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Lucha de ex-Braceros y Adultos Mayores

Por Octavio GASPAR 

Este pasado domingo 6 de noviembre, un grupo de doce personas entre los 65 y los 75 años, ex braceros del estado de Jalisco, cumplieron más de 24 horas de haber tomado el Congreso del Estado. No han recibido respuesta a su petición de que se instale una mesa de trabajo donde participen todas las fracciones parlamentarias a fin de analizar su petición de una pensión alimentaria para los adultos mayores del Estado. 

Como una medida de presión, Salvador Barajas del Toro, presidente de la mesa directiva, y José Manuel Correa Ceseña, secretario general del poder legislativo, dieron instrucciones para que no se permitiera ingreso de alimentos ni de las medicinas que requieren los ex braceros que permanecen dentro del recinto, entre los que se encuentra también una mujer. Al parecer la estrategia les está dando resultado, pues uno de los manifestantes ya se retiró a su hogar debido a que no pudo contar con los medicamentos que por su edad avanzada requiere.

 A pesar de que han tenido acercamientos con los diputados Elisa Ayón (del PRI) y Raúl Vargas (del PRD), los ocupantes del congreso solicitan una comisión plural a fin de iniciar una serie de pláticas que los lleven a un acuerdo.

 Su insistencia a ser atendidos es debido a que reunieron 75 mil firmas para respaldar una iniciativa de pensión alimentaria y, al decir de ellos, el congreso del estado la ha ignorado hasta ahora, al no considerarla aún a votación.

 Otras organizaciones, como El Barzón Popular de Jalisco, estuvieron expresando su apoyo a quienes ocuparon el congreso con el cierre temporal de avenidas (Hidalgo, entre Liceo  y Pino Suárez e Hidalgo y 16 de Septiembre) por períodos de hora y media y permanecen agrupados en la Plaza de la Liberación, a las afueras del Congreso, para prestar ayuda a quienes resisten en su interior.

 Al parecer el gobernador del estado de Jalisco, Emilio González Márquez, se había comprometido con los dirigentes del movimiento de apoyo a ex braceros de Jalisco desde noviembre del 2010 a apoyarles económicamente mediante una pensión para adultos mayores y a la fecha no les ha cumplido. Eso trajo como consecuencia una serie de manifestaciones por parte de los ex braceros, primero en Casa Jalisco, donde duraron más o menos dos meses y, aparte de ser ignorados, les enviaron a policías para que les quitaran sus mantas y sus pancartas. 

Luego pasaron a la Plaza de Armas. Ahí convocaron a una rueda de prensa para denunciar la promesa incumplida del gobernador y la devolución de los ahorros que aún les debe el gobierno federal del Fondo de Ahorro del Programa Bracero, que ellos reunieron mientras estuvieron trabajando en Estados Unidos.

 Finalmente se trasladaron al Congreso del Estado, mismo que decidieron tomar, en vista de que no habían sido hasta entonces escuchados.Su objetivo es que sea el Congreso del Estado el que vote por una Ley de Pensión a los Adultos Mayores, y que ésta no quede al simple arbitrio de Emilio González.

 Dicen que una historia, para que sea clara, conviene contarla desde el principio. Así que, con su venia querido lector, hago un breve recorrido desde el inicio de los hechos.

 En el año de 1942 se fundó por iniciativa del gobierno norteamericano el Fondo de Ahorro del Programa Bracero, mediante el cual se retuvo el 10% de su salario a millones de mexicanos que fueron al país del norte a trabajar al campo, para constituirles un patrimonio por su trabajo. Eran tiempos de crisis para Estados Unidos, que estaba involucrado ya en la Segunda Guerra Mundial y necesitaba urgentemente ayuda exterior para atender su producción agrícola y reorganizarse internamente tras su Gran Depresión mientras un grueso contingente de su población estaba en el frente de guerra.

 Esas condiciones llevaron a Franklin D. Roosevelt, el célebre gobernante de Norteamérica, y a Manuel Ávila Camacho, presidente de México en ese entonces, a firmar dicho Programa con la finalidad de estimular a millones de campesinos mexicanos para que se fueran a trabajar al Norte. 

De 1942 hasta 1964, cada año el gobierno depositó ese 10% de ahorro de los braceros en un Banco Federal de Estados Unidos, el cual al término de cada año fiscal lo trasladó y entregó al gobierno mexicano para que hiciera entrega a sus beneficiarios. El dinero que llegaba de Estados Unidos fue depositándose en el Banco de México y finalmente se trasladó al Banco de Crédito Rural.

Desde entonces se cumplió la predicción del monje loco: “nadie sabe, nadie supo” lo que sucedió con los dólares. Muchos de estos trabajadores, iletrados en su mayoría, NO sabían que les estaban haciendo este tipo de descuentos, mucho menos que tenían un fondo de ahorro del producto de su trabajo. Tal vez fué ahí donde vieron una jugosa oportunidad los presidentes mexicanos que subieron a la silla durante este período.

 El Frente Nacional de Organización de Braceros “Proa, A.C.” estima que se firmaron al menos 5.5 millones de contratos, que iban desde los 45 días hasta los más de 20 años que duró el convenio. Imagínese: ¡El diez por ciento de los jornales semanales de millones de trabajadores agrícolas que ganan en dólares, durante poco más de VEINTE AÑOS…!Una terrible tentación para un grupo de personas que, por definición, no podemos incluir dentro de “el conjunto de las personas honestas” de Diógenes… 

Efraín Arteaga, representante de los ex braceros de Zacatecas, menciona que los únicos que tenían acceso a este fondo eran los presidentes de la república, por lo que supone que ese fondo fue a dar durante todo ese tiempo a financiar campañas políticas o, de plano, a las cuentas personales de los presidentes que estuvieron en funciones. Pero tarde o temprano las cosas salen a la luz pública.

Durante los años noventas aparecieron hijos y nietos de estos ex braceros, nuevas generaciones que sí sabían leer y escribir, que llegaron a interpretar estos documentos relativos al pago de jornales y se enteraron de la existencia de este fondo de ahorro; entonces los ex braceros comenzaron a correr la voz y a organizarse para reclamarlo. Se formaron más o menos a principios del año 2000, diferentes organizaciones de ex braceros en todo el país que estuvieron realizando asambleas, marchas y diferentes tipos de manifestaciones para que este dinero llegara a sus manos.

 El movimiento fue haciendo cada vez más presión, hasta que llegó a su límite máximo en el 2004, cuando diferentes organizaciones de este tipo bloquearon carreteras y tomaron el rancho del entonces presidente Vicente Fox Quezada. Los guardias presidenciales amagaron, intimidaron, mintieron e hicieron de todo para disolver la conglomeración pero los ex braceros no cedieron.

El estira y afloja duró durante varias horas.A pesar de que les habían dicho que el presidente “había salido al pueblo” y no estaba en esos momentos en su rancho, los manifestantes se negaron a dejar la propiedad. Es ahora una especie de leyenda urbana la anécdota de que algunos de los demandantes quebraron por accidente una de las macetas favoritas de la madre del presidente (¡Íralo, sí tenía, tú!) y que la señora muy molesta le dijo a su hijo: “¡Por favor atiende a esos señores!”.

 Fuera por la causa que fuere, el 25 de mayo de 2005 Vicente Fox publicó en el Diario Oficial “La Ley que crea el fideicomiso que administrará el fondo de apoyo social para ex trabajadores migratorios mexicanos, Período 42 – 64”, que autorizó por fin que a los braceros que trabajaron durante ese tiempo se les diera un apoyo de 38,000 pesos. Pero como sucede en nuestro país, que se llena de edictos y leyes sin ser aún Estado de Derecho, los problemas no terminaron con la simple publicación de esta Ley.

Para muchos de los beneficiarios el apoyo económico era incobrable porque no tenían papeles o porque por su avanzada edad no podían estar viajando hasta la capital del país para registrarse y estar yendo hasta allá a revisar las listas para cobrar el dinero.

Luego en el 2009 el presidentito Calderón llegó como la antítesis del rey Midas a meter su cuchara: modificó la Ley estipulando que la ayuda se pagaría en exhibiciones de ¡Cuatro mil pesos POR AÑO!¿Cuántos años deberá vivir una persona de 70 años para cobrar 38 mil pesos en exhibiciones de cuatro mil por año? ¿Qué persona en este país sale de apuro con cuatro mil pesos ANUALES? ¡Hágame usted el favor!

 Tomando como base un contrato menor, de 45 días, con el 10% de un salario equivalente a 14 dólares, investigadores de la UNAM hicieron un cálculo de los intereses que se generarían desde 1942 hasta el año 2005 y concluyeron que a una persona que trabajó bajo un contrato de solamente UN MES Y QUINCE DÍAS se le debían TRESCIENTOS MIL pesos. ¡Imagine usted ahora los intereses que se le deben hasta el 2011 a un ex bracero que trabajó los veinte años! 

Un cálculo final hecho por los mismos investigadores: El total que se debe a los ex braceros de este programa es a la fecha, con todo e intereses, una cifra de 3.5 SEPTILLONES de pesos (Trivia: si un millón de pesos tiene SEIS ceros ¿Cuántos ceros tiene un SEPTILLÓN?)

¿…Cuatro mil pesos por año, señor Calderón? ¡Pues con razón espera usted ganar la guerra contra el narco antes de diciembre! ¡Es estar tan fuera de la realidad como para creer que el PAN estará con Cordero, en los Pinos, de nuevo en el 2012!

 Las presiones y las manifestaciones de descontento crecieron entonces nuevamente, como era de esperarse, hasta que el miércoles 28 de mayo del 2010 el pleno de la cámara de diputados aprobó por unanimidad pagar EN UNA SOLA EXHIBICIÓN los 38,000 pesos “de apoyo” a los ex trabajadores inmigrantes. Seis meses después, el 24 de noviembre del 2010 a Emilio González Márquez se le ocurre, en una reunión con una comitiva del Movimiento de Ex Braceros en Jalisco, la puntada de ofrecerles una ayuda financiera adicional al pago de 38 mil pesos que el gobierno federal les adeuda, “como una compensación por esta tan larga demora”, no porque tenga palabra, sino sencillamente porque el prometer no empobrece. 

Así fue como comenzó la trifulca que ahora termina con la ocupación del Congreso.  Al día 7 de noviembre, sin embargo, se han notado algunos avances: 1. Emilio mandó colocar magueyes en el camellón de Manuel Acuña, frente a la Casa Jalisco, para que no le vuelvan a hacer ahí plantones. 

2. La seguridad interna del Congreso, aparte de impedir el acceso de alimentos y agua a los ex braceros que están dentro del recinto legislativo, les ha bloqueado ahora la comunicación vía celular con sus compañeros del exterior.

 3. Derechos Humanos, en el eterno sueño de los justos, no ha movido un dedo, pero ya ha sido notificado. Van ya 63 días de manifestación pacífica de los ex braceros, adultos mayores nuestros, tan venerados en sus discursos públicos por nuestros legisladores y nuestros gobernantes.  

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