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El Regreso de la Tenencia y Otras Fregaderas

Por Alfredo DON

No sé usted, pero a mí ya me causa un enfado mayor la desfachatez con la que actúa nuestra clase política. Cada vez resulta más claro que están perdiendo cualquier dejo de vergüenza.

Lo menciono porque como se recordará, hace algunos años, y como base de una promesa de campaña de Felipe Calderón, se eliminó aquel impuesto ignominioso de la tenencia de los automóviles. Y lo llamo ignominioso porque no debemos olvidar que cuando se aprobó en 1968, se consintió, como un gravamen de carácter temporal, con finalidades recaudatorias para apoyar la organización de los juegos olímpicos.

Pero como a nuestra afable clase política desde siempre le ha fascinado sentarse en la corrupción, cuanto más si ésta es abundante. Y claro contando con la confabulación de una población apática que nada reclama porque sigue pensando que la adversidad es la voluntad que Dios le plantea para así poder ganarse el cielo, pues el impuesto de la tenencia pasó a convertirse en una nueva arbitrariedad recaudatoria.

Y de nada valieron los abundantes recursos procedentes de la explotación petrolera, que gracias a la visión de Luis Echeverría comenzaron a inundar las arcas de la nación, primero hacia 1970 y posteriormente a partir de mediados del sexenio de Zedillo. Pese a todo, para nuestros gobernantes; “lo caído, caído” y el impuesto de la tenencia resultó un nuevo engaño a la población porque finalmente, se necesitara o no, había llegado para quedarse. Hasta que en un afán más de populismo que de justicia fiscal, Felipe Calderón ofreció someter ese abuso a la justicia y en consecuencia proceder a eliminarlo.

Mas para entonces aquel gravamen ya había sido traspasado de los fondos federales a los presupuestos estatales, lo que tampoco justificaba lo espurio de su creación y permanencia, pero naturalmente, al desaparecer las arcas estatales resultaron sensiblemente afectadas.

Y dado ese lamentable espíritu de responsabilidad social y el bajísimo nivel académico de preparación que ha venido caracterizando a nuestros gobernantes, pues nada tiene de extraño que ahora mediante los obscuros subterráneos por donde se traslada la comunicación política, comiencen a surgir voces legislativas que preocupadas por el deterioro ambiental, se manifiesten en pro del regreso de la tenencia, al parecer con finalidades de fortalecer los programas para el rescate del cada vez más deteriorado medio ambiente.

Por mi parte, cuanto quisiera creerles a nuestros legisladores su buena voluntad y su preocupación por el combate a la polución. Pero la verdad es que atrás de esto sólo se encuentran la corrupción y las finalidades recaudatorias.

Y no voy a entrar a una discusión jurídica sobre la justificación o no del regreso de la tenencia, porque antes que ello habrá que ventilar un fuerte reclamo: Para empezar, lo comodino y facilón en nuestra clase política es pedir más dinero: Pero en la caso de la protección al medio ambiente se les olvida que antes que ello, es necesario aplicar las legislaciones ya existentes al respecto, porque es la producción irresponsable la que principalmente está acabando con flora, fauna y aguas. Y en segundo lugar, deben dar los pasos necesarios para agilizar la circulación en las calles eliminando topes innecesarios, sincronizar semáforos y mejorar las vialidades.

Es decir, antes que pedir dinero, la autoridad debe hacer su parte, y poniendo un alto a la corrupción, proceder a aplicar las legislaciones existentes. México no necesita nuevas legislaciones, simplemente hay que aplicar las que ya están vigentes. Por ejemplo aquí en Jalisco al parecer a Servando Sepúlveda, aun no le cae el veinte de que está al frente de la Secretaría de “Movilidad” porque más bien lo que parece es que intenta inmovilizar a la ciudad, sin acabar de comprender que bajo semejante incapacidad, es estrepitosa la manera en que le está pegando al medio ambiente.

No señores gobernantes, antes que pensar en nuevos impuestos, primero ustedes están obligados a hacer la parte en la que tan omisamente incurren y que por obligación les corresponde.

Pero aun al respecto, también habrá que agregar los ya descomunales salarios y prestaciones con los que se están asignando sus sueldos. Bueno, de plano dan la impresión de que verdaderamente piensan que su trabajo sirve de algo. Y para ejemplo, vean nada más la cloaca que ha destapado el conocimiento de las altísimas pensiones jubilatorias que en el ISSSTE han sido asignadas a un grupo de ciudadanos, ¡seguramente sobresalientes! aunque si usted revisa los nombres de esos exfuncionarios, lo primero que uno se pregunta ¿y estos qué han hecho por Jalisco o por México como para merecer semejantes ingresos? Insisto, no es posible seguir sangrando con nuevos impuestos las carteras de la sociedad, en tanto el gobierno no cumpla con la parte que le corresponde.

Pero la verdad, tampoco creo que el regreso de la tenencia vaya a contribuir en nada al mejoramiento del medio ambiente, porque seamos francos señor presidente Enrique Peña Nieto: El problema real de este despropósito, con seguridad procede del mismo ejecutivo y sus finalidades son recaudatorias.

Porque señor presidente, no era posible, caer en el grave error de haber efectuado una Reforma Energética para conseguir socios, que no necesitábamos para la explotación de lo que alguna vez fue nuestro petróleo, pero que ahora gracias a esa funesta reforma ya no lo es: Se trataba de aprovechar el marco del TLC para romper con los Tratados de Bucareli que en 1923 condenaron a México a ser un país fabricante de materias primas y no industrial, y en consecuencia, haber establecido las condiciones jurídicas necesarias para poder industrializar nuestro propio petróleo.

Mucho, muchos de nosotros, lo hemos venido advirtiendo, La Reforma Energética, jamás bajará los precios ni de la electricidad ni los de las gasolinas; en cambio sí, iba a crear un boquete fiscal tremendo, como ya lo está creando.

Y al margen de la caída actual de los precios del petróleo, que necesariamente es temporal -el petróleo es un bien escaso que se está agotando y sus precios pronto volverán a incrementarán su valor (sólo espero que para entonces, nuestros nuevos socios aun nos hayan dejado algo de petróleo en nuestras reservas)- el boquete fiscal que creó su reforma energética, ya está a la vista. De ahí: los enormes recortes presupuestales que estamos experimentando y la ya alarmante caída de nuestras reservas internacionales.

En fin, si todo este desastre se le puede remediar volviendo a aprobar adulterino impuesto de la tenencia, pues habrá que hacerlo, solo que estimado radio escucha, ello no será suficiente para taponear el alarmante boquete fiscal que generó la Reforma Energética.

Y cierro igual comentando, que así como la Reforma Energética, nada tiene que ver con el mejoramiento de nuestra economía, tampoco la Reforma Educativa, nada tiene que ver con el mejoramiento de la calidad de la educación en México.

 

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