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“Inicios Fulgurantes”

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA

Resulta indudable que actualmente se escribe muy buena literatura, textos de gran interés a los que a mi juicio tan sólo falta para determinar para su trascendencia el transcurso del tiempo que hará que sean considerados como clásicos y aquí tendrá que considerarse la reacción que el texto genera en el lector ya que es lector quien completa el círculo creador, no basta que un texto haya sido escrito con excelencia por su autor que considero cesa una vez que éste ha sido publicado, tiempo en que considero el contenido deja de ser propiedad de su creador y debe esperar el dictamen del lector que se dará cuando éste haga suyo o rechace el trabajo que se le ha presentado y que en uno de los ejercicios humanos más libres que conozco se elige: leer. Ya después el tiempo determinará la trascendencia.

Personalmente me impresionan mucho algunas frases iniciales que por sí solas considero son de por sí una joya en sí mismas, desde luego que no es sólo esa frase la que hace una obra maestra, pero válgame que si ayuda. Ahora que no tenemos que coincidir entre las que me gustan a mí y las que usted elija, la lectura es un ejercicio tan singular que cada reunión de un texto y un lector producirá una magia particular de gozo personal.

No puede faltar en primer término el clásico don Quijote de la Mancha en que Cervantes nos legó: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme,” no es que no la recuerde sino que no quiere acordarse sencillamente porque no le da su gana. Difícilmente podría ser más descriptivo y tenemos más de cuatrocientos años discutiendo cuál es ese lugar que él no quiso recordar.

En nuestro entorno Juan Rulfo en la que a mi juicio es la obra más grande de la literatura mexicana nos dejó para la posteridad “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo” frase que a pesar que ni siquiera escuchó con atención su interlocutor pero que por si descubre todo el mundo que el jalisciense nos quería mostrar.

Hay otros que simplemente establecen magistralmente un entorno físico, entre los que recuerdo está Edgar Allan Poe en La caída de la Casa Usher que nos describe “Durante todo un día de otoño, triste, oscuro, silencioso” que concreción o Dostoievski que en los Kamarazov “ Era una bella mañana clara y tibia de fines de agosto.” Que insinúa apenas el drama que se desarrollará en la obra.

Otro inicio de obra que me parece extraordinaria es la del recién fallecido Gabriel García Márquez que inicia Cien años de soledad diciendo “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo” difícilmente podría iniciar mejor. Me llamó la atención que ahora que murió muchos críticos no la consideraron su mejor novela, a mí me encantó entonces y lo sigue haciendo.

En fin quise en nuestra charla de hoy compartir con ustedes cuestiones que tal vez sólo me provoquen a mí a leer, quizá como un anuncio de banquete que seguirá.

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