Carta

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA


Hacía algunas semanas que mi estimado y solitario lector premier don César E. Mendoza no me había hecho el favor de remitirme sus cuestionamientos, siempre interesantes, temas de los que, como él dice, si no sé la respuesta, la invento.

Le preocupa la falta de socialización de los temas de la ley de no fumadores, por ejemplo se pregunta qué sucederá si después de que sean amonestados a no fumar, una banda de fumadores se niega a apagar sus cigarros, puros, porros, pipas, carrujos o lo que se estén fumando. Pues creo que el dueño del establecimiento cumple con reportar el hecho a la autoridad, ya si ésta llega y los detiene, regaña, muerde, tortura o ignora a los transgresores no es cosa de él. Yo creo que los ayuntamientos van a tener que contratar miles de inspectores —con el consiguiente aumento de los empleos—, por los que tanto hemos luchado. Sugiero conveniente uniformarlos como los de la película Fahrenheit 451 y nominarlos como la brigada contra el humo, o en inglés que se oye mucho más chido: smoke figthers. Entre una y otra ley ya llevan como ocho años tonteando.

A mi juicio debían hacer una ley muy pequeña que diga que en todo tiempo el dueño del establecimiento podrá prohibir fumar en su lugar, o forzosamente si el sitio mide más de 150 metros, en cuyo caso deberá destinar un sitio para no fumadores equivalente cuando menos a la mitad del espacio utilizable; en los sitios más pequeños que esos, que el dueño decida si se fuma o no en su establecimiento, y así el usuario sabrá si desea entrar o no entrar. Sería demasiado sencillo para nuestros padres conscriptos.
Respecto de la lucha del Presidente Calderón contra la delincuencia, es difícil de opinar, en primer lugar porque el tlatoani parece estar convencido del tema y es bastante intolerante con quienes no compartimos su entusiasmo. 

Cierto que es una guerra que no puede ganarse, que, salvo para efectos de la publicidad oficial, no admite contabilidades y con notables excepciones más parece una guerra entre delincuentes que contra ellos, la publicidad nos muestra a diario la detención de los capo di tute capo, universalmente desconocidos que tienen tres días de gloria televisiva en que aparecen en la pantalla y después, ya no se sabe nada, al día siguiente otro capo. Así, lo único que nos queda es confiar que estén haciendo lo correcto. Dice el ingeniero que los jefes de los narcos son poco visibles y es cierto, los de a pie los desconocemos salvo algunos muy famosos, y esos raramente caen y si caen salen, con excepción de Caro Quintero que tiene enchiquerado desde que la oscuridad gobernaba nuestro país, otros famosos que llegada la luminosidad se escaparon o según afirma la maledicencia los soltaron sin que hayan sido recapturados.

También dice mi amable lector que el presidente tiene una guerra con enemigos más visibles, falta saber si es una guerra que quiera luchar. Se dice, se chismea, se rumora que en este país hay sindicatos corruptos, aunque usted no lo crea son manejados por líderes cuyos intereses no eran precisamente los de sus agremiados. Si el señor presidente no sabe que estos sujetos existen, y viven de medrar de sus trapacerías con el poder, estaría bueno que pregunte, no necesita ir muy lejos, hasta los barberos que lo tienen aislado le van a poder decir dónde buscar. Se me olvidaba que el señor presidente es muy amigo de la maestra Elba Esther Gordillo, paradigma universal de lideresa, y de darse esa guerra, los enemigos son más visibles y no pasa nada, ya sucedió durante el tiempo que gobernaba el país un presidente “que no puede ser nombrado” pero que está por regresar, si no lo ha hecho, será “la vuelta del charro negro” y entambó a la Quina, no recuerdo si con razón o sin ella, y enchiquerado el líder, los trabajadores eligieron a otro, pero hubo una baja. No creo que al señor presidente le sea muy difícil investigar, lo que ni creo sea tan sencillo va a ser decidirse ya que para hacerlo se necesita más que publicidad y sinceramente no creo que lo verán mis ojos.

Donde sí me cerró a seises el ingeniero, fue con lo de la Villa Panamericana, la verdad es que me interesan los referidos juegos un poco menos que la convención de desculadores de hormigas con sable. Me interesaba por la posibilidad de intentar crear viviendas en el centro, pero ya que la cambiaron espero quede lejos de mis rumbos. No creo ser el único que piensa así. Hice una mini encuesta entre mis alumnos y tan sólo una chica mostró interés, claro que no es representativa y debe de haber millones de aficionados muriéndose de ganas de venir a gozar las justas deportivas que nos convertirán en el ombligo del mundo.

Ahora que tendrán que venir de fuera los que puedan pagar los boletos, porque aquí, a pesar de que no hay crisis, con la que nos llegó de fuera tenemos. Cómo estará de mal la cosa que el día del servidor público estatal, fecha en que tradicionalmente no asisten a desarrollar sus labores, en las que se les festejaba en grande se les reconocía y se les llenaba de regalos, ahora por la crisis nada más les dieron el día y ni siquiera les dieron un pañuelo para el llanto.

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