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Héroe o Villano Snowden

Como encargado de administrar la seguridad de la red informática de Estados Unidos en Suiza, Edward Snowden carecía de una cuenta de Twitter y era un apasionado de la privacidad, pero tras filtrar a los medios de comunicación “el estado de vigilancia de Estados Unidos” las redes sociales se han convertido en su única ventana al mundo.

Es el hombre (“hacker” para unos, “cracker” para otros) más mencionado en estos momentos, luego de que permitió dar a conocer su identidad porque asegura que no ha hecho nada malo, pero puso al descubierto que el espionaje internacional a través de las redes sociales es una realidad.

En la prensa norteamericana se le maneja como “un soplón” por filtrar información de estricto control interno, pero en su defensa maneja que no podría permitir que Estados Unidos violara la privacidad ni la libertad de los usuarios de Internet, a lo que respondieron con una feroz cacería extrajudicial.

Cuando Estados Unidos aún lo cobijaba, Snowden se dio de alta en el Ejército, pero se fracturó ambas piernas, por lo que su destino se acomodó detrás de una computadora.

Es epiléptico y a pesar de ello, tiene al Gobierno más poderoso del mundo detrás de él, en el segundo caso más sonado de filtraciones en Estados Unidos, cuando todavía no se olvida a Julian Asange y WikiLeaks.

Precisamente, apenas el pasado 2 de julio WikiLeaks dio a conocer la lista de países a los que Snowden ha pedido asilo político: Austria, Bolivia, Brasil, China, Cuba, Finlandia, Francia, Alemania, India, Italia, Irlanda, el Reino de los Países Bajos, Nicaragua, Noruega, Polonia, Rusia, España, Suiza y Venezuela.

Actualmente se encuentra varado en un aeropuerto de Moscú.

Julian Asange alabó a Snowden, llamándole un “héroe” que ha destapado “uno de los sucesos más graves de la década: La progresiva formulación de un estado de vigilancia masiva”.

Debido a Snowden, al presidente de Bolivia, Evo Morales, lo retuvieron 12 horas en un aeropuerto porque pensaban que Snowden viajaba en el mismo avión, en uno de los considerados “hechos más bochornosos” para una visitante oficial.

Su principal problema para obtener asilo con los países latinoamericanos, como Venezuela, en opinión en ex secretario de Relaciones Exteriores mexicano Jorge G. Castañeda, hacerlo “envenenaría las relaciones con Estados Unidos”.

El otro motivo del rechazo a asilarlo es que Estados Unidos no sería el único país que se dedica al espionaje y que la práctica es más común con las nuevas herramientas de la información.

El periódico británico The Guardian describe a Snowden como “alguien apasionado por la privacidad. Su computadora portátil está adornada con pegatinas de organizaciones que apoyan la libertad en Internet, como la Electronic Frontier Foundation (EFF) y el proyecto Tor”.

Según el mismo periódico, Snowden dejó pocos rastros de sí mismo en el entorno virtual, apenas “mínimos detalles sobre su familia” y no dejó nuevas fotografías, o actualizaciones de Facebook o Twitter, “si es que tenía una cuenta”, y ninguna relación con compañeros de la escuela secundaria”.

De acuerdo a Wikipedia, en 2007, “la CIA lo destinó a Ginebra, Suiza, como agente con protección diplomática y desde ahí se desempeñó como responsable de administrar la seguridad de la red informática. Tras abandonar la CIA en 2009, pasó a trabajar para una consultora privada dentro de unas instalaciones de la NSA en una base militar estadounidense en Japón”.

Su nombre completo es Edward Joseph Snowden, nació Elizabeth City, Carolina del Norte, el 21 de junio de 1983. Su padre, un residente de Pensilvania, fue un oficial de la Guardia Costera de Estados Unidos, y su madre, residente de Baltimore, es una empleada del Tribunal Federal de Distrito para el Distrito de Maryland. Tiene una hermana mayor que es abogada.

En 1999, se mudó con su familia a Maryland, donde estudió computación con el fin de conseguir los créditos necesarios para obtener el diploma de bachillerato y posteriormente obtuvo la certificación. Es un consultor tecnológico estadounidense, informante, antiguo empleado de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

Desde ahí hizo públicos, a través de los periódicos The Guardian y The Washington Post, documentos clasificados como alto secreto sobre varios programas de la NSA, incluyendo el programa de vigilancia conocido como PRISM, situación que el Departamento de Justicia de Estados Unidos clasificó como un “asunto criminal”.

Los hechos ocurrieron en mayo del presente año, desde Hong Kong, a donde llegó después de vivir en Hawaii con una excedencia temporal para que se tratara su epilepsia.

El periódico Washington Post informó que el motivo de las filtraciones era destapar el “estado de vigilancia” existente en Estados Unidos y para justificar la filtración, Snowden comentó que no puede “en conciencia, permitir al Gobierno de Estados Unidos destruir la privacidad, la libertad en Internet y las libertades básicas de la gente de todo el mundo con esta gigantesca máquina de vigilancia que están construyendo en secreto”.

Las declaraciones fueron similares en The Guardian, a quien dijo que “no quiero vivir en una sociedad que hace este tipo de cosas… No quiero vivir en un mundo donde se registra todo lo que hago y digo. Es algo que no estoy dispuesto a apoyar o admitir”.

Insiste en que no hizo nada malo, porque “soy un convencido de que deben ser los ciudadanos los que decidan sobre el poder que le otorgan al Estado y no un burócrata de turno”.

Con la persecución de que es objeto y con el rechazo de cada vez más países para darle asilo, la captura de Snowden podría llegar por la vía más sencilla: Se le está acabando el dinero.

Lo anterior a decir Holger Iturralde y Daniela Fuentes, a través de la cadena junto a la CNN, opiniones que Ewen MacAskill: “Va a llegar al límite de su tarjeta de crédito muy pronto” por los gastos de vivir en un hotel en Hong Kong.

Pero esas declaraciones fueron hechas desde el 10 de junio y eso no ha ocurrido, seguramente porque se desconoce cuánto cueste sobrevivir en los aeropuertos como residencia permanente, al igual que lo hiciera Tom Hanks en la película “La terminal”.

Mientras, Snowden sigue buscando ventanas, aunque sea cibernéticas, tocando puertas de embajadas, corriendo por las carreteras de la información con un desenlace impredecible.

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