La Gravedad de la Ley Atenco

Por Alfredo DON OLIVERA

“No mames, Peña Nieto”
Fernando del Paso

Aunque tal vez, la noticia del mes debería ser el otorgamiento en España, del premio Cervantes, al escritor mexicano Fernando del Paso, pues tal vez lo sea aun más, las fuertes declaraciones que vertió el notable literato en contra de la figura del cada vez más discutible presidente mexicano Enrique Peña Nieto.

Cito textualmente su declaración “Las cosas no han cambiado en México sino para empeorar, continúan los atracos, las extorsiones, los secuestros, las desapariciones, los feminicidios, la discriminación, los abusos de poder, la corrupción, la impunidad y el cinismo. Criticar a mi país en un país extranjero me da vergüenza. Pues bien, me trago esa vergüenza y aprovecho este foro internacional para denunciar a los cuatro vientos la aprobación en el Estado de México de la bautizada como Ley Atenco, una ley opresora que habilita a la policía a apresar e incluso a disparar en manifestaciones y reuniones públicas a quienes atenten, según su criterio, contra la seguridad, el orden público, la integridad, la vida y los bienes, tanto públicos como de las personas. Subrayo: es a criterio de la autoridad, no necesariamente presente, que se permite tal medida extrema. Esto pareciera tan solo el principio de un estado totalitario que no podemos permitir. No denunciarlo, eso sí que me daría aún más vergüenza”.

Entonces, aclaremos, la Ley Atenco fue promovida por el gobernador del Estado de México Eruviel Avila y de manera concreta es una ordenanza que regula el uso de la fuerza pública en dicho Estado para permitir que los elementos de seguridad hagan uso de la fuerza, armas de control ¡e incluso armas letales! cuando así se requiera.

Y la violencia de las palabras de Fernando Del Paso, no es para menos, porque imagínese Usted, si tanto hemos censurando con a aquellos estados cuyas legislaciones, tras un juicio, aun contemplan el salvajismo de la pena de muerte, entonces ¿quién será ese individuo de la tropa, o esa autoridad tan serena, tan ecuánime, tan preparada y tan sabia, que en algún momento de la acción, pero bajo el pretexto de salvaguardar la seguridad y el orden públicos, resolverá que es necesario meterle balazos a algún pobre infeliz; por el hecho de estarse manifestando?

¿Qué acaso no fue esa la desdichada argumentación asesina criminal de quienes masacraron a los manifestantes del 2 de Octubre de 1968?. No cabe duda que la más importante lección de la historia es que aun no se han aprendido sus grandes lecciones.

Pero para reflexionar un poco más sobre la barbarie de esta Ley, recordemos que los Derechos Humanos son un conjunto de derechos reconocidos a toda persona, con el objeto de poder establecer las condiciones necesarias para concretar una vida digna, y están basados en los principios de libertad, dignidad, igualdad y justicia.

Estos derechos, actualmente se encuentran clasificados en naturales y en todos los demás que la constitución correspondiente otorgue a los integrantes de esa sociedad; bajo el entendimiento de que los llamados “Derechos Naturales” forman parte integrante de la normatividad de la vida misma, y en consecuencia, le son inherentes, e indubitablemente anteriores a cualquier constitución.

Es decir ¡no pueden ser excluidos de ninguna norma humana! O sea, que no son discutibles, no son negociables, son absolutamente obligatorios a la vida humana. Los derechos naturales de todos los seres humanos son; el derecho a la vida (el principal y fundamental de todos ellos), a la Libertad, a la Seguridad, a la Justicia, a la Vivienda, a la Solidaridad, a la Educación, a la Alimentación, a la Paz, a la Salud y al acceso a los recursos naturales.

Todos estos derechos naturales, e insisto obligatorios, son universales, inalienables e insoslayables de todos los seres humanos. Pero fíjense bien, ¡además, son indivisibles! Es decir el incumplimiento de cualquiera de ellos quebranta en ipso facto a todos los demás.

Como se podrá entender, la llamada Ley Atenco, al dejar al criterio de cualquier mequetrefe el uso de la fuerza letal, además de estar terminantemente prohibido por los derechos naturales, automáticamente convierte a la autoridad en asesina.

Yo la verdad aun no alcanzo a creer que semejante brutalidad (no le puedo llamar de otra manera), haya sido aprobada por un cuerpo edilicio legislativo que presupone la integración de personas pensantes, cultas, preparadas, que aman la vida y se esfuerzan por armonizar a la sociedad. Esta Ley, es un auténtico retroceso a la más baja de las barbaries; la verdad y discúlpenme, hasta dan ganas de patearlos.

Pero lo todavía peor, es que Fernando Del paso, intrínsecamente, además nos hace una advertencia muy clara; esta Ley, pareciera el primer paso hacia un estado totalitario. ¿Por qué? Pues por el elemental principio de que si el Estado ya comenzó negar a los mexicanos sus inclaudicables derechos naturales y humanos, entonces los únicos derechos que podremos disfrutar, serán aquellos que los legisladores, de acuerdo a sus conveniencias e interés particular (así actúan), nos quieran conceder. ¿Absurdo verdad? Pero pensemos que aun más que absurdo, es peligrosísimo para nuestro futuro como sociedad.

Yo cuando veo a nuestros legisladores aprobar leyes tan denigrantes como lo es ésta, o como lo ha sido la Reforma Energética que implicó el descarado despojo que nos hicieron con respecto a la propiedad sobre el petróleo e incluso de muchas maneras de nuestra soberanía, me angustio al ponerme a pensar el bajísimo nivel intelectual de nuestros políticos, o tal vez peor, el grado de cinismo al que están llegando.

Y qué le vamos a hacer, si nuestro propio presidente, nos ha dejado ya en claro, que lo suyo, no es ni la preparación académica, ni la capacidad de reflexión. Y si a lo anterior le agregamos declaraciones tan desafortunadas, como cuando invitó a los mexicanos a “darle vuelta a la página” y ya olvidarse de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, no puedo en consecuencia sino avalar el reclamo que el mismo Fernando Del Paso en España, hizo al presidente de México cuando señaló “En México, tenemos un presidente muy inculto” y por escrito públicamente le reprochó ¡No mames peña Nieto!

En fin, parece que para cerrar mis intervenciones me estoy volviendo sarcástico, porque ahora tendré que terminar expresando; “Pobre México, tan lejos de Dios, tan cerca de los gringos y en manos de la voracidad de sus políticos y el escaso entendimiento de Peña Nieto” .

 

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