONG´s, de las cuales un alto porcentaje son organizadas por las universidades y dirigidas por académicos. Su finalidad dista mucho de ser una organización social sin fines de lucro, pues son financiadas por instituciones bancarias que auspician sus actividades a cambio de informes de lo realizado (la que cruzan con la que el gobierno les da), también las hay bien intencionadas, serias, honorables, altruistas y eficientes, pero (lástima) son las que representan un ínfimo porcentaje.

 También las hay orquestadas por un grupo empresarial o clerical, con propósitos bien definidos (pues personalmente no lo pueden o no lo quieren hacer) y sistemáticamente hacen su trabajo sucio, sus críticas más agrias y sus aportaciones a la sombra de su “organización social”.

 Pero la perversidad se da cuando los gobiernos utilizan y crean dichas organizaciones para malinformar al benefactor:

1.- Cuando los gobiernos crean organizaciones sociales con la finalidad de auto elogiarse o la de atacar casi de manera burda a sus adversarios o contrincantes políticos,

2.- Cuando los gobiernos crean organizaciones sociales, de un solo miembro, con la finalidad de conseguir recursos económicos para auspiciar (lamentablemente) el trabajo a personas conocidas en el medio como francotiradores,

3.- Cuando estimulan la investigación (en muchos casos falsa) personal y dirigida con una tendencia, de oponentes políticos o periodistas, o personajes públicos, con la intención de desprestigiarlos,

4.- Cuando dejaron abierta la puerta para que sanguijuelas profesionales en el arte de la simulación inscriban nobles acciones (falsas, por supuesto), para recibir apoyos económicos (reales),

5.- Cuando los políticos utilizaron éste mecanismo de organización, para burlar la ley electoral (Amigos de Fox, por ejemplo) y conseguir financiamientos maquillados para campañas políticas extemporáneas que iban muy por encima de lo permitido.

 La paradoja que se da en las organizaciones sociales, la sociedad organizada u ONG´s, es la cantidad de integrantes reales, pues en papel son cuantos sean necesarios para que legalmente funcionen, pero en la realidad, muchas (que no todas) son organizaciones sociales de un miembro que se transforma en la voz de una organización ficticia y como consecuencia tenemos acciones, estudios, declaraciones y observaciones viscerales de una persona que desde la creación de su organismo social unipersonal deja ver la mala fe en su actuar y, por ende, pierde objetividad y carece de seriedad.

 Lo grave de todo esto es que hacen al coco y luego (en vez de tenerle miedo) lo invitan a participar en las decisiones del gobierno.

 Hoy es una moda, por llamarlo de alguna manera, el reclamo de las instituciones por ciudadanizar los puestos políticos, la ironía es que si alguien hiciera una encuesta abierta se daría cuenta que a la sociedad desorganizada (alias pueblo) le importa muy poco lo que haga o deje de hacer el gobierno.

 Hace tiempo que el hartazgo les pasó del cuello y ya no quieren saber nada de sus gobernantes, de los políticos, de los partidos políticos, los ven (en serio) como un mal necesario y eso da pena.

 Bien valdría que el gobierno revisara a las ONG´s y organizaciones sociales, hiciera un padrón real de ellas y tuviera un acercamiento para conocer sus inquietudes, su membresía, sus logros y aspiraciones, para después publicar todo lo anterior.

 Darle voz y voto a esas “organizaciones sociales” de un miembro es un riesgo, pues significaría, por un lado, caer en el engaño (o autoengaño) y, por el otro, darle la espalda a la sociedad que no está organizada, pero son muchos y casi todos votan, no lo olviden.

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