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De Primeras Comuniones

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA

De las fiestas, digamos generales, o sea que de algún modo se celebran en nuestro país, desde luego que la variedad de posibilidades económicas son las primeras comuniones y la pretensión de la familia del neo comulgante tienen mucho que ver, así que habrá desde aquellos que tengan un festejo de altísimo presupuesto hasta quienes se juntan y hacen un festejo colectivo, al cabo que ya sabemos que entre muchos ni el matrimonio es pesado.

En la mayoría de los casos es un festejo que la mayoría de niños que asisten al convivio lo gozan, hay pocos que van a un festejo de estos por compromiso, los asistentes van porque quieren ir. Desde luego no voy a adivinar los niveles de virtud y el beneficio moral que la ceremonia o el sacramento pueden tener, yo me estoy refiriendo al festejo, sin importar el nivel de percha que se dé. Pero no puedo dejar de reconocer que sobre todo las ceremonias en ocasiones no son modelos de ortodoxia y más bien las particularidades que en cada caso se dan.

Recuerdo particularmente la primera comunión del tío Tolito, del que mi solitario lector ya conoce algunas de sus aventuras en virtud de que es más que paisajoso. La preparación del tío para recibir la comunión se llevó varios meses, ya que no resulta sencillo para un niño la profundidad y trascendencia del acto.

 

Por darles un ejemplo, preguntaron a Tolito y a otro par de infantes que se preparaban ¿quiénes somos los cristianos? Los tres chiquillos se quedaron estupefactos en silencio el catequista les insistió la cuestión ¿quiénes somos los cristianos? Los otros chiquillos quedaron en silencio mientras Tolito con un brillo de satisfacción en los ojos levantó la mano; el catequista satisfecho miró a los otros niños al tiempo que indicaba a Tolito les dijera quiénes era los cristianos y el tío dijo: los cristianos somos los mariguanos.

Hay maderas que no agarran el barniz. Llegó el día de la ceremonia en la que Tolito sería el único comulgante; quiso el sacerdote celebrante hacer una ceremonia más cercana y el dialogo abierto con el niño, le hizo ver la importancia que tenía que Jesús viniera a él por primera vez,que ese hecho era muy trascendente ya que gracias a ese hecho Jesús lo había elegido como amigo personal y lo había invitado a jugar en su jardín.

Tolito asentía sin estar muy seguro de si entendía. El celebrante le preguntó cuál era el regalo que más le había gustado. El niño contestó que un rompecabezas, el sacerdote ejemplificó: Jesús te ha invitado a jugar a su jardín, ahora ¿tú vas a invitarlo a jugar con tu rompecabezas? Después de pensarlo un segundo, dijo claramente: no. Un poco desconcertado el sacerdote insistió ¿no le prestarías a Jesús tu juguete? No, le confirmó el niño. Bueno,¿le prestarías otro juguete? No contestó el niño y el papá se levantó diciendo no se lo va a prestar, continúe la ceremonia.

@carlosmorsa

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