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La Revolución de la Ibero

Por: Octavio GASPAR 
Me llamó la atención el gran silencio de los medios cuando el viernes 11 de mayo Enrique Peña Nieto fue abucheado durante su visita a la Universidad Iberoamericana. Desde las 8 de la mañana hasta el mediodía la única información que circulaba, de manera abundante, era a través de la Internet.

El primer incidente: a las 8 de la mañana un grupo de alumnos acusaron a un hombre de traje oscuro y corbata azul, presuntamente integrante del equipo de Peña Nieto, que estaba ofreciendo 250 pesos a cada joven “para que conservaran la calma durante el acto” (luego les pedía expresamente que “no hicieran preguntas incómodas” al candidato).

A las nueve los estudiantes confirmaron a la prensa la información que corría por el campus y a través las redes sociales: que estaban, efectivamente, organizándose para una protesta. Circulaban los marcadores, las cartulinas, las mantas y las máscaras de cartón con la cara de Salinas de Gortari.

Hubo enfrentamientos verbales fuertes por parte de los estudiantes contra un grupo de jóvenes que sacaron láminas impresas para apoyar a Peña Nieto.

“¡Jodidos!”, “¡Los llamó el PRI, ustedes ni estudian aquí!” –los acusaron ante la prensa. Los de las láminas impresas no quisieron mostrar sus credenciales vigentes a los periodistas que cubrían el evento cuando éstos se las solicitaron.

Los asistentes al acto se quejaron de que el equipo de Peña Nieto les pidió que dejaran sus pancartas antes de entrar al auditorio, lo cual hicieron, pero de alguna manera se las ingeniaron para introducir plumones e improvisar pancartas con fólders, hojas en blanco, etc., dentro del recinto. Afuera estaban numerosos jóvenes y maestros presenciando el evento a través de grandes pantallas colocadas para ese fin.

A las diez de la mañana comenzó puntual el evento.

Peña Nieto tomó la palabra y durante una hora más o menos trató de exponer su proyecto sobre crecimiento económico, combate a la pobreza, seguridad, apoyo al campo y turismo, pero tuvo que hacerlo en medio de continuas interpelaciones del público y de los abucheos de quienes estaban afuera. Las consignas y gritos llegaban con fuerza del exterior cada vez que alguien abría la puerta del foro.

“¡La prole de la Ibero no te quiere!”, “¡Hijo de la chingada, asesino de pobres!”, “¡Atenco no se olvida!” –eran las consignas que se oían dentro y fuera del auditorio.

Otra que gritaba como desaforada afuera del recinto era una mujer muy bien vestida: “¡Controlen a esos jóvenes!”, “¡Somos invitados, no nos pueden tratar así!” –vociferaba.

Cuando los representantes de la universidad le comunicaron su negativa de acallar a los alumnos, se le acercó la prensa a preguntarle su nombre.

“¡Investiguen ustedes! ¡No les voy a decir!” –dijo la dama enfurecida. La prensa hizo entonces su labor y ella fue identificada casi de inmediato: era la diputada federal Carolina Viggiano, cuñada del ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, y que estaba ahí como Coordinadora de Vinculación con la Sociedad Civil en la campaña de Peña Nieto.

La media hora más larga en la vida de Peña Nieto seguramente fue la de preguntas y respuestas, después de su discurso. Le cuestionaron sobre los feminicidios, sobre el operativo de San Salvador Atenco, la pobreza en el Estado de México, su relación con Carlos Salinas y Elba Esther Gordillo, su relación con Televisa…

Fueron cinco bloques eternos donde cada cuestionamiento era aplaudido por el público y donde Peña Nieto fruncía cada vez más el ceño.

Se le preguntó en una de esas rondas porqué los estados en donde gobernaba el PRI tenían el mayor número de ejecuciones y secuestros, y el candidato comenzó con una réplica larga, que no convencía al auditorio.

“¡Contesta bien!” –gritó uno de los estudiantes— “¡No tires rollo!”.

Un estudiante le preguntó a Peña qué pensaba hacer para mejorar la calidad de vida de “los indígenas envueltos en la anomia” y el priísta guardó silencio. El estudiante replicó “¿Se entiende ‘anomia’ verdad?” y provocó risas, aplausos y chiflidos.

La debacle final vino cuando el candidato a la presidencia quiso retirarse y los presentes le reclamaron que se iba a ir sin responder acerca de la matanza de Atenco.

“Asumo mi responsabilidad –dijo queriendo aparentar una calma que no sentía–. “Tomé la decisión de emplear el uso de la fuerza pública para restablecer el orden y la paz (gritos del público) sé que hubo incidentes que fueron debidamente sancionados y que los responsables (los gritos del público no dejaron escuchar el final de la frase). “Reitero, reitero: –continuó el candidato haciéndose oír entre los clamores de protesta– fue una acción determinada, que asumo personalmente, para restablecer el orden y la paz en el legítimo derecho que tiene el estado mexicano de hacer uso de la fuerza pública, como además fue validado, debo decir, por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Muchas gracias.”

Su respuesta breve sonó cínica y fuera de lugar, como las de Díaz Ordaz en sus mejores tiempos. “¡Fuera, fuera!”, “¡Asesino, asesino!” fueron en aumento los gritos mientras abandonaba la sala a las 11:38 hrs.El candidato salió corriendo del auditorio rodeado de sus guardaespaldas. Quiso ir al baño, entró al de las mujeres, se dio cuenta de su error y corrió hacia el baño de varones. Su intención era llegar al Departamento de Diseño Ambiental para despedirse del rector, antes de retirarse a otro compromiso en el Club de Industriales de Polanco, pero los estudiantes corrían por todos lados del campus Santa Fé. Ellos lo localizaron y bloquearon las escaleras de caracol para encontrarlo de frente.

Mantas, pancartas, máscaras, copetes teñidos de sangre y fuertes consignas le estaban esperando afuera.

El candidato duró poco más de cinco minutos dentro del baño. Existen dos hipótesis: a) Que el enrarecido ambiente le provocó diarrea. b) Que sus guaruras estuvieron ideando durante ese tiempo una estrategia para sacarlo del campus.

Peña duró al derredor de otros 20 minutos fuera del baño, intercambiando ideas con su comitiva. Un video, ahora célebre (http://www.youtube.com/watch?v=6mYLjiP35zs&feature=related), muestra el semblante desencajado, la boca seca, el rostro pálido del aspirante tricolor durante esos minutos de incertidumbre.

Finalmente una operación de 50 segundos puso fin al sitio. Fue una jugada de pizarra, como en el fut bol americano.

Miembros del Estado Mayor Presidencial salieron corriendo sorpresivamente hacia un costado del edificio. Cuando la multitud los siguió, otro pequeño contingente, con Peña Nieto en el centro, corrió camino al auditorio, hasta llegar a la Jeep Liberty blindada, donde lo subieron y huyeron por la puerta 9.

Vino después el comunicado del señor Pedro Joaquín Coldwell.

“La Ibero ya no es la universidad respetuosa y crítica que solía ser” dijo, llamándose a ofendido y consternado, y terminó por llamar “faltos de urbanidad y respeto” e “intolerantes” a los estudiantes que gritaron consignas en contra de Peña Nieto.

Terminó, igual que el candidato en su visita a la universidad jesuita, minimizando los indignantes eventos de San Salvador de Atenco como “medidas necesarias para restablecer el orden.” Luego se difundieron las explicaciones de Arturo Escobar y Vega.

Afirmó que un grupo minoritario encabezado por Andrés Manuel López Obrador intentó desestabilizar la visita del candidato Enrique Peña Nieto a la Ibero.

Según su versión, el candidato presidencial respondió a cada una de las preguntas que e hicieron los estudiantes y el desarrollo de la reunión estuvo llena de respeto. “Estoy seguro de quienes lideraron (sic) el grupo que buscó desestabilizar el evento de hoy, fue gente de López Obrador” dijo en una rueda de prensa.

Como si les hubieran dado línea, los medios comenzaron a publicar videos (muy censurados, como el de la manta de Fernández Noroña que acusaba al presidente de problemas con la bebida) e información sobre este hecho en la Ibero.

Salió a la luz más tarde, en las redes sociales, que el video que aparece en el sitio del candidato es un video maquillado y que los estudiantes que opinaban a favor de la visita del candidato del PRI a esa universidad eran miembros activos del PRI estudiantes del TEC y del Politécnico, y que no eran estudiantes de la Ibero.

Los verdaderos estudiantes de la Ibero, identificándose a hora como “Somos más de 131”, han estado muy ocupados en las redes dando respuestas y desmentidos al presidente del CEN del PRI y al vocero del Partido Verde (1), desenmascarando la falsedad de los videos editados por el sitio oficial de Peña Nieto (2) y denunciando la dictadura de casi ochenta años de su partido (3), entre otras cosas.

(1) http://www.youtube.com/watch?v=P7XbocXsFkI

(2) http://www.youtube.com/watch?v=j4XAMlPchLk

(3) http://www.youtube.com/watch?v=CsCW1m1reQU&feature=endscreen&NR=1

Ocho días después, el pasado sábado 19 de mayo, los “Más de 131” organizaron una marcha que duró hora y media y culminó en la glorieta del Ángel de la Independencia. La denominaron específicamente la marcha “anti – Peña Nieto”. No hubo incidentes violentos y asistieron a ella más de 22 mil personas.

Al día siguiente apareció un video de Milenio. En una de las escenas aparece el titular: “Llama Josefina a tomar las calles contra Peña Nieto” y al lado de éste aparece un letrero que dice, “un mensaje de estudiantes y ex alumnos de la Ibero independientes.”

Nuevamente los alumnos protestaron, mediante un nuevo video http://www.youtube.com/watch?v=pzyxGvcD8Lk en contra de esta manipulación y en contra de los medios que sesgan la información respondiendo a agendas particulares y violentando la objetividad periodística. Conminan a los cuatro candidatos a NO adjudicarse su movimiento, que denominan “ciudadano y apartidista” y, finalmente citan a otra marcha, en la “Estela de Luz” para el miércoles 23 de mayo.

Curiosamente, a partir de el domingo 20, Tele Visa y TV azteca han estado liberando cápsulas con segmentos de los videos de la red que contienen las escenas de lo que realmente pasó en la Ibero (al parecer “curándose en salud”).

El movimiento de estos estudiantes ha trascendido más allá de una simple protesta dentro de los límites de su campus y está rompiendo el muro del silencio de los medios, no solamente en la red, sino en los medios mismos.

Hay una revolución de información. Es de estudiantes. Comenzó en la red y ha salido a las calles. “ATENCO SOMOS TODOS” rezaban las mantas exhibidas el viernes, cuando comenzó esta historia. Rocío, una estudiante, dijo entonces a los periodistas: “Somos fresas, pero no pendejos”.

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