Home / Colaboradores / José María Pulido / Emilio, Menos de Quince Días

Emilio, Menos de Quince Días

Emilio González Márquez, nacido en Lagos de Moreno, pasará a la historia como el primer gobernador que le mentó la madre a sus gobernados, como parte de un lenguaje florido que ya en algunas otras ocasiones había usado como alcalde de Guadalajara.

Fue durante una rueda de prensa donde justificaba que “no he tomado ni un pinche peso partido por la mitad”, a pesar de que sus asesores le recomendaban que sólo leyera un texto donde sólo tenía escrito “ni un peso partido por la mitad”.

Pero siempre optimista, al grado de la patología, llegó a decir que esa mentada le trajo beneficios porque lo hizo famoso y ya lo conocían en muchas partes del país.

También desde que fungía como alcalde, tuvo la intención de ponerle un moño a Guadalajara y como gobernador concretó su proyecto del puente Atirantado, obra que lo inmortalizará en la historia de Jalisco.

Un puente atirantado, recomendado para agua de mar, donde no hay más que mantos freáticos y un túnel vehicular que construyeron sus antecesores para privilegiar el automóvil porque del tren ligero sólo dio una rueda de prensa para anunciar la Línea 3 que nunca se construyó en su sexenio.

Eran proyectos y ocurrencias como la vía rápida que le propuso su compadre Herbert Taylor para aprovechar el derecho de vía del ferrocarril pero que nunca se concretó porque sería de paga, elevada y con dinero de la iniciativa privada.

Puede calificársele como un maestro en el manejo de la política del caos, que logró enfrentar al Poder Legislativo con el Ejecutivo, a los empresarios con la Auditoría Superior del Estado, al poder Judicial con los diputados, a los diputados con los alcaldes del interior del Estado porque siempre supo mandar la bolita a la casa de enfrente para evadir su responsabilidad.

El mismo Emilio González Márquez enfrentó a un poder real como la Universidad de Guadalajara para luego recular, al calor de las copas y tras patear la puerta dela casa del factótum universitario que dio paso a una reunión de la que se desconocen los acuerdos pero a partir de la cual cambió radicalmente su postura.

“Emilio: Te vamos a arrodillar”, le dijo sabedor del tema el dirigente estudiantil César Barba Delgadillo a la mañana siguiente, en la Plaza de la Liberación, a los cuatro vientos, durante una manifestación en demanda de mayor presupuesto para la Universidad Pública de Jalisco.

En su manejo mediático puede decirse que fue “el mejor publirrelacionista de sí mismo”, como en alguna ocasión adjetivara el futbolista español Jorge Valdano al mexicano Hugo Sánchez.

En campaña supo prometer, ante notario público, que sería alcalde durante los tres años para los que fuera electo pero desde que llegó a Palacio Municipal olvidó su compromiso y comenzó a trabajar en su proyecto a la gubernatura.

Como desde la gubernatura intentó alcanzar la candidatura a la presidencia de la República, por supuesto, con dinero público de acuerdo a las sanciones que le impuso el IFE.

Supo correr, en reto con los comunicadores que le cubrían, de palacio municipal al Mercado San Juan de Dios, “para ponerle saborcito” y narrar partidos de fútbol desde la visión rojiblanca del equipo de sus amores.

Supo iniciar su gobierno vestido de policía, por lo que debió rasurarse la barba, o hacer campaña en silla de ruedas, para “entender” el sufrimiento de quienes tenían alguna limitación física.

Sus números decían que sabía multiplicar los votos en el Partido Acción Nacional pero puede pasar a la historia como el enterrador del blanquiazul, como fue el enterrador del Partido Demócrata Mexicano.

Así pasó de un estado con mayoría del PAN a un partido que sólo gobierna 22 municipios y que, como costumbre, no fue su culpa porque en una comida le dijo a su candidato Fernando Guzmán: “De ti depende que el PRI regrese a Casa Jalisco, en sus intenciones de que abandonara la contienda para cargar los dados en favor del aspirante del Partido Movimiento Ciudadano”.

De primera a tercera fuerza política en número de votos.

Nació un 12 de noviembre de 1960, por lo que los bromistas dicen que lo trajo el cartero en lugar de la cigüeña.

En 1982 ingresó al Partido Demócrata Mexicano, donde posteriormente ocupó los cargos de presidente del Comité Municipal de Guadalajara, secretario del Comité Estatal, secretario del Comité Nacional y presidente nacional interino en 1988. Hasta que desapareció el partido.

Ingresó al Partido Acción Nacional en 1992 y en 1995 fue regidor en el primer ayuntamiento panista de Guadalajara con el entonces presidente César Coll Carabias, donde presidió la Comisión de Hacienda.

En 1997 fue electo diputado federal, presidiendo la Comisión de Fomento Cooperativo en la legislatura que definió el tema del anatocismo, es decir, permitir el cobro de intereses sobre intereses que llevó a la quiebra a más de uno.

Como todavía tenía como característica la multiplicación de los votos, de 1999 a al 2002 fue presidente del Comité Directivo Estatal del PAN Jalisco y de ahí catapultó su candidatura a la alcaldía de Guadalajara, cargo que ocupó en el año 2004.

En las elecciones de julio del 2006 compitió por el gobierno de Jalisco en contra del priísta Arturo Zamora Jiménez, en una campaña que se caracterizó por la guerra sucia que le permitió ganar y asumir como titular del Ejecutivo en el 2007.

Desde ahí entrega los magros resultados para su partido.

Sabe leer la Biblia y practicaba ese ejercicio los miércoles en Casa Jalisco, a donde podían asistir los secretarios pero una característica es que sabía mirar la paja en el ojo ajeno sin mirar la viga en el propio.

Así pasó de ser un hombre que sabía multiplicar los votos a multiplicar las deudas porque cuando llegó al Gobierno estatal, Jalisco debía cuatro mil millones de pesos, ahora lo entrega con alrededor de 20 millones de pesos, lo que significa que cuadruplicó el monto en sus seis años de administración.

La anécdota dice que durante la precampaña por Jalisco a la presidencia de la República, el ex senador Santiago Creel Miranda quiso utilizar el endeudamiento del estado de Coahuila como blanco de ataques pero más tardó en acusar que en regresársele como boomerang.

En temas polémicos sabia jalar los reflectores, con frases como “lo otro todavía me da asquito” en referencia a las bodas gay recién aprobadas en el Distrito Federal.

Pero si alguna palabra debiera elegirse para definir su gobierno debería recalcarse el de la ocurrencia así llegó a tomar decisiones que a la postre terminaron por divorciarlo con los ciudadanos que decidieron cambiar.

La lista de “errores” puede ser un verdadero rosario para Emilio González Márquez, quien en lugar de responder a las acusaciones ha preferido abandonar la plaza, asumiendo su responsabilidad en la derrota.

Check Also

Las Alternativas de Trump y Clinton

El Partido Republicano está quebrado en dos facciones, la que apoya a Donald Trump (blancos …

El Abuso de Poder

Poco ayudan, en la necesidad de alcanzar acuerdos políticos, amagar con la fuerza, como ocurrió …

El Desgaste de PMC en los Números del PAN

En los sondeos del Partido Acción Nacional, que la semana pasada les trajo como regalo …

Aporta SEDIS Recursos Para Beneficiarias del IJAS

Generar un acompañamiento y brindar una mejor atención al Instituto Jalisciense de Asistencia Social (IJAS) …

Nada Novedosa la Ideología de Trump

“Aunque en décadas recientes exhibir una ideología nativista se ha vuelto incorrecto políticamente y se …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *