El Terrorismo

La religión es el opio de todos los pueblos
Karl Marx

Por Alfredo DON OLIVERA

Sin duda que entre los temas más lacerantes para el mundo occidental se encuentran los ataques del llamado Terrorismo.

Nos define la Real Academia de la Lengua, que el terrorismo es una sucesión de actos violentos ejecutados indiscriminadamente con la finalidad de infundir terror, a efecto de crear alarma social con propósitos políticos.

Como comprenderemos, se trata de un recurso violento al que particularmente en los últimos tiempos han recurrido principalmente islámicos fundamentalistas para lograr sus finalidades políticas.

Cuando estos lamentables casos se presentan, de inmediato los medios de comunicación descargan la gran avalancha de reprobaciones que sin duda ameritan, pero sin atender jamás a sus causas, y aun peor, generando una imagen desproporcionada que generaliza al mundo árabe como víctima de un criminal fanatismo.

Por lo mismo, tal vez lo conveniente sería revisar sus causas, las cuales se encuentran profundamente arraigadas en la historia, por la posesión de Jerusalem. Si Jerusalem, según la Biblia, la tierra prometida, la tierra que otorgó Dios a su pueblo elegido, el pueblo judío.

De hecho Moisés con su éxodo, convierte al pueblo judío, en los primeros invasores de la llamada tierra de Canan, desplazando de la región por la vía militar a filisteos, cananeos y otras tribus árabes que la habitaban, para crear en la región el reino de Israel. Se inició así la fractura histórica entre el judaísmo y los pueblos árabes de la región, donde posteriormente se arraigaría profundamente el islamismo.

Sin embargo, también los judíos fueron posteriormente invadidos, fenicios, griegos, macedonios y finalmente romanos. Y fue la falta de sometimiento al imperio romano, lo que determinó la expulsión definitiva los judíos, quienes se dispersaron por el mundo, pero permanecieron unidos por la religión.

Famosas han sido históricamente las persecuciones de judíos. Podemos citar a España, Polonia, Rusia y sin duda en la Alemania nazi, tal vez, la peor de todas ellas.

Fue por ello, a mediados del siglo XIX Leon Pinsker, judío de origen polaco, condenando esas persecuciones, convocó al judaísmo a poner fin al antisemitismo y promover su emancipación, condicionando la misma a regresar a la Palestina, la tierra prometida, entonces bajo el dominio político del imperio turco. Y del llamado de Pinsker prosiguió la proclama de Theodor Herzi (austro húngaro), quien estableció la necesidad de restablecer el estado judío en la Palestina, dando lugar así a las bases ideológicas del movimiento sionista.

De esta manera, se generaron las “Aliyas” voz hebrea que significa ascensión y que básicamente convocaba al judaísmo a retornar a la Palestina, ante el descontento de la población árabe.

El punto medular del conflicto apareció en la 1ª Guerra mundial cuando Inglaterra solicitó el apoyo de los pueblos árabes para insurreccionarse contra los turcos, entonces aliados de los Alemanes. La intención era cortar el abasto de petróleo a Alemania. Los pueblos árabes aceptaron la oferta a cambio de que Inglaterra se comprometiera a brindarles un protectorado en tanto les era posible formar su propia nación, además de apoyarlos a frenar el retorno de judíos a la Palestina. Inglaterra aceptó, los árabes atacaron a los turcos, los derrotaron poniendo fin al dominio turco en la zona y cortar el abasto de petróleo a Alemania, a la postre fue definitivo para la derrota en la 1ª Guerra Mundial.

Sin embargo el malestar de los capitales bancarios judíos en Inglaterra se hizo sentir y el gobierno inglés proclamó la “declaración Balfour” donde señalaba que veía con buenos ojos la creación de un hogar nacional judío en la Palestina. Obviamente que también la molestia árabe surgió dando lugar a la creación de Irak, pueblo árabe que ya desconfió de Inglaterra.

Fue al terminar la 2ª Guerra mundial cuando tras el holocausto, los capitales judíos presionaron a EUA, para mediante la ONU, crear la nación israelita en la Palestina. Ante la oposición de Inglaterra, se pensó en Australia y hasta en comprar a México la península de la Baja California, pero el judaísmo rechazó las ofertas y finalmente las presiones norteamericanas se hicieron valer, Inglaterra declinó ante las mismas y en 1948 fue creado el Estado Israelí en la Palestina, ante el total descontento árabe.

Intentando ablandar el problema, Israel propuso la partición de la Palestina para que también fuera creado el Estado Palestino, pero los pueblos árabes lejos de aceptar la propuesta, ocasionaron tres guerras; en 1948,1957 y 1967, cuando mal armados y desorganizados fueron derrotados por Israel que debido a ello progresivamente fue ampliando sus límites hasta ocupar casi la totalidad del territorio.

Para 1970 Yasir Arafat a nombre de la Palestina, replanteó la propuesta de crear el Estado Palestino en los territorios ocupados, para lo que era necesario que Israel se retirara de los mismos, pero ahora fueron los israelitas quienes entonces se negaron.

 

Araíz de esto, los pueblos árabes consideraron que el verdadero enemigo a vencer, no eran los israelitas, sino quienes los apoyaban; EUA e Inglaterra, dando lugar así al nacimiento del terrorismo contra ambas naciones como recurso fundamental para vencer a Israel y recuperar la Palestina. Las consecuencias como se sabe, resultaron fanáticas, desastrosas e inconmensurables. Pues en la medida en que se han arreciado las “dosis de terrorismo árabe” también lo han sido las respuestas de Israel contra el pueblo palestino, en lo que en muchos momentos ha parecido ser más que una defensa, un exterminio genocida de palestinos. Sin embargo, en 2002, Ariel Sharon, uno de los presidentes israelitas más feroces contra los Palestinos, asombrosamente ordenó la desocupación de los territorios de la franja del Gazza para la creación del estado palestino, lo cual debió haber puesto fin al conflicto, pero tras tantos años de historia y ataques, el conflicto parece haberse arraigado muy profundamente en los fundamentalismo religiosos.

En las últimas décadas, España, Bélgica y Francia ofrecieron también su apoyo a EUA en su lucha contra el terrorismo y como se podrá entender, simplemente pasaron a convertirse en territorio de estos amargos episodios. Bajo semejantes contextos, parece tener razón Marx cuando afirmó que “la religión es el opio de todos los pueblos”.

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