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Las Fracturas de Javier Aguirre

Desde que Javier Aguirre jugaba en México, concretamente en las Chivas del Guadalajara, tenía la mira puesta en el futbol español. Respaldaba su ambición en su descendencia vasca porque era hijo de emigrantes. Entonces estaba lejos el escándalo de un partido amañado y más lejos del futbol japonés, de cuya selección nacional fue despedido la semana pasada.

En la cancha se caracterizaba como un recio mediocampista que le propinó una fractura de tibia y peroné con el Osasuna de España en el 86. Fuera de la cancha, hoy parece que se fractura su vida. No faltó quién en el 2010 lo calificara como “brutalmente honesto” luego de darse a conocer una entrevista que dio a la Cadena Ser de España al responder la pregunta sobre ¿cómo está México? Y Javier Aguirre no dudó en contestar: ¡jodido!

Era de los pocos jugadores de futbol a quienes les gustaba darse sus vueltas por las librerías y el entendimiento de los temas extracancha le ayudó a asesorar a otros compañeros para entender la obligación de pagar impuestos, luego de que el fisco les puso un ultimátum para cumplir con sus obligaciones fiscales. Sus compañeros no entendían ni qué cosa era eso que llamaban impuestos. Aguirre encabezó las negociaciones para alcanzar acuerdos con la Secretaría de Hacienda y evitar pisar la cárcel porque a pesar de muchos llamados no sabían cómo cumplir con esa obligación.

Ahora, después de alcanzar las luminarias a las que aspiraba, se encuentra entre los 42 señalados por un juego supuestamente amañando entre Zaragoza y Levante para evitar que ambos equipos se fueran a segunda división.

 

Las declaraciones comienzan el 25 de febrero y él está citado para hacerlo el 27 como autor intelectual y entonces su brutal honestidad estará a prueba porque su desempeño en las canchas, tanto como jugador como entrenador, está rebasado.

Jugó en el Club América, Los Angeles Aztecs de la NASL, el Club de Futbol Atlante, Osasuna en España (donde se fracturó la tibia y el peroné derecho), y el Club Deportivo Guadalajara (Chivas). Entre sus logros se encuentran un campeonato con el América en la temporada 1983-1984 y seleccionado nacional en 1986, aquella en la que nos eliminó Alemania en los malditos penales que se cobraron en el Tec de Monterrey.

Fue auxiliar de Miguel Mejía Barón en la Selección Mexicana, cuando apenas estaba retirándose como jugador, pues el entrenador nacional lo invitó por su condición de líder.

El pasado martes “El Vasco” fue destituido como director técnico de la selección de futbol de Japón tras cosechar la peor actuación del equipo japonés en la recién finalizada Copa de Asia desde 1996.

Pero no sólo fue el fracaso deportivo lo que llevó a la Asociación Japonesa de Futbol a tomar la decisión de rescindir el contrato del técnico mexicano, también lo fue su acusación por ese partido amañado.

Aguirre niega rotundamente las acusaciones, pero el presidente de la JFA, Kuniya Daini, mencionó el caso como la razón principal de su destitución para evitar que haya factores externos que puedan comprometer la clasificación de Japón al Mundial de Rusia 2018.

“Lo primero que me gustaría expresarle al técnico Aguirre es que la razón de la rescisión es que queremos evitar cualquier influencia en la selección nacional en su preparación para la Copa del Mundo. Hay un posibilidad de que sea acusado y se inicie un proceso en el tribunal”, justificó Daini.

La historia no está muy lejana: el Zaragoza, entrenado por el técnico mexicano, ganó en la cancha del Levante en la temporada 2010-2011, resultado que le sirvió para evitar el descenso a la segunda división.

El club maño, como persona jurídica, también es parte de la querella que fue aceptada el mes pasado por un juzgado de instrucción de Valencia tras la petición de la Fiscalía Anticorrupción de España, que investiga el caso desde hace más de un año.

La parte acusadora considera que hubo pagos por parte del Zaragoza a jugadores del Levante para que se dejaran perder el encuentro y así garantizar la permanencia del conjunto dirigido por Aguirre en la Liga en detrimento del Deportivo de la Coruña.

El principal implicado fue el expresidente del Zaragoza, Agapito Iglesias, quien presuntamente se puso en contacto con los jugadores del Levante para arreglar el partido.

La principal prueba sería transacciones coincidentes en las cuentas bancarias de varios futbolistas, tanto del Zaragoza como del Levante.

De los primeros hubo ingresos de grandes sumas de dinero que fueron retiradas en metálico días antes del partido, mientras que en el caso de los jugadores levantinos se produjeron movimientos días después del encuentro.

Entre los implicados, que se exponen a penas entre seis meses de cárcel a cuatro años, también se encuentran 18 jugadores del conjunto maño.

Tras su paso por el futbol español, el nombramiento de Aguirre no pasó desapercibido al convertirse en el seleccionador más caro de la historia del futbol japonés, con un sueldo anual de unos 2.4 millones de dólares.

Su salida del equipo nipón su sumó a la mala actuación del seleccionado en la copa en Australia terminó por poner punto final a su continuidad al frente de “Los samuráis azules”.

Pero no es la primera ocasión en que Javier Aguirre Onaindia se encuentra envuelto en la polémica: El diario La Opinión de Los Ángeles (California) hace un recuento de lo que califica como los deslices.

“En agosto de 1993, la selección mexicana enfrentó en un amistoso al Atlético de Madrid en el estadio Azteca. El duelo se vio ensombrecido por una monumental bronca que inició el polaco Roman Kosecki por una descomunal entrada de Juan de Dios Ramírez Perales. “El Vasco”, lejos de separar a los jugadores, se metió al terreno de juego repartiendo golpes y patadas a diestra y siniestra”.

Durante la Copa Oro del 2009, la selección mexicana atravesaba una de sus peores crisis, con malos resultados y con la posibilidad de quedar fuera del Mundial de Sudáfrica. En su segundo compromiso, frente a Panamá, Javier Aguirre sacó su frustración de la manera más errónea e inverosímil. Cuando Ricardo Phillips intentó recoger la pelota fuera del terreno de juego y cerca del área técnica, Aguirre le dio un puntapié con toda la mala intención, hecho que derivó en una bronca entre mexicanos y panameños.

En 2010 sus declaraciones en el sentido de que México está jodido. Su lenguaje florido también le ha acarreado problemas: en enero de 2014 fue suspendido cuatro partidos, tras insultar nada menos que al árbitro durante el partido del Espanyol frente al Osasuna, cuyo árbitro precisó en el acta que Aguirre se dirigió a él desde el área técnica para gritarle: “eso es amarilla, hijo de puta.

Javier Aguirre tuvo fractura de tibia y peroné con el pie apoyado en el césped y así acabó de forma prematura con su aventura española como futbolista, hoy la fractura de su carrera podría ser el juego amañado, pero su futuro comienza el próximo día 27.

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