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El Cepillo y la Peor Semana de su Gobierno

Por Luis Alberto ALCARAZ LOPEZ

Si lo que dicen los expertos en lenguaje corporal es cierto, entonces hay que aceptar que el presidente Arturo Dávalos no anduvo de buen humor la semana pasada. Basta con ver las fotografías tomadas durante la reunión encabezada por el gobernador Aristóteles Sandoval en Casa Velas para tener claro que la semana pasada fue la peor de todas las que lleva el alcalde en la presidencia municipal.

Y vaya que no fue para menos. Primero vino el escándalo de la madrugada del lunes 15 de agosto, cuando siete sicarios entraron como Pancho por su casa al restaurante La Leche para levantar con toda la tranquilidad del mundo a seis presuntos integrantes del Cártel de Sinaloa que confiados en la gran seguridad pública de Puerto Vallarta degustaban las delicias de La Leche.

Esa pasmosa tranquilidad con la que los asaltantes de La Leche entraron a Vallarta y salieron con seis secuestrados llamó la atención del comisionado Nacional de Seguridad Renato Sales, quien dio a conocer que la sospechosa ausencia total de la policía vallartense durante el tiempo que duró el secuestro forma parte del expediente abierto por la PGR.

Antes varios funcionarios estatales, entre ellos el fiscal Eduardo Almaguer y el Secretario General de Gobierno Roberto López Lara, declararon a los cuatro vientos que les era imposible localizar al alcalde, quien no estuvo presente en ninguna de las dos ruedas de prensa ofrecidas en Vallarta por el Fiscal Almaguer.

El clima de enfrentamiento entre gobierno del estado y ayuntamiento escaló al máximo cuando el propio Secretario General de Gobierno declaró en Guadalajara que el alcalde Arturo Dávalos era un irresponsable al no coordinarse con el gobierno estatal para llevar el caso de La Leche de manera conjunta.

Y no es que el alcalde estuviera escondido durante los tres o cuatro días posteriores al asalto de La Leche, según sus apologistas el alcalde andaba repartiendo materiales para la construcción en las colonias populares, lo que animó a que algunos empresarios lo conminaran a que le baje a su campaña y se meta de lleno a atender problemas como el de la inseguridad pública.

Ya presente en la reunión celebrada por al gobernador de Jalisco con empresarios y autoridades de Vallarta el alcalde Dávalos le quiso hacer al chistosito preguntándole a manera de broma “¿cuándo me vas a entregar el Seapal?”

La respuesta del gobernador Sandoval fue también en broma, pero evidentemente que algo tiene de verdad: “Dame 2 mil MDP y te lo entrego sin broncas”. Y fin de la discusión, porque si el grupo de Arturo Dávalos creía que todo era recibir las llaves del Seapal de parte del gobierno de Jalisco, hoy tiene claro que el asunto es un poco más complicado que eso, empezando porque el organismo tiene activos por 2 mil MDP que evidentemente no son propiedad del municipio, sino de una paraestatal descentralizada.

No se discute el derecho constitucional que el ayuntamiento de Puerto Vallarta tiene para recuperar la facultad de dotar a la sociedad vallartense del servicio de agua potable y alcantarillado, sin embargo una cosa es la facultad y otra muy distinta es la infraestructura propiedad del gobierno del estado. Tan solo la planta de tratamiento Norte II costó 20 millones de dólares, dinero que evidentemente no salió de las arcas municipales. Pero como juego que tiene desquite ni quien se pique, ayer mismo el alcalde Arturo Dávalos, poco antes de acompañar al gobernador Aristóteles Sandoval en un evento del Seapal celebrado en Ixtapa, le mandó un pequeño piquete de ojos al mandatario al declarar ante los medios de comunicación que el gobierno de Jalisco se niega a bajarle a Vallarta 60 millones de pesos que están etiquetados para obra pública de diversas partidas federal.

Lo que parece claro es que, pese al abrazo que se dieron la semana pasada en el hangar de Aerotrón, Arturo Dávalos y Aristóteles Sandoval se mascan pero no se tragan. Lo malo es que en la política, como en la vida en general, las gallinas de arriba cagan a las gallinas de abajo.

Arturo Dávalos debería ya tener claro que al menos en esta administración no conseguirá la municipalización del Seapal. Y si consigue su reelección también es poco probable que lo conseguida durante el próximo sexenio porque seguramente Enrique Alfaro preferirá conservar el Seapal como paraestatal para acomodar a su grupo político en lugar de incrustarlo en la presidencia en posiciones de segundo nivel.

Al final de esa funesta semana lo único que queda claro es algo ya por todos conocidos: nuestro alcalde Arturo Dávalos no tiene la capacidad mínima para estar al frente de un municipio de la importancia que tiene Puerto Vallarta.

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