Home / Colaboradores / Juan Cabello / ¿Corrupción en Zapopan?

¿Corrupción en Zapopan?

Por Juan CABELLO

Hace días vi una declaración de Héctor Vielma en el periódico Milenio en donde dice “a mi me eligieron para resolver los problemas. Ése y cualquiera”. Y es loable que un presidente municipal resuelva los problemas de su municipio.

 Además señala la nota que ”dijo que a sus habitantes les interesa que pase la basura y funcione el alumbrado público”, que no sesiona el cabildo porque no hay “pendientes de obra pública” y  (pidió ejemplos).

Una vez más, el presidente municipal de Zapopan es presa de sus declaraciones, pues habré de dar “ejemplos” de pendientes de obras públicas y ya entrado en gastos haré algunos comentarios.

Aquellos lectores asiduos a Mural recordarán que el año pasado fueron señalados actos de corrupción en la ex villa maicera, que concluyeron con la separación del cargo del ingeniero César Lau Yuen. Eran asuntos referentes a varias inconsistencias, resaltando algunas relacionadas con los vehículos municipales; pero en realidad ¿qué pasó?   

 Nada… pues se habla de jugosas retribuciones a los medios por su silencio y el asunto no pasó de ser encabezado de primera plana en el referido diario durante tres o cuatro días.

Al interior del ayuntamiento claro que hubo consecuencias, pues los avezados funcionarios tuvieron que suspender de tajo las acciones que realizaban bajo el cobijo de la impunidad (acciones que previamente habían sido circuladas entre los regidores mediante un panfleto de denuncia de tales anomalías), acciones que por supuesto estaban y están al margen de la norma, pero que ahora los regidores lo saben y lejos de denunciar, buscan raja y participación.

Voy a contarles la historia de un hombre de negocios que ebrio de poder, se ensucia y regodea al interior de su gobierno municipal, pero que al exterior hasta parece la madre Teresa de Calcuta. No estoy hablando de robo de  pesos, no señor (que para los efectos es lo mismo robar un clavo que un millón de cajas de clavos), estoy hablando de un negocio millonario que se hace en la nariz de todos y nadie dice nada (¿complicidad o desconocimiento?).

De lo que estoy hablando es de irregularidades en la función pública que pueden dejar abierta la puerta a la corrupción (germen que se niega a ser exterminado y pulula en las administraciones municipales sobre todo en el último año de gestión), si es que no está ya adentro.

Para quienes no entienden lo que estoy diciendo seré claro: vamos a suponer que el ayuntamiento necesita reparar un camión recolector de basura, el trámite normal comienza con la solicitud del servicio, una vez hecho lo anterior, la dependencia encargada de hacer la reparación elabora una revisión del camión descompuesto y elabora un diagnóstico, ya revisado el camión y elaborado el diagnóstico, el jefe de la dependencia encargada de la reparación emite una orden de trabajo  y si en su dependencia existen los materiales necesarios para hacer la reparación, se hace. Pero si en dicha dependencia no existen los materiales, ésta elabora una requisición y la turna a la dirección de adquisiciones para que publique dicha orden de trabajo entre los proveedores (que en el argot burocrático se denominan “familias”), quienes como postores de subasta pujan por dar el servicio, al ganador (quien en teoría debe ser el que haya resultado más económico y con mayor garantía), se le proporciona una orden de compra y si es necesario se le entrega un anticipo, concluyendo el trámite con la reparación del camión a satisfacción del cliente. Cabe señalar que la duración aproximada de este trámite es de tres a cuatro meses (que no es el que marca la ley  pero es el tiempo que normalmente tarda un trámite).

Ya conocido el trámite le voy a platicar apreciable lector, unas secuencias de hechos que hacen dudar sobre si las cosas en el ayuntamiento de Zapopan se hacen con apego a la norma: empezamos haciendo una historia cronológica de los acontecimientos:16 de diciembre de 2011, llegan a la dirección de mantenimiento vehicular ochenta y nueve solicitudes de servicio provenientes de la dirección de aseo público, para que se les proporcione a las unidades (camiones compactadores de basura, todos modelo 2009) servicio de mantenimiento preventivo y correctivo a chasis cabina (camión) y caja recolectora de residuos, consistente lo anterior en: afinación menor, sistema de enfriamiento, cambio de aceite de transmisión cambio de aceite de diferencial, engrasado general de baleros, limpieza y ajuste de frenos y servicio de mantenimiento al equipo aliado que en letras más pequeñas se detalla: lavado del depósito hidráulico, cambio del filtro del retorno, cambio de aceite hidráulico, lavado de filtro de succión,  corregir fugas de aceite de líneas hidráulicas, servicio de mantenimiento a pistones de pala, servicio de mantenimiento a pistones de cortina, servicio de mantenimiento a pistones de concha, servicio de mantenimiento a pistón central, reparar fisuras de caja, cambiar pernos desgastados, cambiar patines de prensa y luces en general.

Hasta aquí vamos bien, la dependencia de aseo público elabora una solicitud de servicio, la dirección de mantenimiento vehicular la recibe, pero los camiones nunca llegaron para ser revisados y mucho menos para que se les hiciera el diagnóstico que permitiera corroborar lo que se afirmaba en la solicitud de servicio.

Lo anterior no sería noticia (pues fue lo que se denunció y salió publicado en el periódico Mural los días 3, 4, 5 y 6 de enero de 2012 y todo eso se detuvo), salvo que el  26 de enero ya viendo las aguas tranquilas, lo están haciendo de nueva cuenta y como la película de matrix, recargado.

No obstante que nunca se vieron los camiones ni se diagnosticaron, la directora de adquisiciones (Karla Soto Rodríguez, quien también en ese entonces fungía como la encargada del despacho de la oficialía mayor administrativa),  cubriendo las funciones de juez y parte y contando siempre con el apoyo (no lo hubiera podido hacer ella sola), del director de mantenimiento vehicular, giró instrucciones para que dichas solicitudes fueran admitidas sin diagnosticarse (reitero, nadie de mantenimiento vehicular vio los camiones y mucho menos los revisó), pues era urgente el servicio solicitado y tenia que hacerse a la brevedad (se hicieron los diagnósticos en el papel no en los hechos), por lo que se emitió la orden de trabajo correspondiente y fue asignado a una “familia” de nueva creación (ésta es otra historia), con un presupuesto de 75,000 por unidad (6´675,000 pesos) aun y cuando el propio fabricante de los camiones presentó un presupuesto de 30,000 por unidad (2´670,000 pesos), creo que no necesito decir más para que a usted, apreciable lector le quede claro y sin lugar a dudas, la forma en que se resuelven los problemas en Zapopan.

Como cereza en el pastel quiero decir que existe un oficio (yo tengo copia en mi poder), signado por la oficial mayor administrativo donde informa que no se dará trámite a ninguna solicitud de servicio que no venga firmada por el titular de la dependencia y las ochenta y nueve solicitudes de servicio, como usted bien se lo imagina, ninguna viene firmada por el director (en éste caso por el director de aseo público).

Nos vemos en la próxima.

Check Also

El PRI y las Razones de su Próxima Derrota

Por Juan CABELLO Conocer las razones por las que las personas militan en un partido …

El Fuero, el Desafuero y Otras Payasadas

Por: Juan CABELLO El circo no está instalado, es más, ni siquiera se ha anunciado …

Ellas Contra Ellos

Por Juan CABELLO Desde hace años, la mujer ha sostenido una lucha incesante por adquirir …

La Fuerza de uno

Por Juan CABELLO En los estados unidos se vive bien, se gana en dólares pero …

La Corrupción, un Asunto Inequitativo

Por Juan CABELLO La rendición de cuentas es un gran avance en la lucha anticorrupción, …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *