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De Carnavales y Cuaresma

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA

Nos lleva el calendario a los carnavales y después a la Cuaresma, y como los mexicanos somos muy dados a celebrar de forma alimenticia las conmemoraciones, recordé aquello de que nació Jesús: buñuelos; que murió, las empanadas; que subió glorioso al cielo, suculentas tamaladas; y ahora tocan los festejos de carnaval y en nuestro Estado hay muchos de gran fama, de entre ellos el de Autlán antes de la grana y hoy de Navarro donde justamente se ostentan como tierra de María Santísima y se ensillan y montan toros; el festejo se celebra fundamentalmente en las cercanías de la plaza de toros, en el antiguamente llamado callejón del vicio, que en un acto de intento de moralidad por las alfaristas autoridades municipales se ha designado como el callejón de la alegría, que dicho como se diga lo cierto, esa es zona donde el personal asistente se pone unas melopeas de pronóstico reservado.

Desconozco por qué los que tienen fama de mochos son los de acción nacional, cuando son los de izquierdas —sea lo que sea lo que eso quiere decir— quienes, desde el Gobierno de Temoc prohíben en sus gobiernos el consumo de etilos y los desfogues derivados del oficio más antiguo del mundo; desde luego que como todo gobierno que se respete, ellos creen que les hacen caso y que no se dan cuenta de sus abusos en tanto que la gente normal, tal y como debe ser, no les hace caso y hace lo que le pega la gana. Hay en dicha capital muy buenas corridas de toros y jaripeos por la mañana. Coronación de la reina que tradicionalmente proponen los gremios el de los pollos (los jóvenes) y el de los choferes, ha habido enfrentamientos memorables y han alternado reinas provenientes de esos grupos.

Si usted tiene capacidades físicas para resistir el temporal, le deseamos goce el festejo con la seguridad de que a pesar de las autoridades que gozan pretendiendo decirle a usted cómo viva, qué haga y qué no haga, se pasará un carnaval inolvidable; y si por edad o condición física ya no puede festejar, pues resígnese que lo bailado no se le quitará.

También de gran fama son los carnavales de Jalostotitlán, Sayula y Chapala, en la primera celebración tiene gran importancia la fiesta brava, en todos hay magníficos bailes desfiles y gran profusión de chicas guapas —debo decir que son tan bonitas las jaliscienses que alguien debería poner observatorios y que puedan gozar del paisaje movible y admirar respetuosamente el regalo de la belleza—.

En el país, creo, los más famosos son los de Veracruz y el de Mazatlán, que tradicionalmente comienzan con la elección del rey feo y el entierro de la tristeza, además de desfiles y carros alegóricos En el mundo también hay grandes carnavales, unos muy paisajosos como el carnaval de Río, que durante muchos días se suceden los bailes de las escuelas de samba y otros de gran elegancia como el carnaval de Venecia.

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