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Ficción: el Trabajo Sucio de la Alternancia

Por Octavio GASPAR

Esta es una historia de Ficción:

George Herbert Walker Bush, después de la guerra del Golfo, quedó en una muy complicada situación ante los países productores de petróleo del Oriente Medio. La guerra terminó sin que sus objetivos principales se cumplieran (la caída de Saddam Hussein, que terminó más bien fortalecido, la “democratización” de Kuwait, una mayor influencia sobre Arabia Saudita y el hundimiento de la OLP).

Dado el negro panorama energético para los Estados Unidos al final de esa guerra, Bush buscó una reserva energética más a la mano y negoció con Salinas de Gortari una disminución de la deuda externa (que a esas alturas usted se acordará era más bien “eterna”) a cambio de permitir el regreso a México de las transnacionales que operaban la energía (petróleo, electricidad, minería) antes de la expropiación de 1938.

Pero el partido en el poder (en cuyo pasado histórico aparecía la expropiación como un de sus descollantes logros) no haría esta maniobra. Habría que traer a alguien para que hiciera este trabajo sucio. Así que el pacto entre Bush padre y Salinas hijo vino a traer al blanquiazul para que descendiera como paloma sobre el panorama político de México.

Muchos votantes se quieren hacer la ilusión de que el PAN ganó las elecciones en el año 2000; en esta historia el PRI de Salinas fue quien dejó ganar al PAN.

Algunas de las cláusulas adicionales de este tratado con George Bush senior fueron: Conjurar la “amenaza comunista” permitiendo el acceso al poder a un partido de ultraderecha y reanudar relaciones diplomáticas con el Vaticano para que volviera a tener personalidad jurídica y con ello injerencia sobre asuntos del estado mexicano (principalmente en la educación y en la política).

Aún cuando para ello hubo que cobrar la vida de Luis Donaldo Colosio y los hermanos José Francisco y Mario Ruiz Massieu, este plan siguió adelante con la designación de un Ernesto Zedillo, quien iniciaría su mandato de manera impopular debido a la herencia maldita de la llamada “crisis del 94” y a quien finalmente le tocaría entregar la estafeta a un partido de oposición después de 71 años.

Vicente Fox, que prometió muchas cosas, que se confrontó duramente a la oposición en el Congreso durante un año, y que luego se dedicó a nadar de muertito durante otros cinco, hizo peligrar el proyecto.

Fox aparte de quedar muy mal con sus simpatizantes, no cumplió satisfactoriamente sus compromisos con el país del norte (desmantelar las paraestatales energéticas y malbaratarlas a las transnacionales) ni con la ultraderecha (retirar el presupuesto a la educación popular para dejarla de nuevo en manos de la Iglesia).

Así que en la siguiente campaña política doña Elba Esther se presentó, por órdenes de quien la puso en el poder, con el desangelado candidato del PAN para ofrecerle sus servicios y llevar a buen fin el compromiso con Bush.

Por una módica cuota mensual, ella y sus agremiados crearían un partido para distraer los votos del PRI y canalizarlos a su favor.

 Una vez que ganó, haiga sido como haiga sido, el candidato de las manos limpias las puso a la obra: Multiplicó las subcontrataciones a empresas extranjeras, desmanteló al centenario y tradicionalmente democrático Sindicato Mexicano de Electricistas simplemente por ser de oposición (¡aguas telefonistas, pongan sus barbas a remojar!) y ha estado entregando jugosos contratos mineros, indirecta y directamente, a las transnacionales.

 México está tan ocupado enterrando a sus muertos, caídos en una improvisada guerra, que no se ha dado cuenta que mientras tanto sus riquezas naturales son botín de potencias extranjeras.

 No se alarme querido lector. Claro que ésta no es mas que una loca historia “conspiracionista”. Antes de terminarla expongo a usted los siguientes hechos que la desmienten:

 Históricamente en las comunidades analfabetas de todo el país los maestros han sido sus líderes naturales. Así que un único sindicato de maestros, en México, tiene un poder impresionante. Es el aparato con el que sueñan las dictaduras.

Incluso la dictadura perfecta.

 A la Gordillo no la expulsaron del PRI por vender sus servicios para apoyar la campaña de Calderón.

No ha habido hasta ahora delito electoral qué perseguir, de oficio, a pesar de sus declaraciones ante la prensa sobre cómo ayudó a Felipe Calderón a ganar las elecciones a cambio de puestos importantes para sus agremiados.

 Calderón no va a tocarla tampoco, pese a lo comprometedor de sus declaraciones, por dos razones importantes: 1.-  es cierto lo que “La maestra” ha dicho y, 2.- Sabe que a él “ya se le acabó el veinte”.

Fin de la historia ficticia.

Postdata:

Salinas le prestó su cepillo de dientes a Felipito para que el fraude del 2006 tuviera éxito. A un año de terminar su sexenio, Calderón tiene que regresarlo. Enrique Peña Nieto ahora ha declarado que está dispuesto a usarlo.

Una vez en el poder, el nuevo partido con experiencia continuará tranquilamente con la línea Neoliberal iniciada por Salinas.

 o habrá problema. Hubo ya quien hizo por ellos el trabajo sucio.

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