Home / Colaboradores / Octavio Gaspar / Cuando los Traidores se van

Cuando los Traidores se van

Por: Luis Alberto ALCARAZ

Tras 22 años de militar en el PRI el profesor Roberto Palomera Preciado se fue de ese partido por la puerta trasera. Apenas el martes pasado había presentado su renuncia ante la dirigencia estatal del PRI Jalisco y al día siguiente ya se estaba poniendo la camiseta anaranjada al lado de Juan José Cuevas García, quien tras una década de militancia panista también se olvidó del partido que le permitió ser diputado local y federal.

Impresiona esa facilidad con la que nuestros políticos pueden deslindarse de su pasado y asumir una nueva ideología que apenas unas horas antes les era ajena, y en algunos casos adversa. Impresiona esa forma que tienen de limpiar su disco duro y cargarse de un nuevo programa político al que apenas ayer

cuestionaban.

En el caso del profesor Roberto Palomera procede explicarlo todo a la luz de un viejo refrán: “no tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre”. Como casi todo lo que hay en el PRI, Roberto Palomera fue fruto de los viejos vicios del tricolor lo que le permitió ser alcalde de Talpa de Allende.

Gracias a la generosidad de Gustavo González Villaseñor el profesor tuvo una chamba en el gobierno municipal de Puerto Vallarta y a partir de entonces combinó su residencia entre ambos municipios, contagiado por ese razonamiento que tienen muchos fuereños: en Vallarta cualquier pendejo puede ser presidente municipal.

Servil y sumiso como el grueso de la clase política, Roberto Palomera se acomodó bajo la sombra del magistrado Leonel Sandoval y gracias a eso consiguió la delegación regional de la DRSE, donde despachó por espacio de tres años, aunque desde la mitad de su desempeño se le auguró una pronta salida debido a su falta de comunicación con el Secretario de Educación Francisco Ayón.

El debilitamiento de la figura del padre del gobernador y la necesidad de Gustavo González Villaseñor de conseguirle una buena chamba a su hija Teresita fueron las causas por las que Roberto Palomera fue despedido de la DRSE, lo cual significó para el propio Palomera una traición de su propio partido.

En su carta de renuncia dirigida a Socorro Velázquez afirma que, “más que renunciar a la institución, renuncio a las prácticas y grupos que mantienen secuestrado al partido”. Mientras Roberto fue parte de esas cúpulas y se benefició con esas prácticas no tuvo empacho en declararse un distinguido militante del PRI. Cuando le quitaron la chamba se le cayó la venda de los ojos y descubrió que el partido de sus amores era una vulgar cueva de ladrones.

Y entonces se marchó, “sin rencores ni agravios”, para de inmediato asumir la ideología del Partido Movimiento Ciudadano, para lo cual primero se reunió en secreto en Guadalajara con Enrique Alfaro y Arturo Dávalos. El mismo miércoles Roberto finalmente usó sus redes sociales para informar a sus amigos y familiares la decisión tomada: renunciaba al PRI, se afiliaba al MC y de inmediato empezaba a cobrar como funcionario municipal bajo las órdenes de Arturo Dávalos.

Vaya forma de hacer política la del MC, peligroso antecedente que parece empezar a ser la norma: dejas a tu partido y te vienes a cobrar conmigo. A Roberto Palomera no le importa asumir un cargo en el ayuntamiento que en realidad siempre ha sido una aviaduría: el Departamento de Proyectos Estratégicos, el mismo que por años ocupó Jaime Castillo cuando el alcalde no encontraba cómo meterlo a la nómina municipal.

No hay mal que por bien no venga. Panistas y priistas se benefician con las decisiones de estos traidores que finalmente se quitan la máscara y dejan ver su rostro verdadero. Era falso que querían aportar al beneficio de la sociedad, lo único que los ha movido siempre es su afán por resolver sus problemas personales.

Pero el riesgo mayor es la forma en que el Partido Movimiento Ciudadano ha abierto la cartera para comprar todo lo que se mueva en el escenario electoral con miras a convertirse en una aplanadora en la próxima contienda. Un proyecto de gobierno que rinde grandes resultados no necesita corromper masas políticas, en cambio aquel que ha llegado al poder por la vía de la estafa requiere urgentemente comprar el máximo posible de voluntades.

Juan José Cuevas García y Roberto Palomera Preciado están en paz con sus conciencias, como buenos políticos que son dominan el arte de tragar mierda a cucharadas manteniendo la sonrisa en el rostro. Pero deben saber que para el grueso de los ciudadanos vallartenses nunca más volverán a ser personas dignas de confianza. El sello de la traición los acompañará el resto de sus vidas.

Check Also

Otra Ofensa más a la Inteligencia

Por Octavio GASPAR El 26 de agosto de 1988 Ernesto Zedillo inició la Cruzada Nacional …

Historia de Indolencia y Demagogia

Por Octavio GASPAR El 17 de diciembre de 2013, agricultores de la Ciénega de Jalisco …

¿Dictaduras “Benévolas” o Democracia?

Por Octavio GASPAR Escribía el filósofo Platón en su obra ’’La República’’ que la Democracia …

Servicio Público, Peras al Olmo

Por Octavio GASPAR Existen diferentes maneras de ejercer la administración pública. La actividad de gobernar …

El Horrible Verbo Bullyng

Por Octavio GASPAR En 1970 apareció el libro “Conductas de Acoso y Amenaza Entre Escolares’’ …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *