Fuera de Juicio

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Perfil Político: Cosas Buenas que Parecen Malas

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Por Luis Alberto ALCARAZ 

LA NUEVA ESTAMPA. Ayer el malecón de Puerto Vallarta amaneció en ruinas, casi como cuando sufrió los embates del huracán Kenna. De inmediato se desató el debate en las redes sociales y en algunos portales de internet, donde por lo general se hablaba de la destrucción del malecón. Hubo alguien que intentó endosarle el apodo de Kenna al alcalde Salvador González Reséndiz por ser el responsable directo de esta presunta destrucción. Nadie hablaba de la cuantiosa inversión que se realiza para transformar el centro de la ciudad mediante esta cirugía mayor. La constante era el “enorme daño” que se le hace a la ciudad, los miles de empleos que se perderán en estos cuatro meses en los que el malecón vallartense será la Zona Cero de la ciudad. Incluso alguien habló de que con el arranque de estas obras termina una era del viejo pueblito típicamente mexicano e inicia otra marcada por la modernidad, como si Puerto Vallarta no fuera desde hace años una ciudad cosmopolita con un centro histórico que se aferra a su identidad. Ni por asomo aparecieron los defensores de la obra, que en todo caso se manifiestan guardando silencio. El alcalde solo, en la resaca de su boda civil, asumió por completo el golpe, en una clara demostración de que este gobierno padece un grave déficit de operadores políticos que ayuden a vender bien este tipo de obras, que evidentemente son muy buenas pero que de entrada parecen ser negativas.

 PARECE QUE FUE AYER. Esa incapacidad de los diversos gobiernos municipales por convencer a sus gobernados de las bondades de sus grandes obras ha generado que de manera cíclica la ciudad avance a pesar de la oposición de amplios sectores de su población. Porque lo que hoy se vive con esta remodelación del malecón fue similar a lo que en 1992 generó Rodolfo González Macías 

cuando decidió emprender la primera gran remodelación del malecón vallartense. Hacer lo que hasta entonces parecía imposible, cerrar el malecón por espacio de varios meses para remodelarlo provocó casi una guerra civil, tan intensa como la que años antes causó el propio ingeniero cuando partió en dos el corazón de Vallarta para introducir el gran colector que resolvió los problemas de drenaje de la ciudad por varias décadas. Hoy, a toro pasado, está claro que esas polémicas obras fueron para bien. Incluso la decisión de pasados ayuntamientos de concesionar los principales parques públicos del municipio para la construcción de estacionamientos fue positiva, al menos en el parque Hidalgo, el parque Lázaro Cárdenas y la plaza de El Pitillal, donde los inversionistas sufren en serio para recuperar su inversión. El único caso donde Vallarta salió perdiendo fue en el jardín Benito Juárez, donde se perdió un área verde estratégica para dar paso a una mole de concreto que hoy es una mina de oro para la empresaria Luz María Torres.

UNA SOCIEDAD VIGILANTE. De entrada el proyecto de remodelación del malecón se antoja positivo, sobre todo porque permitirá corregir las estupideces hechas por Javier Bravo, quien tuvo la genial idea de colocar jardineras sobre el malecón y sobre la banqueta de enfrente a sabiendas de que terminarían convertidas en basureros. Sin embargo es evidente que cualquier proyecto puede ser perfectible, por lo tanto, en lugar de desgarrarse las vestiduras lamentando la “destrucción” del malecón, sería de mayor utilidad organizarse como sociedad para supervisar la obra y garantizar que no termine beneficiando a un puñado de particulares. Por ejemplo, es importante definir muy bien el concepto de peatonalización, porque mientras unos entendemos por eso el hecho de cerrar totalmente el tráfico a cualquier tipo de vehículos, otros, como el alcalde, parecen entenderlo como el cierre parcial de la calle Díaz Ordaz para permitir sólo el tráfico de taxis, lo cual es contradictorio. Se peatonaliza o no el malecón, no hay medias tintas. También hay que garantizar que el área peatonalizada no se convierta en una extensión comercial de los negocios que ya operan frente al malecón. Se trata de ganar espacio para que el peatón pueda disfrutar del centro frente al mar, no para que los restauranteros amplíen su capacidad de aforo.

 RIESGOS LATENTES. De igual forma es importante fiscalizar que el nuevo malecón cumpla con su principal función de proteger el centro de la ciudad contra un embate del mar, como ocurrió durante el paso del huracán Kenna. De no haber existido el malecón el daño generado por el fuerte oleaje habría sido muy superior ya que buena parte de los edificios que están frente al malecón hubieran sido destruidos. Por lo mismo, pretender bajar la altura del malecón para igualarla al nivel de la calle Díaz Ordaz es una irresponsabilidad que pudiera derivar en un acto criminal ya que se dejaría a los edificios de la zona a merced de la furia del oleaje que obligadamente se registrará en el futuro cuando algún otro huracán impacte en la zona. De ese tipo de detalles deberíamos estar atentos, en lugar de estar desinformando a nuestros lectores hablando de la “destrucción” del malecón, como si con esta obra ya no habrá en el futuro ese paseo tradición de vallartenses y visitantes frente al mar. Por lo demás es justo reconocer que la obra ha sido bien planeada al realizarse sobre los meses que más baja ocupación registra el municipio. Si la empresa contratista cumple, para octubre, cuando inicie la próxima temporada alta, los visitantes descubrirán otro Puerto Vallarta, seguramente mejor que el que conocían hasta ayer.

 POSDATA. A más de un año de la próxima elección, la clase política vallartense anda desatada. Por el PAN el diputado Ramón Guerrero anda vuelto loco, aprovechando el apoyo irrestricto del gobernador Emilio González Márquez y del diputado Abraham González Uyeda, quienes lo acompañaron en su fastuoso primer informe de labores. Esa fuerza mostrada por El Mochilas no impide que Humberto Muñoz Vargas y Juan José Cuevas García hagan lo suyo, uno apoyado por el presupuesto del Seapal y el otro utilizando su posición como diputado federal. En el PRI ya se ha tirado línea a favor de Adrián Méndez, quien goza del respaldo del alcalde Chava González y del cetemista Rafael Yerena. El Archie tendrá en Andrés González un hueso muy duro de roer.

VOX POPULI. Aunque se anunciaba la madre de todas las batallas, al final no hubo tormenta en el PRI el pasado fin de semana, cuando Gloria Palacios y Gabriel Salcedo integraron la única fórmula que se registró en busca de la dirigencia del PRI Vallarta. A última hora Javier Bravo tragó camote y optó por meter de nuevo a la maleta a Augusto Alcaraz y Emma Teresa Robles, quienes tuvieron muy claro que no tenían ninguna posibilidad ante el control casi absoluto que Rafael Yerena tiene del Consejo Político del PRI. Lo que sí debiera preocuparle a Yerena es que de nueva cuenta se está formando un bloque en su contra integrado por la CROC, la COR, la CROM y la CNOP, lo cual es garantía de que el año entrante habrá una disputa feroz por las candidaturas del PRI.

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Última actualización el Martes, 17 de Mayo de 2011 11:18  

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