Home / Colaboradores / Omar Andrade (Dash) / Cosas Veredes Mio Cid: Vanidades del Poder

Cosas Veredes Mio Cid: Vanidades del Poder

Por Roberto MONTES VAZQUEZ

Está comprobado que no hay monumento que retrate con más dramática elocuencia la fragilidad de las vanidades del poder que una estatua en ruinas. Los poderosos de la historia tienen esto en común: exigen que los artistas prolonguen su gloria sobre los vivos y que los escultores les levanten estatuas. Su caída personal viene acompañada por la soledad más absoluta y el derribo de los ídolos, inaccesibles y omnipresentes, en los que quisieron convertirse.

 El 10 de agosto de 1960 un grupo de jóvenes universitarios se concentró frente a la estatua de Miguel Alemán, en Ciudad Universitaria, lanzaron piedras contra la enorme estatua. Se rumoraba que el ex presidente era candidato a la rectoría de la UNAM en las elecciones del Consejo Universitario de febrero de 1961. La estatua tenía una altura de 7.50 metros. Había costado 409 mil pesos de la época. Era obra del escultor Ignacio Asúnsolo,  

 quien la hizo mientras se edificaba Ciudad Universitaria, durante el gobierno de Miguel Alemán (1946-1952). En ella se representaba al entonces Presidente de la República de cuerpo entero. Fue inaugurada a toda pompa el 18 de noviembre de 1952.

   El cineasta Raúl Kamffer, registró el evento de protesta en un documental en la Ciudad Universitaria, cuando un grupo anónimo de estudiantes dinamitó la estatua de Miguel Alemán ubicada frente a la explanada de Rectoría. La escultura perdió la cabeza con la explosión y como solución momentánea sus restos se ocultaron con una estructura de acero recubierta con láminas acanaladas.

 Sobre el cubo metálico resultante un grupo de jóvenes artistas plásticos, convocados por el escultor-pintor Manuel Felguérez, se dedicó a pintar las láminas, para apoyar de esa manera al movimiento estudiantil. Además de Felguérez participaron en el evento Francisco Corzas, José Luís Cuevas y Gabriel Ramírez, entre otros. En 1974 Kamffer editó este material para conformar el cortometraje Mural efímero. Para entonces, la estatua había sido retirada definitivamente, y en su desplome había propiciado en gajo de arte.

Otro grandote, que no grande, a quien se le menciona en estos días por sus chifladas declaraciones en contra del  partido que lo llevó a la presidencia de la republica, también en  Boca del Río, Veracruz,  el 13 de octubre de 1907 engrosó a la lista de los deslustrados ex mandatarios, cuando la estatua del ex presidente Vicente Fox Quesada fue derribada por cientos de ciudadanos que se congregaron en el bulevar costero que lleva su nombre.

 Fox no creo que hiciera berrinches por el acto de rechazo a su efigie, porque por esos días algunos expertos de la comunidad psiquiátrica mexicana percibían “fallas en el juicio de realidad” del Presidente Fox.

“Su problema es que cree que con decir las cosas éstas ya resultan reales, confunde el deseo de hacer con el hacerlo. Tiene una falla en el juicio de realidad”, comentaba el psicoanalista Armando Barriguete, ex presidente de la Asociación Psicoanalítica Mexicana y de la Sociedad Mexicana de Neurología y Psiquiatría, con 47 años de ejercer el psicoanálisis.

 La sentencia de la Sacra Rota Romana, el tribunal de apelación de la Santa Sede que anuló su matrimonio con Lilian de la concha, fue contundente: Vicente Fox tiene propensión a fingir, a llamar la atención. Tiene una forma trastornada de ver las cosas.

 Todo esto de las estatuas derribadas, porque retrataron con dramática elocuencia la fragilidad de las vanidades del poder, y vinieron a la memoria con el coloso de ruedas que sacaron a desfilar el 15 de septiembre, nunca se supo a quien representaba, Lujambio se hizo bolas tratando de explicar y arrumbó la estatua, que costó lo suficiente para hacer con amplitud los trabajos de protección hidráulica que necesitaban en algunas de las zonas hoy inundadas.

 Dada la creatividad de los panistas que niegan al zafado del Bajío, pueden reciclar el material del coloso con ruedas y mandar elaborar estatuas bonsai de busto, tamaño escritorio, del que ya se anda yendo, ya que la de pie en talla real, se vería como santo de capilla jodida por lo chiquito. Además no es necesario derribes ni actos de desahogo, con tirarlas al bote de la basura es suficiente. 

Check Also

Emilio, Juan Sandoval y el “Chicharito”

Por Santos URBINA (de la página electrónica Unidad)  Si al gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, le …

Re-Evolución: Candidatos Ciudadanos

* Por Francisco JIMENEZ REYNOSO Una de las exigencias del poeta y escritor Javier Sicilia es …

Re-Evolución: Licencia de Paternidad

* Por Francisco JIMENEZ REYNOSO La licencia de paternidad tiene como objetivo otorgar un permiso de …

Re-Evolución: Clamor Social, que Regrese el Auditor

Pero los 10 millones… * Por Francisco JIMENEZ REYNOSO Hace unos meses, el polémico auditor …

Re-Evolución: Salud y Educación vs Narco

Por Francisco JIMENEZ REYNOSO  En virtud del recrudecimiento de la violencia que hemos padecido los últimos …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *