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Justo en el Blanco

Por Juan CABELLO

Los acontecimientos violentos que azotan prácticamente a todo el país nos ejemplifican sin palabras los logros alcanzados en materia de seguridad pública, el reconocer la imposibilidad de enfrentar dichos acontecimientos de manera honesta por parte del gobierno federal, estatal y municipal, lejos de denostarlos (ellos solos lo han hecho en incontables ocasiones), permitiría avizorar otros panoramas y otras opciones.
Entender que un policía que gana en promedio diez mil pesos, que no tiene la certeza de conservar su empleo y que su arma de cargo no está en condiciones para enfrentar las que utilizan las organizaciones delictivas (las cuales por cierto no tiene que enfrentar), no tiene ni la motivación ni los elementos para cumplir con su deber.
Además el deplorable desempeño de los mandos directivos policiacos y la pésima integración de las averiguaciones por parte de los ministerios públicos que permite la pronta liberación de los delincuentes que pese a todo lo dicho, logran ser detenidos y encarcelados, son los factores (y claros indicadores de corrupción), que señalan que el gobierno está perdiendo de antemano un enfrentamiento.
Hoy la inseguridad es tanta, que hasta burdo resulta denunciar, no hay capacidad humana para afrontar tan lamentable situación, las víctimas de la delincuencia organizada que fueron asesinadas ni son más muerto ni menos muerto que otros, son la parte sensible de un problema de gran magnitud que no se ha podido resolver.
Es por eso que en defensa de estos limitados gobiernos y en memoria de los que ya no están, arguyo que nadie está obligado a lo imposible, luego entonces se debe aceptar primero la imposibilidad de hacer frente a la mafia y el narco, para proponer una iniciativa de ley que permita la libre portación de armas.
Permitir La organización civil y modificar las leyes que sean necesarias, serían los primeros pasos para lograr el control, apaciguamiento y desaparición de los grupos delictivos que hoy tienen la voz cantante.
Un buen comienzo sería publicar en Internet un listado (permanente), donde se puedan ubicar con nombre, fotografía y delito cometido, todos los reos y liberados, con la finalidad de que la ciudadanía los conozca y ubique.
Lo anterior nace de la reflexión sobre la causa y origen de la fuerza de los grupos delictivos, nadie sabe (al menos de manera oficial), quiénes ni cuántos son, dónde viven, quienes son sus seres queridos, ni dónde operan.
Teniendo en la red dicha información las organizaciones delictivas serían vulnerables y habría igualdad de condiciones, ya tendrían plena conciencia de que sus actos pueden traer consecuencias, sabrían que puede haber represalias y que deben asumir su responsabilidad.
Luego entonces, seguramente al inicio las aguas se agitarán pero al tiempo todo volvería a su nivel.
Así se podría argumentar con el paso del tiempo que con dichas acciones se dio justo en el blanco.

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